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Nuredduna, la calle del mito, la mentira y la transformación

De un nombre inventado en plena guerra a icono literario y escenario de los cambios del barrio

Carlota Pizá

Carlota Pizá

Palma

En Mallorca, pocas calles concentran tantas capas de historia y de polémica como el carrer de Nuredduna. Hoy es una vía diversa y en constante transformación, pero su pasado revela una sucesión de nombres tan sorprendentes como reveladores del momento político de cada época.

Antes de llamarse como la conocemos, esta calle fue «12 de septiembre», una fecha vinculada al contexto republicano. Pero el giro más desconcertante llegó en 1937, cuando pasó a denominarse Arturo Rizzi, supuesto aviador italiano que, en realidad, nunca existió. El nombre servía como tapadera para ocultar la implicación extranjera en la Guerra Civil, en concreto la del militar italiano Luigi Nerieri, según cuentan desde Flipau amb Pere Garau.

FOTOS | Nuredduna, la calle del mito, la mentira y la transformación

FOTOS | Nuredduna, la calle del mito, la mentira y la transformación / Bernardo Arzayus Pereanez / DMA

El cambio definitivo llegaría después, cuando se optó por un nombre muy distinto: el de un personaje literario que, aunque tampoco es real, sí forma parte del panorama cultural de la isla.

Un mito que da nombre a la calle

Nuredduna no es una figura nacida de la literatura. Su historia aparece en La deixa del geni grec, obra del poeta mallorquín Miquel Costa i Llobera publicada en 1901. En este poema ambientado en la Mallorca prehistórica, Nuredduna es una sacerdotisa que vive el choque entre dos mundos: el suyo, anclado en la tradición, y el de unos viajeros griegos que llegan a la isla. Entre ellos, el poeta Melesigeni, cuya sensibilidad artística despierta en ella una profunda fascinación.

FOTOS | Nuredduna, la calle del mito, la mentira y la transformación

FOTOS | Nuredduna, la calle del mito, la mentira y la transformación / B.RAMON / DMA

El conflicto es inevitable. Dividida entre su deber y sus sentimientos, Nuredduna decide ayudar al extranjero a escapar. Su acto de compasión, sin embargo, es considerado traición. Su propio pueblo la condena a muerte. La historia termina con una imagen poderosa: la sacerdotisa, moribunda, aferrándose a una lira, símbolo del arte y de las nuevas ideas.

Este personaje trágico ha trascendido el poema. Su nombre está presente en esculturas, obras musicales e incluso en un asteroide, convirtiéndose en una de las figuras más singulares del imaginario mallorquín.

Una calle en el centro del debate

Hoy, el carrer de Nuredduna poco tiene que ver con aquellas historias. Es una calle que refleja la diversidad actual del barrio, con comercios de distintas procedencias conviviendo con negocios tradicionales. Pero también se ha convertido en el centro de tensiones recientes. Desde 2021, asociaciones vecinales han criticado el proceso de peatonalización, señalando problemas como dificultades para el paso o el aumento de ruido en calles cercanas.

Detalle de la pintada en un local de Nuredduna.

Detalle de la pintada en un local de Nuredduna. / Asociación de Vecinos de Pere Garau.

A esto se suman otros conflictos propios de un barrio en transformación. Pintadas como «menos turismo» o «más barrio» han aparecido en nuevos negocios, reflejando el malestar vecinal por la evolución del entorno. Las asociaciones vecinales han respondido con firmeza: el barrio, insisten, debe construirse desde el respeto y la convivencia.

El carrer de Nuredduna es también un termómetro de cambios más profundos. En los últimos años, el aumento del precio de la vivienda ha encendido las alarmas, con pisos que ya superan el millón de euros. Así, esta calle es mucho más que un nombre curioso. Es un espacio donde se cruzan propaganda política, literatura, identidad cultural y debates urbanos.

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