Los vecinos de La Soledat reclaman rehabilitar Can Ribas: "El problema no es el circo, sino que el barrio deje de degradarse y se empiece a actuar"
La asociación pide reactivar las obras de la antigua fábrica, reforzar la seguridad y la limpieza, acelerar el plan de regeneración de la barriada y dar voz a los vecinos en las decisiones sobre su futuro

B. Ramon
La Soledat quiere dejar de ser un barrio del que solo se habla cuando hay problemas. Apenas año y medio después de su constitución oficial, la nueva Asociación de Vecinos ha conseguido recuperar cierta participación vecinal y volver a situar las reivindicaciones del barrio en la agenda municipal. Sin apenas recursos, han organizado actividades que han reunido a cientos de vecinos, como el sopar a la fresca que se celebró hace apenas unos días en la plaza de Sant Francesc Xavier. Ahora, dicen, toca que "las administraciones respondan".
"El mayor logro ha sido ponernos de acuerdo y demostrar que se pueden hacer cosas sin dinero", resume el presidente de la entidad, Miquel Coll. Sin embargo, el listado de reclamaciones que han elaborado deja claro que los retos siguen siendo numerosos: desde la inseguridad hasta la limpieza, pasando por la movilidad, las inundaciones, el patrimonio o la paralización de proyectos estratégicos.
Can Ribas, símbolo del abandono
Si hay un lugar que resume la frustración vecinal es Can Ribas. La antigua fábrica textil, uno de los principales símbolos del pasado industrial del barrio, permanece con las obras paralizadas desde el cambio de legislatura y rodeada de vallas y suciedad. La polémica volvió este pasado jueves al pleno del Ayuntamiento de Palma, donde alcaldía y oposición chocaron por el futuro del recinto y por si debe mantenerse el proyecto para convertirlo en un centro dedicado al circo. Un debate que, para los vecinos, desvía el foco de lo realmente importante.
"Lo que queremos es que se rehabilite. Después ya hablaremos de los usos", resume Miguel Vadell, vocal de la asociación. Consideran que el edificio debe albergar actividades que beneficien directamente al barrio y que los vecinos puedan participar en la definición de esos usos.
Por su parte, Coll lamenta los mensajes contradictorios recibidos por parte de Cort. Explica que, mientras el alcalde de Palma, Jaime Martínez, les animó a presentar propuestas para definir el proyecto, durante el debate plenario el equipo de gobierno volvió a defender el uso circense como eje principal. "Primero que se pongan de acuerdo ellos y luego que nos digan qué quieren hacer", critica.
Mientras tanto, aseguran que los alrededores de Can Ribas se han convertido en un punto habitual de consumo de drogas, con "personas inyectándose" en espacios poco transitados y presencia de jeringuillas abandonadas. "Es un problema de salud pública y también genera miedo, sobre todo entre quienes viven junto al pasadizo que hay detrás de Can Ribas", señala Coll.
Seguridad y limpieza
La seguridad es otra de las grandes preocupaciones de la asociación. "Ahora te levantas y ves dos jeringuillas debajo de la persiana de tu habitación. Te recuerda un pasado al que no queremos volver", explica Vadell. Por ello reclaman incrementar las patrullas a pie y reforzar la presencia de educadores, integradores y trabajadores sociales. "Vemos pasar coches patrulla, pero necesitamos policías en las calles”, resume Coll.
Por otro lado, la limpieza también figura entre las prioridades. Consideran que el barrio necesita un esfuerzo adicional debido a sus problemáticas sociales. Piden actuar sobre los solares abandonados, mantener limpio el entorno de Can Ribas y desarrollar campañas de concienciación sobre convivencia y reciclaje. Asimismo, la asociación también reclama soluciones para las inundaciones que sufre periódicamente La Soledat, un estudio de movilidad para mejorar el tráfico y el aparcamiento, proteger el patrimonio industrial y aclarar el futuro de proyectos pendientes como la antigua comisaría, Can Salom o la Caixa de Música.
Los vecinos siguen, además, pendientes del anunciado plan municipal de regeneración de barrios vulnerables. El alcalde de Palma les trasladó que La Soledat será uno de los siguientes ámbitos de actuación tras Son Gotleu, aunque por ahora no tienen más información. "No nos importa esperar si cuando llegue es un proyecto serio y con continuidad", afirma Coll. Más allá de nuevos compromisos, reclaman una hoja de ruta clara y estable. "Aquí no importa el circo. Lo que importa es que el barrio deje de degradarse y que, por fin, se empiece a actuar", concluye el presidente de la asociación.
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