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Las entidades vecinales de Palma exigen a Cort que retire la multa a sa Llotja por colgar carteles contra el ruido

La Federació considera desproporcionada la sanción de 240 euros y denuncia un "doble rasero" con bares y restaurantes

Intervención de los Bomberos a instancias de la Policía Local en junio para retirar los carteles.

Intervención de los Bomberos a instancias de la Policía Local en junio para retirar los carteles. / DM

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Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

La Federació d'Associacions de Veïns de Palma ha exigido al Ayuntamiento la retirada inmediata de la sanción de 240 euros impuesta a la asociación de vecinos sa Llotja-Born por colocar carteles contra el ruido y ha reclamado que se garantice "de una vez" el derecho al descanso de los residentes de Palma.

Las entidades vecinales sostienen que la campaña tenía como único objetivo concienciar sobre las molestias provocadas por el ruido nocturno y que difundía un mensaje "respetuoso y positivo", sin finalidad comercial ni política. Las banderolas, con lemas como "El renou és tortura", pedían respetar el silencio, el descanso y la convivencia en el barrio.

La Federació asegura que las lonas no representaban ningún peligro y considera que, si su colocación no se ajustaba a la normativa municipal, el Ayuntamiento debería haber avisado previamente a la asociación. "Lo proporcionado habría sido dar un aviso, informar sobre cómo podían colocarse y permitir que se rectificara", señalan las entidades.

Asimismo, cuestionan que Cort movilizara incluso a los Bomberos de Palma para retirar las 18 banderolas, mientras, según denuncian, encuentra dificultades para actuar contra mesas, sillas, sombrillas y otros elementos de terrazas que ocupan el espacio público fuera de las condiciones autorizadas.

Críticas por los incumplimientos de las terrazas

La Federació cita varios artículos de la Ordenanza de Ocupación de la Vía Pública y asegura que existen terrazas con elementos fijados al suelo o que permanecen instalados durante la noche. Como ejemplos, menciona la calle Fàbrica de Santa Catalina, el Born y la propia plaza de Cort.

"Necesitamos que nos expliquen cómo es posible que bares y restaurantes puedan incumplir durante años artículos de la misma ordenanza sin que haya una actuación municipal equivalente", manifiestan las asociaciones.

Las entidades recuerdan que en 2024 ya presentaron un reportaje fotográfico para denunciar estas situaciones y solicitaron la continuidad de la Mesa por la Convivencia, creada para abordar los conflictos en las zonas más afectadas por el ocio nocturno.

Según la Federació, el alcalde, Jaime Martínez, se comprometió a presidir este órgano, pero la mesa dejó de reunirse después de dos encuentros. "No hemos recibido información sobre los asuntos planteados ni sobre las medidas que supuestamente debían adoptarse", lamentan.

Hay que recordar que Martínez ha justificado este lunes la multa a los vecinos de la Llotja al considerar que "las asociaciones también tienen que cumplir la normativa".

"Dos raseros diferentes"

El movimiento vecinal acusa al Ayuntamiento de aplicar "dos raseros diferentes": una para los negocios de ocio y restauración y otra para las asociaciones que denuncian los problemas de convivencia. "La normativa debe aplicarse con los mismos criterios para todo el mundo, sin excepciones ni agravios comparativos", sostiene la federación, que asegura que centenares de residentes soportan cada noche gritos, música elevada, aglomeraciones y conductas incívicas incompatibles con el descanso.

"No queremos un centro vacío ni enfrentado a sus visitantes. Queremos un centro vivo, habitable y equilibrado, donde la actividad económica sea compatible con los derechos de las personas que viven allí", afirman.

Críticas a la ordenanza cívica

Los vecinos también extienden sus críticas a la Ordenanza Cívica, que, a su juicio, carga las responsabilidades sobre los ciudadanos y deja en un segundo plano las obligaciones de las empresas. "Se sanciona a las entidades ciudadanas que intentan promover la concienciación, mientras se permite al sector empresarial hacer lo que quiere", sostiene el comunicado.

Las asociaciones también denuncian molestias por el ruido en otras zonas de Palma y citan expresamente la actividad de ocio desarrollada en Son Fusteret, que, según afirman, afecta a los residentes de los barrios próximos.

Más inspecciones y límites a la saturación

Además de la retirada de la sanción, la Federació d'Associacions de Veïns reclama una aplicación "equitativa y coherente" de las ordenanzas, más inspecciones sobre las actividades económicas y un mayor control de las terrazas, los horarios y el ruido.

"Sin residentes no hay barrios. Sin descanso no hay calidad de vida y, sin convivencia, Palma pierde su alma mediterránea", concluye la federación, que reclama una política destinada a preservar el carácter residencial del centro histórico.

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