El organizador del polémico mercado navideño de sa Feixina no ha pagado el producto local que vendió
Varias empresas de Mallorca le están reclamando el pago de la factura y solo reciben una promesa de que pagara la deuda, pero aún no lo ha hecho

El mercado navideño de sa Feixina generó una gran polémica / MANU MIELNIEZUK
Han transcurrido casi cuatro meses desde que se clausuró el cuestionado mercadillo navideño de sa Feixina pero la polémica todavía continúa viva. Y ello se debe a que la organización, encabezada por un emprendedor de origen austríaco, está acumulando unas deudas económicas con una serie de empresas locales, que le sirvieron género para que lo vendiera en el mercado, pero a día de hoy todavía no lo ha pagado.
Las empresas llevan meses reclamando el pago pendiente y el empresario, siempre a través de correos electrónicos, se ha comprometido a pagar lo que debe, pero lo cierto es que a día de hoy todavía no lo ha hecho, según pudo constatar este periódico a través de varios afectados.
El mercadillo callejero de sa Feixina nació envuelto en polémica porque muchos vecinos denunciaban que se estaba utilizando un espacio público para comercializar, sobre todo, productos de origen germano, como así fue. De hecho, inicialmente no estaba previsto que se ofreciera al público ni un solo producto local, a diferencia del resto de mercados que se organizan en las localidades fuera de Palma, donde siempre se puede encontrar este tipo de género. Sin embargo, a raíz de las quejas que se recibieron desde la organización se decidió cambiar de estrategia y se pusieron en contacto con varios empresarios de la isla dedicados al producto de alimentación. Se interesaron para que les proporcionaran lotes de alimentos locales, tras acordar un precio. El acuerdo que alcanzaron la mayoría de empresarios es que iban a servir estos productos y que cobrarían la factura una vez que ya se desmontara el mercadillo. Es decir, la organización no tuvo que adelantar ni un solo euro y se le permitió financiar la compra de estos productos a través de los ingresos que obtendría en la venta en los propios tenderetes del mercado de sa Feixina. Este tipo de acuerdo es habitual en el mundo del comercio.
Al concluir el periodo navideño se comprobó que las ventas de estos productos locales fueron muy flojas. En el mercadillo se vendieron sobre todo los productos de origen germano, tanto de alimentación, como de objetos de decoración, ya que acaparaban la mayoría de los tenderetes.
Cuando se desmontó el Market Christmas de Palma la organización devolvió a cada empresa el género local que no había vendido, según han confirmado algunas afectados, pero en ese momento no se liquidó la deuda. La organización había obtenido un beneficio por la comercialización de estos productos, que vendió añadiendo el correspondiente incremento sobre el precio inicial. Sin embargo, a día de hoy todavía no ha abonado el dinero por el producto que vendió, a pesar de los beneficios que obtuvo, aunque no fueran muy elevados, por su venta durante los días que permaneció abierto el mercadillo.
El contacto que se mantiene entre la organización y las empresas es a través de un correo electrónico facilitado por el ciudadano austríaco. También se facilitó un número telefónico, pero son muy pocas veces las ocasiones que se contesta a la llamada y cuando se hace la respuesta siempre ha sido la misma: que pagarán lo que deben, pero nunca dicen cuando lo harán.
Tampoco contestan a todos los correos electrónicos que están recibiendo para recordarles que han recibido género, que ha transcurrido mucho tiempo y todavía no lo han pagado. En las contestaciones que realizan también muestran su compromiso de que su intención es pagar, si bien se sospecha que se trata de excusas ya que si tuvieran el deseo de saldar la deuda ya lo habrían hecho y no dejarían pasar casi cuatro meses.
De momento, la táctica que seguirán las empresas afectadas es continuar insistiendo en cobrar la deuda, pero no descartan que si la organización continúa con la misma actitud, reclamar este impago en los tribunales. Lo que tienen muy claro es que si este año se vuelve a organizar este mercadillo y la organización les muestra interés en adquirir producto local para poder venderlo, se lo pensarán dos veces antes de entregarlo, sobre todo ante la informalidad que está mostrando este empresario extranjero.
Cabe recordar que este mercadillo navideño contó con el respaldo de las principales asociaciones de comerciantes de la ciudad, así como del Ayuntamiento de Palma, que hizo muy poco caso a las quejas, sobre todo encabezadas por los vecinos de Santa Catalina, que denunciaban el uso de un espacio público para dedicarlo a este tipo de negocio. Los residentes denunciaron que el mercadillo estaba más enfocado hacia la clientela extranjera que hacia los vecinos de la ciudad, como lo demostraba el tipo de productos que se comercializaban en los tenderetes
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