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Legionela, temperaturas de 33 grados y baños apuntalados: los peligros de la comisaría de Platja de Palma que Cort minimizó

Un informe de Prevención de Riesgos Laborales describe afectaciones que comprometían la seguridad de los agentes pese a que Llorenç Bauzá redujo la problemática a una incidencia con el aire acondicionado

También habla de humedades, cuadros eléctricos sin puerta protectora, ausencia de señalización de evacuación y deficiencias en los medios contra incendios

Dependencias apuntaladas en la comisaría de las Meravelles.

Dependencias apuntaladas en la comisaría de las Meravelles. / DM

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Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

La oficina de la Policía Local de les Meravelles, cerrada desde hace días por su grave deterioro, exponía a los agentes a temperaturas de hasta 33 grados, una ventilación deficiente, problemas estructurales, riesgos eléctricos y una posible proliferación de legionela. Así lo constata el informe elaborado por el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales del Ayuntamiento de Palma tras inspeccionar el inmueble el pasado 17 de julio. Un diagnóstico que contrasta notablemente con el ofrecido la semana pasada por el regidor de Seguridad Ciudadana, Llorenç Bauzá, que limitó los problemas a una incidencia con el aire acondicionado.

El documento aplica una escala que clasifica los riesgos como triviales, tolerables, moderados, importantes o intolerables. En los casos considerados “importantes”, el propio baremo establece que el trabajo no debe comenzar hasta que el peligro se haya reducido y que, si la actividad ya está en marcha, el problema debe corregirse con especial urgencia.

Las deficiencias provocaron el cierre de la comisaría y la reubicación provisional de los policías. Tal como informó este diario la semana pasada, el Ayuntamiento instalará casetas portátiles en la avenida de América, equipadas con aire acondicionado y servicios básicos, mientras decide cómo rehabilitar unas dependencias que utilizaban los agentes destinados en la Platja de Palma.

Hasta 33 grados y ventilación deficiente

Una de las situaciones más graves se encontraba en el sótano, utilizado como vestuario y zona de descanso. Los técnicos midieron allí temperaturas de entre 31 y 33 grados, una humedad relativa del 71 al 74 % y concentraciones de dióxido de carbono de entre 1.000 y 1.050 partes por millón.

La normativa establece un máximo de 27 grados para trabajos sedentarios y considera que niveles de CO₂ superiores a 800 o 1.000 partes por millón pueden indicar una ventilación deficiente. El informe clasifica esta situación como riesgo importante, con una probabilidad alta de que se produzca el daño.

En la planta baja, destinada a oficina, las temperaturas también superaban los límites legales: se situaban entre 30 y 32 grados. El equipo principal de climatización estaba averiado y había sido sustituido por dos aparatos portátiles.

La solución provisional generó nuevos peligros. El agua condensada se evacuaba mediante tubos hacia cubos que, según relataron los trabajadores, llegaron a desbordarse. En una ocasión el agua entró en contacto con una regleta y provocó un cortocircuito.

Además, los tubos de los aparatos salían por ventanas que permanecían parcialmente abiertas y selladas de forma improvisada con bolsas u otros materiales. Prevención advierte de que esta situación facilitaba el acceso desde el exterior y comprometía la seguridad de una dependencia policial.

Riesgo de legionela

El informe incluye también un riesgo moderado de exposición a contaminantes biológicos relacionado con la legionela. No afirma que se haya detectado la bacteria en las instalaciones, pero alerta de que puede proliferar en aguas estancadas, instalaciones mal mantenidas y temperaturas de entre 20 y 50 grados, especialmente entre los 35 y 37.

Prevención exige aplicar un plan específico de control, eliminar zonas sucias y estancamientos, controlar la temperatura del agua, desinfectar las instalaciones y reducir la emisión de aerosoles.

Los agentes tampoco disponían de agua potable con normalidad. El equipo de ósmosis estaba fuera de servicio por una fuga y los lavamanos resultaban prácticamente inutilizables porque la zona permanecía apuntalada. El informe reclama realizar analíticas de cada toma o habilitar un suministro alternativo.

Sótano apuntalado y baños inutilizables

El estado estructural del sótano constituye otro de los riesgos calificados como importantes. Los baños, duchas, vestuarios y una zona utilizada como almacén tuvieron que ser sostenidos con numerosos puntales tras producirse desprendimientos y detectarse daños en los forjados.

Prevención advierte de que los edificios deben disponer de la “solidez y resistencia necesarias” y constata que el apuntalamiento fue necesario por las deficiencias estructurales del inmueble.

Los puntales impedían utilizar los retretes, duchas y lavamanos con normalidad. El informe ordena restringir el acceso al sótano mientras no se reparen los daños y reclama habilitar servicios higiénicos alternativos para los policías.

A ello se suman humedades en la estructura, cuadros eléctricos sin puerta protectora, cables accesibles, ausencia de señalización de evacuación y deficiencias en los medios contra incendios. En el vestuario había incluso una señal y un soporte para un extintor, pero el aparato no estaba colocado.

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