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Críticas vecinales porque los turistas utilizan las nuevas bases de las farolas junto a la Catedral como asientos

El Ayuntamiento de Palma ha empezado los trabajos para recubrir los pedestales con piedra y madera tras años de proyectos

Dos turistas descansan en una de las bases que ya han empezado a reformarse.

Dos turistas descansan en una de las bases que ya han empezado a reformarse. / B. Ramon

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

Los vecinos del barrio de la Seu vuelven a alzar la voz por el uso que hacen muchos turistas de las bases de las farolas de la plaza de l’Almoina, convertidas en improvisados bancos en uno de los enclaves más transitados y fotografiados de la ciudad. Esta queja vecinal coincide con el inicio de los trabajos impulsados por el Ayuntamiento de Palma para adecentar unas estructuras que llevaban años pendientes de reforma.

La intervención pretende mejorar el aspecto de los basamentos de las farolas junto a la Catedral con un recubrimiento de piedra, pero los residentes lamentan que la solución ejecutada no evitará que visitantes y transeúntes se sienten sobre ellas de manera continuada. Con el inicio de los trabajos, los operarios han retirado las barreras que protegían las bases y ya se están utilizando como lugar de descanso.

La actuación afecta a las cuatro farolas instaladas en la plaza de l’Almoina, cuyos dados de hormigón quedaban desde hace tiempo a la vista. En su día las luminarias tuvieron que colocarse por encima de la rasante del suelo porque excavar en la zona podía comprometer los restos arqueológicos existentes en este ámbito del Casc Antic.

Los vecinos querían una solución que no pasara por invitar a los turistas a sentarse.

Los vecinos querían una solución que no pasara por invitar a los turistas a sentarse. / B. Ramon

Los vecinos llevaban años reclamando una solución para camuflar unas bases que consideraban antiestéticas y poco adecuadas para un espacio tan sensible como el entorno de la Catedral. El Ayuntamiento ha estudiado distintas alternativas durante este tiempo y el pasado mayo dio luz verde a un diseño para reformarlas, después de un largo proceso en el que se sucedieron varias propuestas y cambios de criterio.

Entre las opciones que se llegaron a valorar figuró la instalación de bancos sobre las bases de hormigón, una idea que el Consistorio veía con buenos ojos porque permitía ocultar el soporte y añadir un punto de descanso en una zona con gran afluencia de visitantes. Sin embargo, esa posibilidad fue rechazada por los vecinos, que se oponían precisamente a fomentar su uso como asiento.

También se planteó inicialmente una solución en madera, autorizada por la Comissió Insular de Patrimoni Històric en 2023, aunque finalmente no prosperó. Más adelante se estudió otro recubrimiento de piedra natural con remates en madera sintética en las esquinas, alternativa que tampoco salió adelante.

Un área de descanso

La propuesta finalmente asumida por el Ayuntamiento pasa por forrar las cimentaciones existentes y dejar la base a nivel del pavimento, sin bancos ni jardineras. En concreto, se prevé revestir las estructuras con piedra de Santanyí y proteger las esquinas con listones, con el objetivo de integrarlas mejor en el entorno monumental.

Los vecinos de la Seu siempre habían reclamado una reforma que no invitara a los turistas a utilizar estos elementos para sentarse, comer o beber. Ahora que finalmente la reivindicada intervención está en marcha, lamentan que este espacio se convertirá en un área de descanso en una zona además apenas hay bancos.

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