El obispo ofrece una solución a los residentes de la vieja cárcel, pero Cort no ha contestado
Taltavull asegura que la Iglesia puede dar cobijo a algunos de estas personas que tienen que marcharse de la antigua cárcel de Palma

Cort no quiere que los okupas estén en la vieja cárcel
Redacción
El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha asegurado hoy que la Iglesia se ha ofrecido a recoger a una parte muy importante de las personas sin vivienda que están residiendo en estos momentos en la antigua cárcel de Palma, pero que tienen que marcharse de este edificio en ruinas, pero que todavía no se ha recibido respuesta de ninguna institución. En concreto, esta solución provisional se planteó ante el Ayuntamiento de Palma, pero ni su alcalde, ni tampoco ningún responsable municipal ha recogido el guante que le lanzó el obispo, ya que ni siquiera se ha enviado una respuesta a este ofrecimiento.
Taltavull ha destacado la labor para ayudar a estas personas que sufren una situación de exclusión social que realizan los voluntarios de Cáritas y de la Sapiència, que dependen de la Iglesia. Ambas instituciones acogen de una manera permanente alrededor de 300 personas (solo en Palma) y aunque en las instalaciones con las que se dispone apenas queda espacio, siempre se abre la puerta y se atiende a todos las indigentes que buscan un plato de comida y un lugar donde pasar la noche.
El obispo volvió a criticar la situación que atraviesa la vivienda en estos momentos en Mallorca, con un aumento de precios que son inasumibles para una gran parte de la población. Recordó que la vivienda es un derecho que está incluido en la Constitución y que debería estar prohibido ejercer la especulación cuando se trata de inmuebles que son necesarios para la gente.
Las dos instituciones que dependen de la Iglesia cuentan en estos momentos con unas 300 plazas. Sin embargo, no cubren ni siquiera la mitad del número de personas que en estos momentos se ven obligadas a vivir en la calle, que son de alrededor de unas 800 personas. El prelado, refiriéndose a los habitantes de la cárcel antigua, que han sido expulsados por el Ayuntamiento justificándolo por el peligro que existe en esta zona, recordó que cada una de estas personas arrastra un problema distinto. Muchas son personas que sufren problemas mentales, otras son drogadictas y muchas de ellas residen en la cárcel vieja porque no han encontrado otro lugar para poder vivir. Explicó que la Iglesia tiene espacio y capacidad para recoger a muchas de estas personas y así se lo ha comunicado al Ayuntamiento como posible solución al problema que supone que el antiguo edificio penitenciario quede tapiado y no se permita la entrada de ningún okupa. “Hemos pedido que nos digan a quién quieren que acojamos, pero aún no hemos recibido respuesta”, a pesar de que la decisión de expulsión se decretó hace ya más de un mes. “No podemos acoger a todas estas personas, pero a muchas de ellas sí lo podemos hacer para que tengan un sitio donde poder refugiarse”, concluyó el prelado de Mallorca.
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