El futuro del recinto comercial
Los supervivientes del Mercat de Llevant de Palma: "Parece que hemos estado aquí abandonados porque solo hemos quedado tres"
"Hace 40 años que estamos aquí, el espacio necesita una reforma urgente y espero que Eroski haga una reforma bonita y nos deje quedarnos al menos 30 años más", cuenta Miquel Pizà Jaume, propietario de la única frutería del recinto

B. Ramon
Solo quedan tres negocios tradicionales en el Mercat Municipal de Llevant de Palma: una frutería, un centro de reconocimiento médico y el Bar Mercat. Los tiempos de gloria de este recinto quedan lejanos, pero ahora tienen la esperanza de que, después de adjudicar la gestión de la instalación a Eroski (que tiene un supermercado) durante los próximos 30 años, vuelva a adquirir el prestigio de antaño. "Parece que hemos estado aquí abandonados porque solo hemos quedado tres puestos y todos han ido cerrando", cuenta Mónica Rodríguez, la propietaria del Bar Mercat.

Entrada del Mercat Municipal de Llevant. / B. Ramon
Inversión de más de tres millones
Que la mayoría de los puestos estén cerrados parece que tiene los días contados. La inversión de más de 3 millones de euros es un estímulo para que la imagen descuidada y dejada durante varios años sea solo un recuerdo. "Hay prevista una buena reforma que nos dará otro ambiente a todo", sostiene Marga Tous, presidenta de la Asociación del Mercat y propietaria del centro de reconocimiento médico.
Más que ilusión, los comerciantes sienten respiro. "Llevábamos cinco años que no sabíamos si nos íbamos a ir o no. Que se prorrogue la concesión es un alivio", confiesa Rodríguez que continúa el negocio que su madre comenzó hace más de 20 años. "El mercado sí tiene futuro, pero hay que hacerle un lavado de cara", señala y advierte: "Lo más importante que hay que hacer es quitar a la gente de fuera porque muchas personas han dejado de venir por ellos".
40 años en el mercado
Miquel Pizà Jaume ha sido testigo directo de la evolución de este mercado, que se creó en 1986. Su madre abrió el mismo año y él, junto a sus hermanos, continúan el legado en la Fruteria Pizà Jaume, la única del mercado. "Somos productores propios y vendemos el género directo del campo al mercado. Hace 40 años que estamos aquí", subraya Pizà.
"No sabemos si nos quedaremos. Sabemos que con la concesión el 60% de los puestos se reservará a pequeños comerciantes y producto fresco. Mis cuentas son seguir. A ver si nos podemos quedar trabajando al menos 30 años más", cuenta Pizà.
En estos 40 años de existencia, el mercado ha cambiado mucho. "Cuando empezó había unas 13 fruterías, 15 verdurerías y puestos de pescadería, carnicería y charcutería, pero se fueron cerrando. Hace 22 años se hizo una reforma, se quitaron muchos puestos, quedaron los de fuera y desde hace unos cuatro o cinco años estamos en prórrogas y no se puede abrir ningún negocio si no hay una concesión", explica y añade: " El mercado necesita una reforma urgente porque se está cayendo. Espero que Eroski haga una reforma guapa y nos deje quedar al menos 30 años más".
Solo queda una frutería
La verdura que ofertan está cultivada por ellos en su finca en el Pla de Sant Jordi: "Somos los únicos que quedamos. Son muchas horas de trabajo. Desde las 05:30 o las 06:00 horas hasta las 18:00 o las 19:00 horas. Maldecaps, trabajo y problemas, como todos los empleos".
El futuro del mercado es incuestionable: "El barrio crece. Hay gente joven que quiere comer bien, busca productos de proximidad y que estén buenos. Ya no miran el precio porque hoy en día no hay nada barato".
Futuro del mercado
Tous, que abrió su negocio en 1998, achaca a que hay tantos puestos cerrados por la concesión que ha tardado en adjudicarse. "La gente se ha ido jubilando y tampoco ha podido traspasar los locales por la situación en la que estamos. Ahora estamos contentos porque sabemos que el mercado no cerrará", explica.
Tous también vaticina un gran futuro por delante al mercado: "Es verdad que hay muchos locales cerrados, pero bastantes personas han pedido para abrir. Este es un mercado de barrio en el que la gente mayor que vive por aquí viene a comprar como las personas que trabajan cerca".
"La idea es que con la adjudicación de la gestión la gente vea desde fuera qué es esto. Porque, a veces, uno de los problemas con los que nos encontramos es que, si no eres del barrio, no sabes muy bien qué es el mercado", finaliza Tous.
Buena noticia para los vecinos
Entre los trabajadores de la zona y los vecinos, la continuidad del Mercat Municipal de Llevant es una buena noticia. "Se tendría que revitalizar. Tanta finca nueva y este espacio está infrautilizado. Se tendría que promocionar más. Compro la fruta aquí porque estoy cerca del trabajo", cuenta Isabel.
Es más crítico Llàtzer Crespí que, como Mónica Rodríguez, piensa que hay un problema de inseguridad en los arededores: "Se acumulan 10 o 20 personas que beben y arman barullo. La policía no ha venido nunca".
María de Lucas, que acude desde que se abrió el mercado, añora los tiempos en que, por ejemplo, la zapatería estaba abierta. "Mira, ahora tengo que ponerle una pila al reloj. Aquí no puedo", cuenta y añade: "Si lo arreglan, mejor. Lo nuevo es mejor que lo viejo".
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