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Los clubes de la tercera edad reclaman al Consell un convenio con la Fundació sa Nostra para evitar nuevos desahucios

La Federación de Jubilados de Balears propone que la institución insular pague directamente los alquileres de modo que no se repitan desalojos como el de Son Cladera

Rafel Verger, presidente de la Federación de Jubilados de las Illes Balears.

Rafel Verger, presidente de la Federación de Jubilados de las Illes Balears. / Ana Belén Muñoz

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Palma

El presidente de la Federación de Jubilados de las Illes Balears y de la Asociación de Pensionistas de La Vileta, Rafel Verger, ha planteado al Consell de Mallorca y a los ayuntamientos de la isla una batería de medidas para garantizar la continuidad de los hogares y clubes de personas mayores y evitar que se repitan situaciones como el reciente desahucio de la asociación de jubilados de Son Cladera de un local propiedad de la Fundació Sa Nostra.

La principal propuesta consiste en que el Consell negocie con la Fundació, propietaria de numerosos inmuebles utilizados por estas entidades, un convenio que permita a la institución insular abonar directamente los alquileres. De esta forma, las asociaciones no tendrían que adelantar unas cantidades que, en muchos casos, comprometen su estabilidad económica mientras esperan el pago de las subvenciones.

Verger también reclama un sistema administrativo "más ágil y eficiente" que reduzca las cargas burocráticas y facilite la justificación de las ayudas públicas. Según advierte, estos colectivos funcionan sin ánimo de lucro, dependen en gran medida del voluntariado y no siempre disponen de los recursos técnicos necesarios para afrontar procedimientos administrativos complejos.

"Las personas mayores no reclamamos privilegios. Reclamamos comprensión, sensibilidad y una gestión pública adaptada a la realidad de unas entidades que llevan décadas realizando una labor que beneficia a toda la sociedad", sostiene el representante de los jubilados.

Una mesa permanente de diálogo

Entre las medidas planteadas figura también la creación de una mesa estable de diálogo entre el Consell, los ayuntamientos, las federaciones y las asociaciones de mayores. Este espacio debería servir para estudiar y consensuar soluciones que garanticen la viabilidad económica y social de los centros.

La Federación solicita además que los hogares y clubes sean reconocidos institucionalmente como espacios de interés social y comunitario por su contribución a la lucha contra la soledad no deseada, el envejecimiento activo, la participación ciudadana y el apoyo mutuo.

Verger insiste en que estos centros deben recibir un tratamiento diferenciado respecto a otros equipamientos municipales, como los casales de barrio, porque su organización, gestión y finalidad son distintas. Por ello, pide una estrategia específica que tenga en cuenta su singularidad y el perfil de las personas que los utilizan.

"Los hogares y clubes de personas mayores no son únicamente edificios donde se desarrollan actividades. Son auténticos hogares donde miles de personas encuentran compañía, amistad, apoyo y un motivo para salir de casa cada día", afirma.

Prevenir la soledad

El dirigente asociativo defiende que la inversión pública en estos espacios genera un retorno social y sanitario. A su juicio, sostenerlos permite prevenir el aislamiento, mejorar el bienestar emocional y reforzar la cohesión social.

"Cada euro invertido en un hogar de mayores es una inversión en salud, en prevención de la soledad y en bienestar emocional. Es mucho menos costoso prevenir el aislamiento que afrontar posteriormente sus consecuencias sociales y sanitarias", señala.

Después de más de cuatro décadas vinculado al movimiento asociativo, Verger considera que estos centros representan uno de los principales ejemplos de solidaridad, voluntariado y participación ciudadana de Baleares. Por ello, apela a todos los grupos políticos para que estudien las propuestas y acuerden mecanismos que den estabilidad a las asociaciones.

"Una sociedad que cuida de sus mayores es una sociedad que se respeta a sí misma", concluye Verger, quien resume la función de estos espacios con una expresión habitual entre sus usuarios: "Gente con gente sigue siendo la mejor forma de combatir la soledad y construir una sociedad más humana".

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