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Can Feliu, el penúltimo casal histórico de Palma que se convierte en un hotel de lujo

El inmueble de la calle Concepció 32, documentado desde 1531, debe preservar valiosos elementos arquitectónicos y patrimoniales en la reforma que lo convertirá en un establecimiento turístico de 18 plazas

Su historia lo vincula al Hospital General y sus informes patrimoniales destacan bóvedas, arcos cegados, baldosas, carpinterías singulares y una planta noble de gran valor

Vista de uno de los patios interiores de Can Feliu.

Vista de uno de los patios interiores de Can Feliu. / DM

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Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

Can Feliu es el penúltimo ejemplo de una transformación ya habitual en el centro histórico de Palma: la de los antiguos casales señoriales que terminan reconvertidos en hoteles de lujo. El Ayuntamiento ha dado licencia para rehabilitar el inmueble de la calle de la Concepció, 32 y destinarlo a un hotel de cinco estrellas con 18 plazas. El estudio histórico y el informe técnico arqueológico incorporados al expediente de catalogación, paso previo para autorizar su uso turístico, fijan su rastro documental al menos en 1531 y lo conecta con una de las grandes instituciones de la Palma medieval y moderna: el Hospital General.

No es un caso aislado. En los últimos años, distintos casales históricos del casco antiguo han seguido ese mismo camino y han pasado de formar parte del paisaje residencial y patrimonial de Palma a integrarse en la oferta hotelera de alta gama. Can Feliu se suma a esta tendencia, pero antes de recibir a los primeros visitantes sufrirá una importante rehabilitación que debe preservar los tesoros patrimoniales que alberga en su interior.

El rastro documental de la finca se remonta al menos a 1531. El estudio histórico la vincula al entorno del antiguo Hospital General y de la iglesia de la Anunciación, dentro de una zona estrechamente ligada a la red asistencial de la Palma medieval y moderna. La primera referencia la describe como "una alberca y un huerto contiguo", una fórmula que los técnicos interpretan como señal de que entonces solo existía la primera crujía del edificio actual y de que el resto del solar seguía siendo un espacio abierto.

Uno de los interiores del casal de Concepció, con valiosos azulejos en la pared.

Uno de los interiores del casal de Concepció, con valiosos azulejos en la pared. / DM

En el siglo XVIII fue la vivienda de Bartolomé Jaume, administrador de la Casa de Expósitos, nombrado por el obispo Bernat Nadal (de ahí que el casal también se conozca como Can Nadal). Posteriormente pasó a manos de la familia Manera de l'Ullestrar y desde el siglo XIX hasta los años 40 del XX fue la residencia de distintas ramas de la familia Feliu a través de una larga serie de transmisiones, herencias y reformas. La familia Llobera fue el último eslabón de esta cadena hasta que en 2020 la vivienda fue adquirida por la empresa Génova Spain SLU, que llevará a cabo su conversión en hotel.

El informe arqueológico confirma que el casal no es una construcción homogénea, sino un edificio formado por capas. Los técnicos identifican al menos cuatro fases históricas y sitúan la parte más antigua en unas casas de finales del siglo XV o principios del XVI que después quedaron ligadas al Hospital General. De esa etapa pervive la crujía principal de fachada, levantada en tapial, además de restos de marés y otras huellas constructivas que permiten seguir la evolución del inmueble.

Un portal de madera que podría proceder de la iglesia de Sant Jaume.

Un portal de madera que podría proceder de la iglesia de Sant Jaume. / DM

Entre los elementos más valiosos figura el semisótano abovedado, probablemente usado como almacén o rebost, reforzado con pilares laterales, uno de los cuales sería una columna de porche reutilizada. En la planta baja destacan el acceso desde la calle por un portal con arco rebajado, el zaguán, el patio con claustra y la escalera a la catalana que sube a la planta noble. Frente al patio se situaban las antiguas cocheras o caballerizas, donde se han localizado restos tan poco habituales como un horno y una piedra de molino.

El inmueble conserva además señales claras de su antigua relación con el Hospital General. Los arqueólogos han identificado puertas de comunicación hoy cegadas con el edificio hospitalario, lo que refuerza la idea de que ambos conjuntos estuvieron conectados físicamente durante parte de su historia.

La fachada que da a la calle de la Concepció también guarda una parte esencial de ese valor patrimonial. Según el informe, es de época medieval, con paredes de tapial enriquecidas en cal y un zócalo de piedra. En origen contó con dos arcos rebajados de entrada, uno todavía visible y otro transformado después en portal rectangular.

Fachada de Can Feliu, en la calle Concepció 32.

Fachada de Can Feliu, en la calle Concepció 32. / B. Ramon

La planta noble

La planta noble concentra la parte más vistosa del legado decorativo. La escalera conserva una barandilla de hierro, un zócalo decorado y hasta un farol modernista. En varias estancias aparecen carpinterías policromadas, puertas recortadas y elementos ornamentales singulares. Sobresalen una portada barroca de yeso y una portada de madera barroca que, según el informe, podría proceder de la iglesia de Sant Jaume.

Especialmente rica es la llamada sala 26, donde los técnicos inventarían un amplio repertorio de baldosas esmaltadas, recercados pintados, piezas de ventilación en piedra de inspiración gótica y otros detalles ornamentales con motivos vegetales, florales y geométricos.

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