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Manel Perelló: «Cuando empecé mi carrera docente me motivaban los retos sociales que planteaba Son Gotleu»

Es licenciado en Medicina, pero desde siempre se ha dedicado a la docencia como profesor y director y ha impulsado la carrera profesional de los directores de centros educativos. Ahora, ya jubilado, ha creado un canal de YouTube en el que publica entrevistas con directores de distintos lugares del mundo

El licenciado en Medicina y docente, Manel Perelló.

El licenciado en Medicina y docente, Manel Perelló.

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Pere Estelrich i Massutí

Pere Estelrich i Massutí

Palma

Usted es licenciado en Medicina, pero ha dedicado toda su vida profesional a la educación. ¿Cómo se produjo ese cambio?

Es una historia curiosa. Mi formación es en Medicina, pero en aquella época cualquier licenciatura permitía acceder a la docencia. Siempre me había gustado mucho el deporte y me presenté a las oposiciones de Educación Física. Descubrí que aquel era mi lugar. No es que rechazara la medicina, sino que buscaba otra manera de relacionarme con las personas. Me atraía más un trabajo comunitario, parecido a lo que representa la medicina de familia, y la educación me lo ofrecía.

Por tanto, toda su trayectoria profesional ha estado vinculada a la enseñanza.

Sí. Primero como profesor y, con el tiempo, descubrí que también me apasionaba la gestión de los centros. Cuando asumí la dirección del IES Son Gotleu encontré un espacio extraordinario de trabajo: la relación con el barrio, con los servicios sociales, las enfermeras, las familias, las entidades… La dirección de un centro es mucho más que organizar clases; es construir comunidad.

Después esa trayectoria le llevó también a presidir la Asociación de Directores.

Exactamente. Junto con otros compañeros creamos la asociación para que los directores pudiéramos compartir experiencias y apoyarnos mutuamente. Posteriormente trabajé en la Administración en programas de mejora de los centros y terminé dirigiendo el Centro de Formación de Direcciones, el único organismo público de estas características que existe en España.

Una de sus principales reivindicaciones es la profesionalización de la dirección de los centros educativos.

Es la gran asignatura pendiente. En España no existe una carrera profesional específica para ser director. Un docente puede acabar dirigiendo un centro prácticamente porque es el único que se presenta. Eso sería impensable en cualquier otra profesión. La dirección de un centro requiere liderazgo, capacidad de gestión, conocimiento pedagógico, habilidades de comunicación y una preparación específica. No podemos dejar una responsabilidad tan importante a la improvisación.

¿Cómo debería ser ese modelo?

Nosotros defendemos una auténtica carrera profesional. Primero hay que ser docente, evidentemente. Después, asumir responsabilidades progresivas: tutorías, coordinaciones, jefaturas de departamento, jefaturas de estudios e ir adquiriendo competencias hasta llegar a la dirección. No es una idea original nuestra. La UNESCO, en un informe reciente, insiste en que los sistemas educativos de calidad necesitan direcciones profesionales. Un buen director consigue que los profesores trabajen mejor y eso repercute directamente en el aprendizaje de los alumnos.

¿Esa figura podría funcionar igual en cualquier centro?

Sí, siempre que sea una persona preparada. Cada escuela tiene su realidad social y cultural, pero precisamente un buen director debe saber adaptarse al contexto. Cuando empecé mi carrera docente me motivaban los retos sociales que planteaba Son Gotleu, por eso elegí ir a trabajar a aquel barrio, de manera consciente. Es cierto que cada centro es diferente, pero las competencias profesionales son las mismas: liderazgo, organización, capacidad para crear equipos y para relacionarse con toda la comunidad educativa.

¿Cree que la sociedad entendería ese cambio?

No solo lo entendería, sino que debería exigirlo. Cuando una familia lleva a su hijo a una escuela, tiene derecho a saber que la persona que coordina ese proyecto está preparada para hacerlo. En la mayoría de los países europeos existe una plaza específica de director. Aquí no. Aquí un docente ejerce temporalmente como director. Es una diferencia muy significativa.

¿Su propuesta se inspira en modelos de otros países?

Naturalmente. Siempre es útil observar qué funciona fuera. Me interesan especialmente sistemas como los de Escocia o Irlanda, muy orientados a la comunidad educativa. Pero no se trata de copiarlos, sino de adaptar sus principios a nuestra realidad.

¿Cómo debería seleccionarse a un director?

La selección debería combinar criterios profesionales con la participación de la comunidad educativa. Las familias y los docentes deben tener voz, pero también es necesario que exista una valoración técnica de las competencias profesionales. El problema es que hoy prácticamente no hay candidatos. En muchos centros solo se presenta una persona. El primer objetivo debería ser conseguir que hubiera varios profesionales dispuestos a asumir esa responsabilidad.

¿Ha cambiado mucho la escuela desde que usted dirigía Son Gotleu?

Algunas cosas han cambiado, pero muchas dificultades siguen existiendo. Las desigualdades sociales continúan marcando profundamente determinados centros. Todavía hoy hay escuelas que concentran una enorme complejidad, tanto social como educativa. Por eso hacen falta buenos equipos directivos. Sin una dirección fuerte es muy difícil compensar esas desigualdades.

Durante muchos años también ha sido articulista, escribiendo sobre este tema. ¿Tiene la sensación de que esas ideas han ido calando?

Sinceramente, no demasiado. Yo mismo digo, medio en broma, que mi vida profesional ha sido una sucesión de fracasos, porque muchas de las reformas que defendía no han llegado a implantarse. Pero también soy optimista. Los cambios culturales son muy lentos y siempre merece la pena seguir insistiendo.

Ahora ha iniciado una nueva etapa con un canal de YouTube dedicado a los directores de centros.

Sí. Entrevisto a directores de Balears, del resto de España y también de varios países de Europa y Sudamérica. Mi objetivo es dar visibilidad a personas que realizan un trabajo extraordinario y que casi nunca aparecen en los medios de comunicación. Quiero mostrar qué significa dirigir una escuela y reivindicar la importancia de esta profesión.

¿Qué respuesta está teniendo este proyecto?

Ha empezado bien, aunque las visualizaciones fluctúan mucho. Hace solo unos meses que está en marcha y ya he grabado más de cincuenta entrevistas. Es un proyecto que seguirá evolucionando.

Terminamos con dos preguntas personales. ¿Una recomendación para vivir mejor?

Conocerse bien a uno mismo.

¿Una música para acompañar esta conversación?

Cualquier cantata profana de Bach, pues siempre transmite alegría y vitalidad.

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