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Gent de Ciutat

Lluqui Herrero, actriz y docente: «Necesitamos proyectos culturales que no dependan de quién esté en el poder»

La actriz y docente reflexiona sobre la situación del teatro en Mallorca, la formación de nuevos intérpretes, las políticas culturales y las diferencias entre el escenario y el audiovisual. También reclama una ciudad y una isla más atentas a las necesidades de quienes las habitan

La actriz y docente, Lluqui Herrero.

La actriz y docente, Lluqui Herrero.

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Pere Estelrich i Massutí

Pere Estelrich i Massutí

Palma

¿Palma se ha convertido en una ciudad-escenario?

 Se ha convertido en un escaparate, pensada para quien la visita y no para quien la vive. Hay zonas que parecen decorados y que pretenden vender una autenticidad mediterránea que, en realidad, es artificiosa. Por otra parte, en Palma hay muchas iniciativas, como el Ateneo Popular, Canamunt y otras que deben ser consideradas, pues generan mucho tejido social a través de fiestas propias para no perder el espíritu de barrio, tan necesario.

 Usted vive fuera de Palma. ¿Fue esa una de las razones para marcharse?

 Buscábamos una vivienda y un entorno a los que pudiéramos acceder, con tranquilidad y sin tanta masificación. Veníamos de vivir en s’Arenal y necesitábamos silencio, espacio, calma y un poco más de equilibrio.

 ¿Y cómo se desplaza a Palma?

 Siempre que puedo me muevo en transporte público. El problema aparece cuando tengo funciones y termino tarde. Faltan frecuencias que conecten Palma con la Part Forana por la noche. La gente debería poder venir al cine, al teatro o a cenar y regresar tranquilamente a casa. Cuando no puedo hacerlo en transporte público, tengo que coger el coche y es un infierno.

¿Está bien cuidado el sector teatral en Mallorca?

 A la cultura en general le falta más atención y, sobre todo, políticas y estrategias a largo plazo. Necesitamos proyectos culturales que no dependan de quién esté en el poder. Con los cambios políticos muchas veces se empieza de nuevo. Deberíamos estar por encima de eso y confiar en buenos gestores y en proyectos con recorrido.

 ¿Es posible vivir exclusivamente como actriz en Mallorca?

 Es muy complicado. Si quieres dedicarte a esto tienes que hacer mil cosas. Muy pocos actores y actrices pueden vivir exclusivamente de actuar. La mayoría tenemos trabajos complementarios, a veces relacionados con el propio teatro: dirigir, adaptar, enseñar… En mi caso soy también docente. No existe una estructura continua que permita enlazar proyectos y tener estabilidad.

 ¿Preocupa que pasen semanas y no suene el teléfono?

 Si no llegan propuestas tienes que intentar generar tú los proyectos. Es una profesión muy inestable y pasas por altibajos. Sería ideal tener una compañía estable en la que hubiera entendimiento entre todos sus miembros y poder desarrollar una poética propia. Pero es muy difícil. A veces, durante una producción, se crea una especie de pequeña compañía, que después se sigue manteniendo si la producción rueda por diferentes escenarios, de aquí, de Catalunya y País Valencià, cosa que sucede a menudo.

 Procede de una familia vinculada al mundo artístico (madre, hermana y tío) ¿Recuerda cuándo dijo aquello de «Mamá, quiero ser artista»?

 No recuerdo un momento concreto. Hacía teatro, me gustaba y encontré un grupo de personas con las que me sentía muy bien. Era un espacio donde podía relacionarme y expresarme. Fui enlazando proyectos y finalmente decidí estudiar arte dramático. En casa me apoyaron.

 ¿Con cuánto tiempo se prepara actualmente una obra?

 Hace años podíamos ensayar tres meses; ahora una obra se prepara en seis o siete semanas. Recuerdo aquellos ensayos en los que había tiempo para investigar, probar, fracasar y volver a construir. Para mí eso es lo que debería ser una sala de ensayo.

 ¿Faltan teatros?

 Lo que falta es todo el tejido invisible que los rodea. Hay que acondicionar bien los espacios existentes, dotarlos de infraestructura técnica y contar con gestores que den coherencia a la programación y conecten el teatro con su entorno mediante clubes de lectura, formación y otras actividades.

 ¿Y formatos como el teatro de barra?

Me parecen bien. Tiene que haber todo tipo de teatro: de sala, de calle, inmersivo, performance, teatro de barra, a domicilio, teatro invisible… Son lenguajes diferentes y todos tienen cabida.

 Como actriz, ¿es distinto enfrentarse a un personaje clásico que estrenar uno completamente nuevo?

 En el fondo, el trabajo es el mismo. Ante un personaje clásico tienes que romper la idea previa que puedas tener sobre él, porque puede limitarte. Intento acercarme siempre con flexibilidad y descubrir al personaje.

  ¿Qué personajes le interesan especialmente?

 Me gusta jugar. Si un personaje está bien escrito, permite transitar por diferentes acciones y sirve para contar una historia interesante, me gusta. No necesito que sea de un tipo determinado.

 También es profesora. ¿Qué le aporta la docencia?

 Me gusta muchísimo. Los jóvenes llegan con ganas de aprender y con una gran disponibilidad. Es un espacio para probar y transmitir, pero también para aprender. Estar en contacto con ellos te ayuda a comprender mejor el mundo actual.

 ¿Se puede aprender a ser actor?

 La técnica se puede aprender, pero también hacen falta ganas, apertura, disponibilidad y cierta predisposición. Quizás alguien descubre que su lugar no está sobre el escenario, sino en la dramaturgia, la dirección, la iluminación, el espacio sonoro o la escenografía. El teatro es un engranaje formado por muchos lenguajes.

 ¿Qué importancia tiene la ESADIB en todo este proceso?

 Tiene muy buenos profesores, gente preparada y motivada. De allí salen futuros profesionales. El problema es qué hacemos después con todos esos jóvenes. Hacen falta plataformas y espacios estables donde puedan empezar a mostrar su trabajo y una mayor implicación institucional.

 Si ahora mismo sonara el teléfono, ¿qué le gustaría que le ofrecieran?

Un texto que me hiciera preguntas, buenos compañeros y tiempo para trabajar.

 ¿El estreno es el final del proceso?

 El estreno es casi un tránsito. Una obra comienza a disfrutarse después de varias funciones, cuando todo va encontrando su lugar.

  Usted también ha trabajado en audiovisual. ¿Cambia mucho la forma de actuar?

 Son herramientas y planteamientos distintos. La televisión exige inmediatez.

 Para terminar, ¿una recomendación para vivir mejor?

 Escuchar. Y que los políticos escuchen también esas peticiones de cambio de modelo.

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