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Los palmesanos recuperan un Born sin terrazas: "Hoy el paseo es nuestro"

Centenares de personas pasean y cenan en el turístico enclave durante el último 'Sopar a la Llesca' convocado por Brunzit

Un informe policial que criminaliza a los asistentes de estas cenas consigue retirar las terrazas del Born, algo que no había logrado Brunzit

Último 'Sopar a la Llesca' del verano en el Born de Palma

Guillem Bosch

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Pere Morell

Pere Morell

Palma

«Pijos y skaters, ocupeu la plaça». Esta noche, los fantasmas de los ‘Popubornes’ volvieron a invocarse en el Passeig del Born. Centenares de personas cenaron y pasearon por la llamada «Milla de Oro de Palma» durante el último 'Sopar a la Llesca' convocado por Brunzit para denunciar la privatización del espacio público. El ambiente fue familiar, con numerosos niños y ancianos, y estuvo resguardado por dos furgones de la Policía Nacional, que consiguieron un hito que Brunzit llevaba meses intentando: retirar las terrazas del Born.

Un informe policial que criminaliza a los asistentes de estas cenas afligió tanto al Ayuntamiento de Palma que decidió dar la orden de retirar las terrazas del Born. El informe alertaba del riesgo de que se produjeran «actos de coacción, sabotaje o confrontación directa contra los locales de hostelería». Unos actos inexistentes en ninguno de los otros ‘Sopar a la Llesca’.

Brunzit consideraba este enclave como uno de los prohibidos: «Hay ubicaciones que están vetadas por criterios arbitrarios, como Cort o es Born. En Cort no nos dieron razones claras de por qué la anulaban. Creemos que, simplemente, no les gustaba la imagen que podíamos dar», explicaban desde Brunzit, la entidad, que no quiere poner caras ni nombres.

Por eso, aunque Cort había denegado el permiso para realizar un 'Sopar a la Fresca', los organizadores acudieron a Delegación del Gobierno para convocar una concentración. Así consiguieron el permiso para que los participantes volvieran a reunirse un miércoles más en un espacio público de Palma. La retirada de las terrazas fue una feliz casualidad.

«Hoy el Born es nuestro», explica Lleonard Oliver, que ha preparado una olla de trampó que puede alimentar a la redacción completa de Diario de Mallorca. El hombre ya ha acudido a varios ‘Sopar a la Llesca’ y se ha instalado con un pareo en el suelo para disfrutar de la cena junto a varios amigos.

Porque el ambiente fue extraordinariamente calmado, a pesar de los intentos de la Policía Nacional por caldearlo durante la previa. Un alarmismo exagerado ante el siempre presente intento de criminalizar cualquier acto contra la masificación turística.

La gente se conocía, el catalán era la lengua vehicular y las terrazas no estaban invadiendo la zona. Todo parecía una vuelta al pasado en el Born. Lo único que mostraba una cierta normalidad era la presencia incansable de los testigos de Jehová y los turistas que, con cara embobada, hacían fotos a los mallorquines sentados.

«Hacía casi 15 años que el catalán no era la lengua dominante en el Born», explicaba Lluís Gené. «En esa época la gente de Palma paseaba por aquí, ahora solo lo hacen los turistas». Gené considera que estos ‘Sopar a la Llesca’ «son una forma de hacer pueblo y cohesionar el barrio».

Así finaliza una iniciativa que ha triunfado desde el primer día, devolviendo cada miércoles el alma y la vida a una plaza distinta, y que ha ocupado espacios que antaño pertenecian a los mallorquines y que ahora enamoran en exceso a los turistas.

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