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Vecinos de Palma exigen a Cort que suspenda las nuevas licencias de locales que generen ruido

También reclaman la monitorización con sonómetros certificados de los decibelios de estos barrios

Campaña vecinal 'El ruido es tortura'.

Campaña vecinal 'El ruido es tortura'. / Guillem Bosch

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Palma

La Asociación Barrio Cívico de Santa Catalina y Es Jonquet ha exigido al Ayuntamiento de Palma suspender las nuevas licencias de bares y restaurantes, entre otras medidas, para reducir el problema del ruido en los barrios céntricos de Palma.

Según ha recordado la asociación en un comunicado, ya presentaron la campaña 'El ruido es tortura' el pasado mes de abril con el objetivo de afrontar el problema del ruido en los barrios que representa, así como otras zonas de ocio, como el Paseo Marítimo y La Lonja.

Entre sus reclamaciones, destacan la monitorización con sonómetros certificados de los decibelios de estos barrios y que Cort publique mapas públicos con los datos para, a continuación, declarar como zonas acusticamente contaminadas a aquellas que superen los límites permitidos para, a continuación, aplicar "medidas efectivas" contra el ruido".

Además, reclaman la suspensión de nuevas licencias en bares y restaurantes, así como realizar un control "exhaustivo" en los establecimientos que ya cuentan con una licencia para asegurar que no superan el límite permitido.

También demandan la suspensión de autorizaciones para las terrazas de los locales que produzcan contaminación acústica y la penalización de las ocupaciones sin licencia, así como que las terrazas con toldos normales se sustituyan con toldos cerrados que absorban el ruido, y que Cort suspenda las autorizaciones de conciertos y otros eventos musicales en espacios públicos que se encuentren en zonas saturadas.

Controles contra el botellón

Otras medidas propuestas son la reducción de los permisos horarios para que los locales no puedan abrir hasta las 04.00 horas en zonas residenciales; imponer medidas que "inviten" a los locales a trasladarse a zonas no residenciales; reducir los permisos horarios de establecimientos que ocupen la vía pública y reforzar el control de la Policía Local contra el botellón, el exceso de ruido y el tráfico de vehículos.

Las entidades vecinales se han ofrecido a participar en propuestas concretas que se hagan desde el Ayuntamiento para encontrar una solución efectiva contra el problema del ruido.

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