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Medio Ambiente

Peligro en el bosque de Bellver: Los pinos caídos durante la dana Alice han sido talados, pero sus restos siguen esparcidos ocho meses después

El corte de los pinos caídos en octubre de 2025, a consecuencia de la gota fría de octubre y sus vientos huracanados, ha dejado este verano sus restos esparcidos en el pulmón de Palma, con temperaturas superiores a los 30 grados

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Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

La dana Alice de octubre de 2025 y los posteriores episodios tormentosos que se produjeron a finales de ese mismo mes, como la borrasca Benjamín, con vientos que oscilaron entre los 70 y los 100 kilómetros por hora, causaron estragos en el arbolado del bosque de Bellver, en Palma, localizados en una zona muy concreta: la vaguada que separa la fortificación de la zona más cercana al barrio de la Bonanova.

Ocho meses después, todos los pinos afectados han sido talados, ha podido comprobar este diario, dejando grandes claros en una zona del bosque con una acusada pendiente. Sin embargo, ni los fragmentos de troncos ni la infinidad de ramas secas han sido todavía retirados. Varias zonas ahora despejadas permanecen cubiertas con una alfombra de madera triturada y pequeños troncos, cuando los termómetros ya se han acostumbrado a superar a diario los 30 grados, la tierra está especialmente seca y la vegetación sufre los rigores del verano.

Tampoco han sido retiradas las raíces que el viento desenterró, tres de ellas de gran tamaño. Se trata de una zona de difícil acceso para vehículos que puedan ir transportando todos los restos vegetales secos a un lugar más seguro.

Aquellos vendavales severos de octubre de 2025 arrancaron pinos de gran tamaño, levantaron raíces y derribaron multitud de grandes ramas, convirtiendo el área que se sitúa a los pies del cuartel de la Policía Montada y alcanza hasta el fondo de la vaguada en un escenario dantesco de pinos amontonados, grandes troncos partidos y ramas quebradas a punto de caer, pero todavía suspendidas por un hilo, hasta el punto de que en algunas zonas resultaba imposible transitar por la cantidad de troncos de pinos que cortaban el paso.

Usuarios del bosque de Bellver denunciaron en dos ocasiones la situación de esa zona del pulmón verde de Palma, situada a algo más de un kilómetro del castillo.

Un claro del bosque de Bellver con una alfombra de restos de la tala

Un claro del bosque de Bellver con una alfombra de restos de la tala / Miguel Vicens

También reclamaron al Ayuntamiento de Palma, ya en noviembre de 2025, un mes después de los grandes temporales de octubre, que regenerara la zona y retirara los grandes pinos caídos por la seguridad de los usuarios del bosque de Bellver y también por el riesgo potencial de incendio que suponía para la propia zona verde la acumulación de tanta vegetación muerta.

Cort dejó pasar el tiempo y acordonó la zona por seguridad durante casi ocho meses. Y ahora ha actuado en la zona afectada por los vendavales, talando todos los pinos caídos y despejando la zona, pero sin retirar del todo los restos de su actuación: troncos, ramas y restos de vegetación seca, que siguen en la misma zona, ahora sobre la hierba seca.

Y eso que el pasado enero anunció una inversión de 3,1 millones de euros para mejorar los accesos al castillo, reforestar el bosque de Bellver y mejorar los caminos perimetrales y sus conexiones con los barrios de la Bonanova, el Terreno y sa Teulera.

Sin embargo, todas estas acciones, financiadas con dos millones de euros del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS), la antigua ecotasa, todavía están pendientes de ejecución.

Según detalló el Ayuntamiento de Palma, el primer lote de ese plan, con un plazo de ejecución de 12 meses, incluye la remodelación de la zona de aparcamiento y la mejora de su acceso, la implantación de una nueva red de hidrantes para mejorar la respuesta en caso de incendio, la renovación del carrer de Bellver, la vía principal de acceso al castillo, cuyo asfalto está muy deteriorado, así como la mejora de los caminos perimetrales.

Una gran raíz de pino levantada por los vendavales, todavía permanece en el bosque tras ser talado su tronco

Una gran raíz de pino levantada por los vendavales, todavía permanece en el bosque tras ser talado su tronco / Miguel Vicens

Por su parte, el segundo lote, con un plazo de ejecución de 18 meses y un presupuesto de 389.000 euros, está destinado a la recuperación del medio natural de la zona forestal de Bellver, como la afectada por los temporales, con actuaciones centradas en la restauración ambiental y ecológica, la recuperación de infraestructuras existentes y la mejora ambiental del conjunto del entorno forestal.

Sin embargo, seis meses después de su difusión y tres meses más tarde de la publicación de la licitación, el plan sigue pendiente de su adjudicación definitiva por parte del Ayuntamiento de Palma. Y ni en el castillo, ni en los accesos, ni tampoco en el bosque y sus caminos perimetrales se ha ejecutado obra de mejora alguna.

La última se ejecutó a finales de 2024 y consistió en unos trabajos de reforestación en los que se plantaron 1.200 pequeños ejemplares, entre pinos, encinas y otras especies arbustivas, como madroños, aladiernos y mirtos.

Troncos talados en un entorno de hierba seca de Bellver

Troncos talados en un entorno de hierba seca del bosque de Bellver / Miguel Vicens

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