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Mallorca con mucha calle

La calle oculta de Palma que antes era un puerto pesquero: la historia de Port Fangós

Un callejón que ni aparece en Google Maps donde un error lingüístico dio nombre a la vía durante más de 80 años

FOTOS | La calle oculta de Palma que antes era un puerto pesquero: la historia de Port Fangós

FOTO: B. Ramon | VÍDEO: Carlota Pizá

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Redacción

Palma

En pleno centro de Palma, escondido entre las concurridas calles de Paraires y Sant Nicolau, se abre un pasadizo discreto por el que muchos cruzan sin fijarse. El carreró de Port Fangós apenas mide 40 metros de largo y unos dos de ancho, pero su historia es una de las más singulares del callejero palmesano.

Hoy, quienes pasan por allí difícilmente sospechan su pasado. De hecho, varios transeúntes confiesan a este diario «no conocer la historia detrás del callejón» o que simplemente les «suena que antes llegaba hasta aquí el mar o un torrente». Y, en cierto modo, no van desencaminados.

Cuando el mar llegaba al centro

El nombre de Port Fangós no es casual. Hace siglos, el mar penetraba mucho más en la ciudad que hoy conocemos. Según el historiador Pedro de Alcántara Peña, esta zona pudo albergar un barrio de pescadores que se extendía hasta los pies de la Almudaina.

El actual passeig del Born era entonces un brazo de agua con pequeñas calas poco profundas, de ahí el término «fangós», vinculado al barro. El topónimo aparece documentado ya en el siglo XV, dejando constancia de un paisaje radicalmente distinto: donde hoy hay tiendas y escaparates, antes había barcas, redes y actividad marinera.

Incluso se han encontrado indicios de ese pasado, como un ancla hallada cerca del histórico Bar Bosch, una pista tangible de que el mar estuvo mucho más presente en el corazón urbano.

Del puerto al cerdo

Pero la historia de esta calle no solo es marítima, también es lingüística y bastante peculiar. En algún momento, el «port» original derivó en «porc», probablemente por confusión fonética o incluso por el mal olor que desprendía el agua estancada y embarrada. Así, en el registro de 1797 ya aparece como carreró del «Porc Fangós».

El cambio no debió de sorprender demasiado: la asociación entre cerdos y barro facilitó que el error se aceptara sin resistencia. La situación llegó a tal punto que, en 1863, una comisión municipal oficializó el nombre como calle del Cerdo. Ni siquiera la intervención de figuras como Josep Maria Quadrado logró revertir la situación. Quadrado, preocupado por el decoro del callejero, propuso rebautizarlo como calle del Gallo. Pero la propuesta no prosperó. Durante casi 80 años, el cerdo se impuso al puerto.

Recuperar la memoria

No fue hasta 1942 cuando el Ayuntamiento recuperó el nombre original de Port Fangós, devolviendo al callejón su vínculo con el pasado marítimo de Palma. Hoy, este rincón pasa desapercibido entre el bullicio comercial del centro: muchos vecinos y trabajadores lo transitan para acceder a un parking subterráneo, e incluso se suceden las quejas por el mal olor que sigue desprendiendo, consecuencia de la acumulación de heces y orina de distintos transeúntes.

Sin embargo, su nombre sigue funcionando como una pequeña cápsula del tiempo. Recuerda que, mucho antes de las tiendas y el turismo, el mar llegaba hasta aquí y daba forma a la vida de la ciudad. Un callejón mínimo, pero con una historia enorme.n

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