El alcalde de Palma incumple su promesa con Son Sardina: un particular compra el solar que Cort prometió hace un año convertir en una plaza pública
El Ayuntamiento ha ocultado durante meses la venta de Can Pesquet y ha dado largas a los vecinos cada vez que preguntaban por el futuro del solar
Cort ni sabe ni contesta y sigue sin ser capaz de aclarar si el Consistorio es el nuevo propietario de los terrenos

El alcalde de Palma, Jaime Martínez, durante su visita a Son Sardina en agosto del año pasado donde prometió la compra del solar de Can Pesquet / Ana B. Muñoz

Consternación en Son Sardina tras descubrir que Can Pesquet queda en manos de un nuevo propietario privado. El terreno de Son Sardina que el alcalde de Palma, Jaime Martínez, prometió hace un año «comprar o expropiar» para convertirlo en la deseada plaza pública de la barriada fue vendido en febrero a un particular. Este diario ha podido confirmar la operación a pesar del silencio hermético de Cort, que, seis días después de la consulta realizada por este periódico, ni sabe ni contesta y sigue sin ser capaz de aclarar si el Consistorio ha adquirido los terrenos.
Así, la larga batalla de Son Sardina para conseguir una plaza pública en la barriada ha vuelto a dar un nuevo giro de guion. Los vecinos de la barriada habían publicado un vídeo exigiendo la compra inmediata del solar, pero nunca hubieran esperado que la venta ya se hubiera cerrado, aunque en este caso a favor de otro particular.
Esto se debe a que el Ayuntamiento de Palma ha ocultado durante meses la venta de Can Pesquet y ha dado largas a los vecinos cada vez que preguntaban por el futuro del solar.
Este diario ha contactado con la inmobiliaria Solvia, que ha confirmado que Can Pesquet ya ha sido adquirido, aunque no ha podido facilitar los datos del comprador por motivos de protección de datos. La venta se produjo en febrero, coincidiendo en el tiempo con el anuncio de Cort de que reservaría una partida de 220.000 euros para adquirir los terrenos. Ahora cabe preguntarse si el nuevo comprador estará dispuesto a vender los terrenos por los 180.000 euros que pedía la inmobiliaria o si, por el contrario, aprovechará la situación para duplicar el precio.
La deseada plaza pública sardinera, así como un casal para jóvenes y personas mayores, ha sido una reivindicación histórica de la barriada, que sufre la falta de espacios públicos. En los últimos tiempos, las concentraciones de varios centenares de personas se han convertido en habituales para presionar y conseguir, de una vez por todas, una plaza y un casal.
Martínez aseguró el pasado agosto del 2025 en una visita a Son Sardina que la compra del solar se llevaría a cabo "en breve" y que, si no se llegaba a un acuerdo con la propiedad, "el terreno se expropiará". Sin embargo, pasaron los meses. La pancarta de la inmobiliaria, que vende el solar por 180.700 euros, seguía en la verja del solar de Can Pesquet, y los vecinos empezaban a impacientarse. De hecho, hay que recordar que el pleno de Cort ya acordó en 2024 adquirir estos terrenos.
Martínez llegó incluso a sacar pecho del músculo financiero del Ayuntamiento, recalcando que le permitía asumir sin problemas tanto la compra del solar como la creación del nuevo equipamiento.
Polémica con la iglesia
La falta de espacios públicos en Son Sardina generó en los últimos años una creciente tensión entre los vecinos y el exdiácono del pueblo, Xisco Nadal, debido a la negativa de este último a ceder la Plaça Monsenyor Mairata para la celebración de las fiestas de la barriada. Un conflicto en el que incluso tuvo que mediar el Obispado de Mallorca para garantizar la cesión temporal del espacio a los vecinos. Finalmente, el Obispado de Mallorca apartó a Xisco Nadal como responsable de la parroquia de Son Sardina, cargo que ocupaba desde hacía siete años.
Aunque la Plaça Monsenyor Mairata ha sido tradicionalmente utilizada por los sardiners para sus actividades, no se trata de un espacio público, sino de un terreno propiedad de la Iglesia. En los dos últimos años, el conflicto alcanzó su punto más crítico, cuando las fiestas del pueblo estuvieron a punto de no celebrarse por la falta de un espacio adecuado. Durante años, la plaza fue cedida por la Iglesia al Ayuntamiento en virtud de un convenio que expiró hace dos años, tras los 30 años estipulados. Desde entonces, el espacio ha pasado a ser de uso exclusivo de la parroquia.
La futura construcción de una plaza pública propia permitiría zanjar de raíz estas polémicas con la Iglesia, que se repiten año tras año.
No es el único conflicto que se resolvería. Actualmente, los sardiners utilizan un casal que pertenece a una entidad bancaria y viven constantemente con el riesgo de ser desahuciados. De hecho, en más de una ocasión la Policía se ha presentado en el lugar. Unos conflictos que se resolverían con la creación de un casal de barrio de propiedad municipal.
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