Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mallorca con mucha calle

Un cine extinguido, una antigua escuela de música, una mezquita y una iglesia evangélica: el carrer del Regal, la calle donde Son Gotleu aprendió a organizarse

Del cine de barrio a las 'balladas' populares, una vía que concentra buena parte de la memoria comunitaria de Son Gotleu

El carrer del Regal, la calle donde Son Gotleu aprendió a organizarse

FOTO: DM | VÍDEO: Carlota Pizá

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Carlota Pizá

Carlota Pizá

Palma

Si las calles con nombres de montañas explican cómo se diseñó Son Gotleu, el carrer del Regal ayuda a entender cómo se construyó (y se construye) su comunidad. Esta vía, situada en uno de los límites históricos del barrio, ha sido durante décadas mucho más que una calle de paso. Aquí nacieron proyectos culturales, se reunieron vecinos para reivindicar mejoras, funcionaron espacios de encuentro y se forjó parte de la identidad de un barrio que, pese a las dificultades, siempre ha mantenido una intensa vida comunitaria.

La historiadora y mediadora cultural Layla Dworkin, colaboradora de Palma XXI en la elaboración de una guía urbana sobre Son Gotleu, explica que el carrer del Regal ocupó una posición singular en los primeros años del barrio. «Era un poco la frontera del barrio», señala. Las fotografías aéreas de los años sesenta muestran cómo esta calle marcaba el límite entre las antiguas casas bajas de la zona y los nuevos bloques de viviendas levantados para alojar a la población que llegaba atraída por el 'boom' turístico.

La calle donde nació una de las entidades culturales más importantes

Pero la importancia del carrer del Regal no radica únicamente en su posición urbanística. Según Dworkin, «es una calle que ha visto nacer todo tipo de entidades significativas, tanto a nivel cultural como social». Entre ellas destaca la Rondalla de Bellver, nacida a principios de los años ochenta. «Fue una escuela de música para niños y jóvenes del barrio, una escuela de baile, y formó parte de aquel momento de recuperación de la lengua y la cultura propias de las Islas», explica la historiadora.

Sus fundadores comenzaron casi de manera improvisada: «Joan Pastor y su hermano tenían aquí una casa con un garaje que no utilizaban y empezaron a reunirse allí, a tocar la bandurria y el flabiol». Lo que empezó como unos ensayos informales acabó convirtiéndose en una formación que recorrió Mallorca, viajó a la Península y alcanzó una notable repercusión cultural.

Rondalla Bellver, nacida en Son Gotleu en los años ochenta.

Rondalla Bellver, nacida en Son Gotleu en los años ochenta. / Joan Pastor

La actividad cultural de Regal no terminaba ahí. Durante décadas, la calle acogió el Cine Novedades, uno de aquellos cines de barrio que marcaron a varias generaciones. «Muchas personas recuerdan la importancia de estos cines de barrio porque eran espacios de encuentro», explica Dworkin. Las historias que han recopilado durante la investigación revelan hasta qué punto estos espacios fueron importantes: «Mucha gente se acuerda de que la primera vez que fue al cine fue precisamente aquí».

Algunos vecinos todavía recuerdan el impacto que provocaron determinadas películas en plena dictadura: «Nos han contado que aquí se proyectaron películas americanas o de Bruce Lee que representaban un contraste muy fuerte con la cultura predominante de aquel momento». Para muchos jóvenes de entonces, aquellas sesiones suponían una ventana a mundos completamente distintos. No era raro pasar toda la tarde en el cine viendo reestrenos. «Había gente que pasaba aquí todo el domingo», cuenta la historiadora.

Una vía que sigue hablando de comunidad

Hoy el paisaje ha cambiado. Donde hubo cine ahora funciona un centro de día para personas mayores que mantiene parte de ese espíritu de encuentro mediante actividades culturales y sociales. Todavía mantiene el cartel de Sa Nostra y actualmente es la sede de la Asociación de Gent Gran de Son Gotleu en la calle del Regal. Sin embargo, Dworkin advierte de una diferencia importante respecto al pasado: «Hoy prácticamente no hay espacios culturales en Son Gotleu; son inexistentes».

Todavía mantiene el cartel de Sa Nostra y actualmente es la sede de la Asociación de Gent Gran de Son Gotleu en la calle del Regal.

Todavía mantiene el cartel de Sa Nostra y actualmente es la sede de la Asociación de Gent Gran de Son Gotleu en la calle del Regal. / Luana Caridad

Ante esa carencia, otros lugares han asumido parte de esa función comunitaria. «Los espacios religiosos también han sido lugares de encuentro», explica, citando tanto la mezquita como la Iglesia Evangélica de Philadelphia, muy vinculada a la comunidad gitana del barrio, que se encuentran ahora en la calle del Regal. La directora del CEIP Gabriel Vallseca, Asun Gallardo, destaca que esa capacidad de organización sigue existiendo. «Es un barrio que tiene mucho potencial humano», afirma. «A mí me gusta mirar a ese otro 90% o 95% de personas que tienen situaciones vitales muy difíciles pero que están luchando por salir adelante».

La mezquita del carrer del Regal, en Son Gotleu.

La mezquita del carrer del Regal, en Son Gotleu. / Luana Caridad

Gallardo conoce bien la evolución del barrio. Lleva 25 años vinculada al centro y ocho como directora. Desde esa perspectiva, asegura que Son Gotleu arrastra problemas estructurales que vienen de lejos. «Es un barrio que ya se construyó deprisa y corriendo para asumir toda la población que venía a trabajar en el sector turístico», explica. A su juicio, aquella falta inicial de planificación todavía pesa hoy: «No era un barrio que tuviera recursos a nivel estructural, de edificios o de servicios».

La directora recuerda especialmente el impacto de las oleadas migratorias de principios de los años 2000 y cómo el barrio fue cambiando sin que llegara una inversión pública equivalente a sus necesidades. «He paseado mucho por Son Gotleu siempre, y la evolución que he visto a nivel de degradación es muy grande», afirma. Esa degradación, añade, se percibe «en las calles, en los edificios» y en la sensación de que «se está dejando perder» un barrio situado, paradójicamente, muy cerca del centro de Palma.

Frente a esa imagen de deterioro, Gallardo insiste en no reducir Son Gotleu a sus problemas. «Siempre hay un sector que es muy complicado y que da problemas, y en este barrio más todavía», admite. La escuela, explica, trabaja precisamente desde esa mirada. En el CEIP Gabriel Vallseca, la convivencia y la comunidad no son una actividad complementaria, sino el eje del barrio.

Gallardo subraya además la fortaleza de la red comunitaria que opera en Son Gotleu: «Existe una coordinación enorme entre entidades y servicios. La idea es que el centro esté abierto al barrio y el barrio esté abierto al centro». El carrer del Regal resume buena parte de esa historia. Fue frontera física cuando nació el barrio, escenario de reivindicaciones vecinales, cuna de proyectos culturales y punto de encuentro para generaciones enteras. Y aunque muchos de aquellos espacios ya no existen, sigue recordando que Son Gotleu también puede contarse a través de sus vecinos.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Son Gotleu
  • Mallorca con mucha calle
Tracking Pixel Contents