Crisis habitacional
"En Ciudad Jardín hay caravanas dedicadas al alquiler turístico, cambian de ocupantes, pero no de lugar"
El Ayuntamiento ha amenazado a los caravanistas de la barriada de Palma con multas y mayor presión policial en la zona, pero ni los ocupantes de estos vehículos ni los vecinos han notado cambio alguno, mientras el alquiler turístico ha convertido la necesidad de la crisis habitacional en un negocio, denuncian residentes

Álex, un joven polaco, lleva dos días en una caravana de Ciudad Jardín, antes de embarcarse como tripulante de un yate privado en Port Adriano / Miguel Vicens

Desde que el Ayuntamiento de Palma amenazó a los caravanistas de Ciudad Jardín con multas si no abandonan las calles de la barriada costera, el pasado 13 de mayo, nada ha cambiado en sus calles, ni la abrumadora presencia de estos vehículos en todas las vías, ni la presión policial, muy discreta y más centrada hasta ahora en la playa y la actividad de la primera línea que en las personas que viven en estos vehículos aparcados.
"Llevo dos días con mi caravana en primera línea y nadie me ha molestado», asegura Alex, un joven polaco que se ha instalado con su caravana en la calle Jaume Pomar i Fuster, frente a la playa, detrás de un grupo de otras siete caravanas que le precede, copan los aparcamientos y levantan un muro de vehículos inmóviles frente a las casas.
"Me gusta mucho viajar. He estado trabajando en el Caribe. Y ahora he llegado a Mallorca para trabajar como tripulante en un yate privado. Pasaré dos días aquí, en esta caravana que me ha dejado un amigo de Mallorca. Y después partiré hacia Port Adriano con la intención de embarcarme y empezar mi nuevo trabajo", relata. "Aquí estoy muy tranquilo y cómodo, delante del mar", cuenta satisfecho mientras contempla la playa, ya animada con bañistas que toman el sol, se dan el primer chapuzón o juegan a vóley playa.
No hay una sola calle de Ciudad Jardní donde la presencia de caravanas y furgonetas camperizadas no sea abrumadora. Cinco en la calle Nadal Batle, 13 en la calle Luis Ripoll, 13 en las calles que rodean el histórico Hotel Ciutat Jardí, Illa de Xipre e Illa de Malta, hasta el punto de que el establecimiento ha tenido que acotar con dos señales la entrada al hotel para que no quede cerrada por uno de estos vehículos de entre seis y siete metros de longitud y entre 2,70 y 3,10 metros de alto.

Dos ciclistas pasan por delante de dos caravanas aparcadas en primera línea de Ciudad Jardín / Miguel Vicens
Es el resultado de la crisis habitacional y los altos precios de la vivienda, que no dejan otra alternativa a muchas familias y que, en el caso de una barriada residencial como Ciudad Jardín, superponen la ciudad convencional a otra surgida de la necesidad.
No obstante, de la necesidad también ha surgido un negocio. Los ocupantes de las caravanas cambian más que los vehículos de estacionamiento, que se alquilan por días como si se tratara de pisos vacacionales.
"Como vecino de la zona, lo que me molesta es que en la calle donde vivo, Francesc Villalonga, cuando no hay cinco caravanas aparcadas hay siete. Y puedo observar que muchos de estos vehículos se dedican al alquiler vacacional. Al pasar una semana, los responsables o encargados del negocio vienen a limpiar el interior de la caravana, la ordenan. Y acto seguido entran otros ocupantes por un periodo similar", denuncia Juan.
"Por lo demás no hay otros conflictos de limpieza o de orden público en las calles, el problema que crean estos vehículos es que con sus dimensiones copan todo el aparcamiento y apenas se mueven de la puerta de tu casa durante semanas", detalla. "Pero pese a la advertencia de multarlos que expresó la portavoz del Ayuntamiento de Palma, Mercedes Celeste, no hemos notado por ahora que se haya reducido en la barriada el número de caravanistas por un aumento de la presión policial", confirma.
Otra diferencia de Ciudad Jardín frente a otras barriadas que también acogen caravanistas fruto de la emergencia habitacional, como el barrio de Nou Llevant, Son Güells, Son Hugo, es Pil·larí, La Vileta, Son Moix o el aparcamiento municipal de Marivent, es que apenas hay caravanas o furgonetas camperizadas en mal estado.

Un quad con dos ocupantes circula entre una sucesión de caranavas estacionadas en Ciudad Jardín / Miguel Vicens
Además, muchos de los vehículos reivindican su derecho a estacionar en la calle con la misma pegatina situada en un ángulo de su luna delantera: "Estacionar no es acampar", dice su leyenda, aludiendo a la normativa de la DGT que equipara en derechos a caravanas y autocaravanas con cualquier vehículo mientras no desplieguen elementos exteriores en las calles.
Aunque en Ciudad Jardín, en una esquina de Jaume Pomar i Fuster, una pareja se ha acomodado ante su autocaravana en dos sillas de playa desplegadas sobre la acera, medio a la sombra, medio al sol y con vistas al mar.
"Para los vecinos de Ciudad Jardín el problema es que hay demasiadas caravanas aparcadas en las calles", afirma Maria, que tiene una casa en primera línea. "Me he encontrado con ocupantes de caravanas muy buenas personas y cuidadosas con el entorno. Y otros que no son precisamente santos", comenta, cuestionada por si se producen problemas de convivencia. "Y mi queja es que cuando aparcan delante de mi casa tengo un muro de tres metros que me deja sin vistas al mar. Y cuando mis hijos me visitan tienen que aparcar lejísimos para llegar a casa, porque estos vehículos copan todos los aparcamientos que, por cierto, no están debidamente señalizados", se queja.

Aspecto de una de las calles de Ciudad Jardín con caravanas a ambos lados de la calle / Miguel Vicens
Un ejemplo de lo que dice se encuentra en la cercana calle Illa de Xipre, donde dos caravanas han decidido aparcar una detrás de otra muy juntas para proteger un tercer vehículo, una motocicleta protegida con una funda a la que encajan entre los dos vehículos, ocupando en total unos catorce metros de aparcamiento no señalizado sin interrupción alguna y creando un muro de tres metros frente a la entrada de una casa.
Maria también confirma que no se suelen producir vertidos de las aguas sucias de las caravanas en los sumideros de las calles. "No es lo habitual porque los ocupantes de estos vehículos normalmente utilizan los baños y las duchas de la playa y casi no tienen necesidad de utilizar los servicios de estos vehículos".
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