Palma proyecta cuatro plantas de baterías para almacenar energía en suelos que suman casi 30.000 metros cuadrados
El Govern tramita como iniciativas industriales estratégicas las cuatro instalaciones, las primeras de este tipo que verán la luz en el municipio
La plataforma 'Renovables sí, pero així no' critica que parte de esta infraestructura se construirá en rústico y reclama una moratoria

Solar junto a Son Hugo en el que se construirá una planta de baterías / DM
Redacción
Palma se prepara para recibir cuatro plantas de baterías para almacenamiento energético, unos proyectos que ya se tramitan en la conselleria de Empresa, Ocupación y Energía del Govern como proyectos industriales estratégicos y que ocuparán parcelas que, en conjunto, sumarán casi 30.000 metros cuadrados.
Se trata de instalaciones repartidas por distintos puntos del término municipal, algunas de ellos en suelo de uso agrario, y están pensadas para almacenar energía en grandes contenedores de baterías para inyectarla después al sistema eléctrico. Los cuatro proyectos salen de la iniciativa privada y se justifican para acumular el excedente de energía procedente de parques fotovoltaicos.
El primero de estos proyectos es BESS Llatzer I, previsto en una parcela urbana de 1.300 metros cuadrados en la calle Son Pobanya, entre esta vía y la carretera de Manacor. La planta contará con ocho contenedores de baterías de litio, además de dos centros de transformación, un centro de control y protección y una sala de control. Su capacidad de almacenamiento será de 39.284 kWh.
A esa instalación se suma el sistema de almacenamiento Agrupación Agustí, planteado en el Camí dels Reis, número 2. La parcela, clasificada como suelo agrario, tiene una superficie de 8.963 metros cuadrados, de los que 1.240 estarán ocupados por la instalación. El proyecto incluye siete contenedores de baterías de litio, además de inversores, transformadores y otra infraestructura eléctrica asociada.
El tercer proyecto se ubicará en la calle San Francisco de Sales número 118, junto al hipódromo de Son Pardo. Se trata del sistema de almacenamiento Agrupación Catalina, que ocupará 950 metros cuadrados dentro de una parcela de 16.503. La instalación prevé 25 contenedores de baterías de litio hierro fosfato, cinco transformadores de media tensión, un centro de maniobra y medida y toda la infraestructura eléctrica necesaria.
El cuarto expediente es el de Agrupación Son Oms BESS, en un terreno clasificado como Área de Interés Agrario Intensiva, con 2.000 metros cuadrados de superficie, de los que 659 serán construidos. En ese espacio se instalarán 16 contenedores de baterías, además de inversores, transformadores y un centro de maniobra y medida.
En conjunto, estos cuatro desarrollos dibujan una nueva infraestructura energética inédita hasta ahora en Palma, pero frente a este 'boom' la plataforma 'Renovables sí, pero així no' reclama una moratoria para para planificar el aterrizaje de estas instalaciones con participación de expertos y vecinos.
Su portavoz, Margalida Rosselló, sostiene que estas instalaciones no pueden presentarse sin más como infraestructura verde porque, a su juicio, no están necesariamente vinculadas a la producción de energía renovable. Rosselló advierte de que se trata de sistemas de almacenamiento conectados a la red genera. "No son energías verdes, son baterías para almacenar energía que se compra y se vende en el mix energético", resume. En esa misma línea, insiste en que, si estas plantas no están ligadas directamente a una instalación fotovoltaica concreta, la energía que reciben puede proceder de cualquier fuente, renovable o no.

Solar junto a Son Hugo en el que se construirá una planta de baterías / DM
"Es greenwashing"
La plataforma considera por ello que detrás de estos proyectos hay sobre todo una actividad industrial y de negocio. "Primero fue el 'boom' de los parques fotovoltaicos, después vinieron los grandes parques y ahora está sucediendo lo mismo con las baterías de litio", sostiene.
Rosselló también denuncia que muchas de estas iniciativas se estén planteando sobre suelo rústico o agrario, cuando, a su juicio, deberían concentrarse en suelos industriales. En este sentido, reclama una moratoria, una planificación previa y una ordenación más estricta del territorio.
La crítica de la plataforma va más allá del encaje territorial y apunta también al relato con el que se presentan este tipo de proyectos. "Esto es marketing verde, es 'greenwashing'", sostiene Rosselló, que reprocha a las administraciones dejar la planificación en manos de las empresas interesadas en promover estas instalaciones. "Reclamamos que la planificación no la hagan los que se van a llevar los beneficios, sino la ciudadanía", reclama.
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