La transformación de una escuela de la República de Palma en viviendas: "El gran desafío fue vincular dos mundos"
Los responsables del proyecto explican su desempeño para preservar el legado del reconocido maestro de obras Gaspar Reynés

Leandro Viegas y Rafel Llull frente a la fachada conservada y restaurada. / Guillem Bosch

La antigua escuela republicana de la calle Bisbe Massanet, en la zona de Son Sunyeret, ha culminado su transformación en un edificio residencial de doce viviendas, todas ya vendidas, después de una obra singular marcada por la obligación de preservar la fachada histórica del inmueble. Detrás de ese frente centenario, el resto del edificio se ha reconstruido por completo para dar forma a una promoción que ha salido al mercado con precios entre cerca de 400.000 euros y los 1,4 millones en los que se valoraron los áticos.
El inmueble, obra del maestro de obras Gaspar Reynés en 1905, inició su reconversión en verano de 2024. Con la condición de preservar la fachada después de que ARCA iniciara en 2019 una batalla para evitar su demolición total. Ahora, dos de los protagonistas de esta intervención explican el desafío que ha supuesto. Leandro Viegas, responsable de Dirección de Proyectos de Palomino Arquitectos; y Rafel Llull, responsable de promociones y obra nueva en Construcciones Llull Sastre.
"Nos encontramos con un edificio antiguo, con una fachada que, si bien estaba en buen estado, había que trabajar en ella y con una historia que luego fue muy emocionante", señala Viegas. A su juicio, el gran reto era "continuar con esta parte de historia de la ciudad".

La fachada de Gaspar Reynés se mantuvo en pie en el inicio de las obras en verano de 2024. / B. Ramon
La parte más delicada fue, precisamente, demoler el edificio manteniendo en pie su fachada. "El gran desafío que asumimos fue tratar de vincular dos mundos", resume Viegas. Por un lado, el lenguaje contemporáneo del nuevo residencial; por otro, la presencia dominante de un frente histórico que debía seguir siendo el protagonista. El arquitecto explica que apostaron por una composición sobria, con una base de piedra, el desarrollo de la fachada rehabilitada y un remate superior más contemporáneo.
La restauración del frente exterior requirió además un trabajo específico sobre el marés, el material original del edificio. "Es un material súper noble, muy fuerte, pero a la vez requiere cierto mantenimiento, que a través del tiempo no se le dio", explica Viegas. La promotora contrató para ello a una empresa especializada en restauración patrimonial, que trabajó durante más de dos meses en la puesta a punto de la fachada.
Por su parte Rafel Llull destaca que el equipo pudo reconstruir la historia del inmueble gracias al expediente facilitado por el departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Palma. Y subraya que, para la empresa, mantener una única fachada y levantar detrás un edificio completamente nuevo fue "algo único".
El resultado final ha sido un residencial formado por doce viviendas y dieciocho plazas de aparcamiento. Hay desde pisos pequeños de uno o dos dormitorios hasta áticos de 140 metros cuadrados con grandes terrazas. Según Llull, esa singularidad ayudó a vender la promoción prácticamente sobre plano. "La gente quiere tener algo diferente a cualquier otro edificio nuevo que hay hoy en día en Palma", sostiene.
Los compradores han sido variados, aunque predominan los residentes nacionales y, en especial, clientes de Mallorca. Junto a ellos también han adquirido vivienda perfiles extranjeros, entre ellos alemanes, daneses y suecos. Todos atraídos por la singularidad del edificio, su ubicación y el gancho de vivir tras una fachada histórica.
Un patio central singular
Uno de los elementos más trabajados del proyecto ha sido el patio central, que no existía en el edificio original, pero que los arquitectos introdujeron inspirándose en los antiguos patios de los palacios urbanos de Palma. La idea era crear una transición entre la intensidad de la calle y el ámbito doméstico. Según Viegas, esa solución ha mejorado la luz, la ventilación y la climatización del edificio y ha contribuido a definir el carácter interior de la promoción.
"Los nuevos residentes están encantados con este elemento porque te ofrece un juego de luces y ventilación natural. Es una solución técnica antigua que aquí se ha integrado a la perfección", manifiesta Viegas.
Precisamente Llull Sastre está ejecutando en la actualidad una intervención muy similar en la rehabilitación integral del histórico edificio de Salud de la calle Cecilio Metelo. También en este caso manteniendo las fachadas catalogadas con sus escudos y un refugio de la Guerra Civil
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