Cort apremia al obispo Taltavull a que ceda alojamientos para los ocupantes de la antigua cárcel "mañana mismo"
Este jueves se termina el plazo dado por el Ayuntamiento al centenar de residentes que quedan en el recinto para que lo abandonen voluntariamente

Los ocupantes que quedan en la cárcel se enfrentan a un desalojo judicial.
La cuenta atrás para desalojar la antigua cárcel por la vía judicial ha empezado este jueves, cuando vence el plazo para que su centenar de ocupantes la abandonen de manera voluntaria. Un punto de inflexión para el Ayuntamiento de Palma, que ha elevado la presión sobre el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, para que ofrezca alojamientos de la diócesis.
El primer teniente de alcalde, Javier Bonet, ha trasladado públicamente ese mensaje al Obispado. "Si dispone de alojamiento que lo habilite mañana mismo", ha manifestado. El Ayuntamiento sostiene que, agotado ya el periodo voluntario de salida, el expediente será remitido ahora al juzgado competente para solicitar la ejecución del desalojo forzoso.
Precisamente el propio Taltavull se ha referido este jueves a la situación de la antigua cárcel expresando que, pese a que se ha ofrecido a acoger a una parte de los ocupantes, todavía no había recibido respuesta ni del Ayuntamiento de Palma, ni del alcalde Jaime Martínez.
Cort recuerda que ha notificado presencialmente a 101 ocupantes y que, además, publicó en el BOE la notificación dirigida a otras 107 personas incluidas en el expediente que no pudieron ser localizadas tras dos intentos. Todas ellas disponían de cinco días hábiles para abandonar el recinto por su cuenta, un plazo que ha concluido este jueves.
La petición al obispo se produce en vísperas de una salida ya por vía judicial, una vez constatado que siguen residiendo personas en el interior pese a los requerimientos efectuados. El Ayuntamiento enmarca esta actuación en el proceso de recuperación posesoria iniciado el 27 de febrero, apoyado en informes técnicos y de seguridad que alertan de un grave riesgo de incendio y del peligro para la integridad física de quienes siguen dentro.
El IMAS acoge a 45 personas
Según la versión municipal, cerca de un centenar de personas han abandonado voluntariamente la antigua prisión en los últimos tres meses. Aun así, Cort calcula que todavía queda aproximadamente otro centenar con entradas y salidas habituales del recinto. En este contexto, el alcalde Jaime Martínez ha remitido este mismo jueves una carta a Taltavull para reclamarle que movilice los recursos de alojamiento del Obispado.
El Ayuntamiento subraya además que, durante todo el proceso, los servicios sociales municipales han seguido trabajando con los ocupantes en coordinación con el IMAS. Fruto de esa labor, 45 personas han sido derivadas a distintos recursos, entre ellos centros de acogida temporal y programas de inserción social y laboral.
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