Comercio
El barbero Vladi: «Estoy cansado de que me conozcan por ser el último de las galerías de la Plaza Mayor»
Vladimir Pérez resiste en los subterráneos de esta zona de Palma desde hace varios años: «Al principio cuesta porque tienes que adaptarte a estar solo»

B. Ramon
Varios turistas se sorprenden al abrir la puerta del parking y encontrarse un espacio casi abandonado en el centro de Palma. Hay vallas, carteles de prohibido, las escaleras metálicas no funcionan y solo hay un local abierto en las galerías de la Plaza Mayor: Barbershop Vladi. Es un mundo aparte porque, tras subir unos escalones, la ciudad bulle con terrazas llenas, varias personas sentándose en el suelo– a falta de bancos– y un sol que acerca el verano.
Aunque a los no clientes pueda sorprenderles, la agenda de Vladi Pérez (La Habana, 1987) está llena. Encontrar una cita en su página web (barbershopvladi.es) es una tarea complicada. Su clientela no depende de la gente que pase por allí, sino de la confianza, lealtad y buen hacer que ha ido construyendo desde que en 2017 se instalase en el local 46 de las galerías.
Reforma integral de la Plaza Mayor
Todavía se espera la fecha concreta en la que empezará la reforma integral de la Plaza Mayor, aunque todo apunta a que ya está en la etapa final. «Suena un poco loco, pero no tengo plan B. Es un poco extraño, pero he dejado que la vida y que Dios se encarguen del siguiente paso. Intento no pensar en alternativas porque si no despreocupo el plan A. Cuando me comuniquen una fecha, me activaré», cuenta Vladi.
Lleva ya varios años trabajando solo en este céntrico espacio que lleva varios años sin una actuación municipal. «Al principio cuesta porque tienes que adaptarte. A mí me gusta por el tipo de clientela que tengo. Es un trato muy personalizado. Hablamos del corte que quiere, pero también un poco de todo: del trabajo, de la familia... Además, como me reservan con citas online, no está todo el mundo esperando», señala.

Situación de las galerías desde la entrada por la Vía Sindicato / B. Ramon
El último superviviente
Desde hace un tiempo se le empieza a conocer por ser el último superviviente de las galerías de la Plaza Mayor: «Es una sensación peculiar. No es cabreo, pero sí hay personas que me ven por la calle y me dicen tú eres el de las galerías. No me conocen por mi trabajo, pero sí por esto. Me choca porque llevo una trayectoria de cortarle el pelo a gente conocida y en esta última etapa se me conoce más por esto que por mi trabajo».
Estos años de incertidumbre sin saber exactamente qué sucederá ni cuándo no han sido un impedimento: «Como lo mío es el día a día, pasa tan rápido el tiempo que no te das ni cuenta. Como tengo tantos clientes atiendes a uno al otro, entras en la rutina del trabajo y no te das ni cuenta y acaba el día. Y así una y otra vez. Estoy acostumbrado, aunque intento que la energía de este local no sea la misma que hay fuera. Aquí pongo un poco de incienso, música, me relajo, disfruto de mi trabajo y el tiempo se me pasa volando».

Así se ven las galerías por la entrada de la Plaza Mayor. / B. Ramon
Llegada a Mallorca
Vladi es una persona hecha a sí misma. Llegó a Mallorca en 2012 con 25 años de Cuba. Un poco antes, su madre y su hermano abrieron el camino. Al poco tiempo de aterrizar en la isla les subieron el alquiler unos 500 euros y decidieron seguir el mismo plan que cuando se marcharon de La Habana: su madre iría a Las Vegas y, un poco después, ellos seguirían sus pasos.
Pero nada de eso sucedió porque su hermano y él echaron raíces aquí. La última vez que estuvo en Cuba fue en 2023: «El país estaba muy mal. La gente estaba pasando mucha necesidad. Ahora está fatal con el cerco de Estados Unidos. El objetivo es que los que mandan suelten el poder».
Regresar a Cuba
«Creo que a todo el mundo le gustaría regresar a sus raíces. Extraño mucho salir a la calle y ver a mis amistades, hablar con ellos... porque los amigos más importantes son los que haces cuando estudias de pequeño o los que jugaban en la calle contigo. Al estar tanto tiempo fuera, no me siento ni de allí ni de aquí. Tendría que cambiar mucho aquello para volver. Al menos, tener libertad para montar tu negocio que no te lo quiten y poder expresar tu opinión libremente. Es la parte que más me frena», asegura.
«Me siento muy orgulloso del camino que he hecho. Llegué sin nada. Empecé de cero y he creado algo que, aunque no sea súper espectacular, para mí es demasiado porque no entraba en mis planes. Además, soy autodidacta. No tengo escuela. Cortar el pelo lo puede hacer cualquiera, pero hacerlo bien y marcar una diferencia es lo complicado. No he pasado por escuelas, aunque sí me he formado con los mejores de España», cuenta.
Una de sus mayores virtudes es haber creado un ambiente distendido y de confianza donde su clientela acude regularmente en un lugar poco frecuentado: "Cuando vienes por primera vez te choca. Estoy seguro que lo que me ha mantenido a través del tiempo es mi persona. Tengo clientes que me dicen 'estoy loco por venir a cortarme el pelo otra vez y verte y contarte lo que me ha pasado'".
Muestra de su buen hacer es la confianza que tienen sus clientes en él, como algunos jugadores del Mallorca o incluso Ante Budimir, que es el delantero más importante de Osasuna, y al que cada dos semanas Vladi viaja para cortarle el pelo por media España.
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