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La música llena de alegría las calles de La Soledat y reivindica Can Ribas como espacio cultural

Un pasacalles organizado por Aatomic Lab y los vecinos recorre el barrio para reclamar la reconversión de la antigua fábrica Can Ribas en un espacio cultural abierto a la comunidad

La música del pasacalles ha inundado de alegría al barrio de La Soledat. Varios instrumentistas y animadores han dado vida al barrio para celebrar y reivindicar que la antigua fábrica de Can Ribas se convierta en un espacio cultural. La jornada, organizada por Aatomic Lab junto a la asociación de Veïnes i Veïns de La Soledat, se ha desarrollado por las calles del barrio y la música ha sido la gran protagonista.

La plaza de la antigua fábrica ha dado comienzo al evento y ha concentrado tan solo a las primeras personas, ya que el resto se van uniendo a medida que avanza el pasacalles. Mientras los músicos comienzan a afinar las notas y los animadores a interactuar con el público, varios jóvenes reparten el Diari Barrial, un ejemplar en castellano y catalán que aborda distintas temáticas del barrio y explica la motivación del mismo.

Aún sin salir de la plaza, uno de los animadores ha tomado la palabra para explicar la situación de Can Ribas y la necesidad de reivindicar el uso cultural de este espacio. "Aatomic Lab es una asociación que ha hecho muchas actividades en el barrio en estos últimos cinco años", introduce antes de enfatizar en la problemática. "Este espacio de aquí era una fábrica y se iba a transformar en un circo. Llegaron a hacer la mitad arriba y se gastaron 4 millones de euros de la Unión Europea. Es una negligencia haber paralizado esta obra", explica.

Por ese motivo, invita a los presentes a unir fuerzas: "Si nos juntamos todos, tendríamos la razón, antes de que hagan una comisaría. Queremos que esto sea un circo social, no para rehabilitar, sino como un punto de encuentro en el que convivan los vecinos y jóvenes del barrio".

Poco después, el pasacalles ha ido avanzando y atrayendo la mirada de propios y ajenos. Las personas se asoman por las ventanas y balcones, mientras los niños se unen a las decenas personas que ya acompañan a la banda. Incluso a los trabajadores, apresurados y agobiados por el corte de las calles, se les escapa una sonrisa.

A quién le importa, Bella ciao, Un beso y una flor e Historia de un amor, han sido algunas de las canciones interpretadas por Los Estupendos Burruños. La banda musical iba acompañada por LocoCirco, los encargados de entretener a los más pequeños con charlas, globos y bromas. Iniciada en la plaza de la Fábrica y tras pasar por calles como Caritat y D'amer, el evento se concentra en la plaza de Mínims para concluir. En la misma, continúan las actividades con los más pequeños, la música a cargo de dos DJ y una picada de coca de verdura.

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