El desahucio del club de la tercera edad de Son Cladera deja sin local a 350 jubilados: "Esto nos daba vida, nos la han quitado"
Una comisión judicial ha ejecutado este jueves el desalojo del local a instancias de la propiedad, la Fundació sa Nostra, mientras se celebraba un taller de memoria

Indignación y tristeza entre un grupo de usuarias al ser desalojadas del club de la tercera edad. / Manu Mielniezuk

Al filo de las once de la mañana de este jueves una comisión judicial se ha personado en el club de la tercera edad La Cala, en el barrio de Son Cladera, para ejecutar el desahucio solicitado por la Fundació sa Nostra, propietaria del inmueble. En ese momento se estaba celebrando un taller de memoria con una veintena de usuarios que ejercitaban el cerebro, la última actividad que acogerá este espacio en el que se citaban más de 350 jubilados que ahora se han quedado sin local.
El contrato de alquiler que el club de la tercera edad pagaba a la Fundació venció en septiembre y la entidad recurrió a la justicia para desalojarla. El conflicto viene de lejos, cuando la anterior directiva de la asociación de mayores acumuló una deuda de 30.000 euros por impagos del alquiler con la propietaria del inmueble que ya entonces les dejó al borde del desahucio. "No vamos a hacer ninguna valoración", ha indicado Lucía Martínez, directora de la Fundació sa Nostra. Únicamente ha señalado que en el futuro el inmueble de Son Cladera se destinará a acoger "un proyecto social".
La entrada de la comisión judicial ha provocado una fuerte conmoción entre los usuarios que en ese momento se encontraban en el centro. Carmen, una de las socias, ha asegurado que llos funcionarios han irrumpido "con unos modales muy feos, gritándonos que nos fuéramos a la calle". Como consecuencia, "los mayores que estaban ahí se han puesto a llorar", ha relatado. La mujer ha recordado además su larga vinculación con este espacio: "Yo venía aquí desde hace 40 años, desde que esta calle era de tierra y no había edificios".

El representante de la Fundació sa Nostra cierra el local en presencia de varias usuarias. / Manu Mielniezuk
El club era mucho más que un local para los mayores del barrio. Paquita, otra de las usuarias, lo ha descrito como un punto de encuentro imprescindible para combatir la soledad. "Esto nos da vida a todos, desde el más joven hasta el último, que tiene 103 años. Nos da vida, pero nos la han quitado", ha lamentado. "¿Qué hacemos en casa toda la tarde? Aquí veníamos a socializar", ha añadido.
También ha advertido de que muchas personas mayores necesitan ese espacio para mantener rutinas y relaciones sociales: "Mucha gente necesita venir aquí y, si no, van a enfermar. Los domingos hay baile y también viene mucha gente. Pero nos van a dejar en la calle y no hay derecho".
La presidenta del Club de la Tercera Edad La Cala, Yumelis Coronado, ha denunciado igualmente la forma en la que se ha producido el desalojo. Ha explicado que por las mañanas el local solo abre para las personas que acuden al taller de memoria y que ha sido entonces cuando se han encontrado con la comisión judicial. "Ha sido un maltrato. Han entrado diciendo que tenían que salir a la calle y muchos se han puesto a llorar", ha señalado.
Finalmente, el procurador que actuaba en representación de la Fundació sa Nostra ha permitido a los usuarios que terminaran el taller de memoria que se estaba celebando y el que estaba previsto una hora después. Pero a las 13:00 horas todos debían estar fuera del edificio.
"A la calle de la noche a la mañana"
Coronado ha explicado que el cierre afecta directamente a muchos mayores que hacían allí buena parte de su vida diaria. "Detrás de este cierre hay muchas personas mayores que venían aquí a hacer su vida, a socializar, a darse un respiro y no quedarse en casa encerrados", ha afirmado acerca de un local en el que se ofrecía un amplio abanico de actividades, incluyendo peluquería y bachata. La presidenta ha añadido que la entidad confiaba en que el desahucio estuviera paralizado y esperaba una comunicación previa sobre el futuro del alquiler.
"Pensábamos que el desahucio estaba parado y esperábamos que ellos se pusieran en contacto con nosotros para decirnos si iban a ampliar el contrato o, si pensaban desahuciarnos, cuándo lo harían. Pero nos envían a la calle de la noche a la mañana", ha lamentado.
Pasadas las 13:00 horas los últimos usuarios del club de mayores de Son Cladera han salido a la calle lamentando su suerte. "Nos echan. ¿Y ahora a dónde vamos a ir?", se preguntaba Apolonia. Minutos después el procurador cerraba la puerta con llave entre una tristeza generalizada.
Suscríbete para seguir leyendo
- ¿Por qué pierde arena la Playa de Palma de forma tan acelerada?
- Palma aprueba un diseño para el nuevo bar Pesquero muy similar al que rechazó en mayo
- El Ayuntamiento de Palma contra los vecinos de sa Llotja: Los multa con 240 euros por colgar carteles contra el ruido en el barrio
- Martínez justifica la multa a los vecinos de sa Llotja por colgar carteles contra el ruido: 'Las asociaciones también tienen que cumplir las normas
- Catorce años del Bar Rita organizando cine a la fresca en la plaza Llorenç Bisbal: “Es una manera de devolver lo bien que me han tratado en este barrio”
- La Casa del Pho, restaurante para descubrir Vietnam en Palma: “Una mesa puede explicar mejor un país que muchas palabras”
- Palma volverá a instalar una pantalla gigante en Son Fusteret para ver la final del Mundial de España
- Apuntalan varias dependencias de la comisaría de la Policía Local de Platja de Palma por su mal estado