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Fin de la okupación de la antigua cárcel de Palma: concluye el desalojo forzoso de sus últimos residentes

Algo más de cincuenta personas abandonan de forma pacífica el inmueble, tomado por un dispositivo conjunto de la Policía Local y la Policía Nacional

Desde este momento solo podrán acceder los que necesiten recoger sus pertenencias y en los próximos días se instalará videovigilancia para evitar nuevas usurpaciones

Uno de los ocupantes de la antigua cárcel la abandona con sus pertenencias.

Uno de los ocupantes de la antigua cárcel la abandona con sus pertenencias. / Manu Mielniezuk

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Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

"Se ha producido el desalojo definitivo de la antigua cárcel. Es un día importante porque después de doce años está vacía". Con estas palabras el alcalde de Palma, Jaime Martínez, ha verbalizado el fin del proceso de recuperación posesoria de esta instalación que empezó el pasado febrero y que un juez validó hace dos semanas al coincidir con el Ayuntamiento en que existía un grave riesgo para la seguridad de las personas que hasta este miércoles permanecían en la instalación, algo menos de ochenta.

La Policía Local de Palma y la Policía Nacional han iniciado a las doce un desalojo forzoso que se ha producido de manera escalonada y sin incidentes. Pasadas las 16:00 horas de este miércoles, Martínez ha cifrado en 51 las personas que han abandonado el recinto. El dispositivo policial se mantendrá durante los próximos días para que los ocupantes que quedan puedan ir a recoger sus pertencias, pero ya no se les permitirá pernoctar allí.

Ha sido una jornada de carritos de supermercado, los que empujaban los residentes que abandonaban la antigua cárcel cargados con sus escasas posesiones. Durante las primeras horas del desalojo buena parte de ellos se han dispersado por el parque junto que hay junto al inmueble, pero finalmente la mayoría de ellos han optado por desplazarse al Parc Central de los Bombers de Palma, donde se han habilitado unas casetas prefabricadas para que puedan instalarse de manera temporal.

El desalojo forzoso estaba anunciado desde hacía meses, pero la entrada en la cárcel de decenas de agentes ha sorprendido a muchos de sus ocupantes. Se les ha instado a recoger sus pertenencias y abanadonar el recinto por un acceso en el que personal de Servicios Sociales les han planteado posibles soluciones habitacionales. En otros casos, estaban volviendo del trabajo.

"Se ha ofrecido los recursos de los que dispone el Ayuntamiento y otras administraciones", ha indicado el alcalde, que ha agradecido el trabajo realizado por la Policía Local de Palma. "Cinco de las 51 personas que ya han desalojado de manera forzosa se han acogido a recursos del Obispado, la Sapienza y Càritas. Nuestro objetivo es que más personas puedan acceder a esos recursos, que incluyen alojamiento, empleo y formación", ha manifestado Martínez.

El alcalde también ha señalado que los últimos días se han producido una serie de detenciones de personas que vivían en la antigua cárcel y se les ha cursado orden de expulsión. En los próximos días se colocará un sistema de videovigilancia para que no vuelva a ocuparse y se mantendrá el control policial para evitar nuevos intentos.

"¡Alcalde, dame las llaves de tu casa!", ha gritado a Martínez una de las residentes de la cárcel. Aunque el resto de desalojados iba abandonando el inmueble con malas caras y lanzando algunos improperios, el proceso se ha desarrollado de manera pacífica.

Algunos de ellos han denunciado a los medios de comunicación que, contrariamente a lo que ha defendido durante todo este tiempo el Ayuntamiento, no se les ha ofrecido ningún recurso habitacional. "Vengo de trabajar y nos han sacado de sopetón. Tenemos una casa de la que no podemos disfrutar porque está ocupada con un contrato falso. Somos trabajadores y nos han tratado con un absoluto desprecio", ha lamentado Jonathan, en la calle con su pareja embarazada de tres meses.

Desalojo de las antiguas viviendas de los funcionarios de la prisión

Cuando arrancó el proceso de recuperación posesoria, algo más de doscientas personas residían en el inmueble en condiciones de insalubridad. En todo caso, sique quedando una parte del recinto sin desalojar, las viviendas en las que residían los funcionarios de la cárcel cuando estaba operativa y que seguirán okupadas hasta que el Ayuntamiento inicie el mismo procedimiento para vaciarlas.

Hay que recordar que Cort planea demoler la instalación y construir 139 viviendas sociales de rotación destinadas a determinados colectivos como jóvenes, mayores o mujeres víctimas de violencia de género.

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