Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Transformación de Porta de Sant Antoni

Al antiguo ‘barrio chino’ de Palma le falta el remate final: «Hace 20 años ni me lo plantearía, ahora sí viviría aquí»

Porta de Sant Antoni es un lugar de contrastes: queda un pequeño reducto de bares y algunas zonas de prostitución, además de comercios cerrados que se alquilan y edificios degradados a la venta. Conviven con tiendas de toda la vida, negocios recientes y nuevos vecinos

Al antiguo 'barrio chino' de Palma le falta el remate final

Guillem Bosch

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Palma

La transformación de la Porta de Sant Antoni en Palma lleva unos años estancada. «Le falta el remate final», coinciden varias personas que conocen la zona a la perfección. Se ha quedado a medias con locales cerrados desde hace una década, edificios degradados en venta al completo por inmobiliarias Real Estate– para ricos y extranjeros–, negocios de toda la vida y alguna novedad como un restaurante peruano.

Es un lugar de contrastes. Todavía queda algún reducto del antiguo ‘barrio chino’ con mujeres que se prostituyen durante prácticamente las 24 horas, pero de lo que fue a lo que es, es «la noche y el día».

Porta de Sant Antoni.

Edificio que se vende al completo. / Guillem Bosch

Atrae nuevos negocios

Hay algunos comercios tradicionales, como Viajes Almudaina, que Domingo Font y Rafel Rosselló traspasan el negocio a final de año porque se jubilan, Herboristería Murta, un local de tatuajes, varios bares, entre ellos un clásico como la Bodega San Antonio, que ha cambiado de dueño, un restaurante peruano, otro del chef Adrián Quetglas, una tienda de objetos sexuales, algunas sucursales de bancos y aseguradoras, una inmobiliaria, un local de proyectos de iluminación y varios espacios que llevan cerrados varios años como el Horno Sant Antoni o la Ferretería Mateo.

Su evolución es clara. Como también lo es el ‘apetito’ que ha suscitado entre algunos inversores que ven margen de crecimiento en una zona céntrica con capacidad de aumentar la nómina de pisos de lujo.

Porta de Sant Antoni.

Ferretería Mateo lleva cerrada una década. / Guillem Bosch

Drogas y prostitución

Rafel Rosselló y Domingo Font, que son los propietarios de Viajes Almudaina, son testigos directos de la transformación de la zona. Hace casi 40 años que trabajan en la Porta de Sant Antoni. «Es la noche y el día», resume Font, que añade: «Cuando vinimos a trabajar aquí, a finales del 80, era el tiempo duro de la prostitución y la droga. Hemos visto de todo. Gracias a Dios, la cosa poco a poco se ha ido transformando. Queda algún reducto, pero es un lugar tranquilo. Puedes venir a pasear, comprar, al bar, y antes no tanto».

Le recoge el testigo Rosselló para afirmar que ahora se ha convertido «en un barrio más de Palma. Es muy céntrico. Hay muchos residentes y gente corriente. De trabajadores a personas con más poder adquisitivo».

Ambos, ahora lo recomendarían para vivir, cosa que hace 20 años «era imposible». Coinciden en que falta el último empujón: «El remate final. Quedan dos bares porque toda la otra remodelación la hicieron bien».

Porta de Sant Antoni.

Terrazas llenas. / Guillem Bosch

Llegada de americanos

Recuerdan con una sonrisa la llegada de los marines americanos del ejército estadounidense cuando todavía cambiaban divisas. «Venían a cambiar los dólares por pesetas para irse con las prostitutas. Incluso, a veces, venían ellas porque les pagaban en dólares y les hacíamos el cambio», afirma Rafel, a lo que Font añade que eran días de «buena caja»: «Cuando venía la flota de los americanos te puedo decir que hacíamos una fiestaza porque economicamente era un día apoteósico. Ganábamos dinero».

Ambos coinciden que ahora sí vivirían, que solo queda una pequeña zona y reivindican la plaza: «Que la gente venga sin ningún temor a nada. Hay abogados que van hacia el juzgado, banqueros… A lo mejor por la noche hay algo más de jaleo, pero de día está muy bien».

Un barrio como los demás

Paquita, que hace más de diez años que trabaja en Herboristería Murta, cree que la zona se ha quedado estancada. «Falta un empujoncito final», señala. «Aquí tenemos todos los servicios, hay buen ambiente. Entre todos los comerciantes nos llevamos bien», explica.

«Antes era un desastre, la evolución ha ido a mejor. El camión de la metadona de Médicos Sin Fronteras viene dos veces por semana para traerles cosas si necesitan algo. Antes aparcaban delante y ahora detrás, en la esquina», cuenta y señala: «Falta un poco más de movimiento comercial».

Jessica, que trabaja en Espais i Llums desde hace diez años, también piensa que el barrio está «mejorando». «Parece que lo tienen que reestructurar todo», remarca.

Así, un barrio que ha estado señalado por la droga y la prostitución durante décadas, poco a poco evoluciona y se integra cada vez más en Palma, aunque sea en una versión ‘premium’ y fuera del alcance de la mayoría. Como el resto de la ciudad.

Porta de Sant Antoni.

Entrada a Porta Sant Antoni. / Guillem Bosch

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

  • Palma
  • Rosselló
  • Sant Antoni
  • Almudaina
  • viajes
Tracking Pixel Contents