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La mercería La Veneciana cambiará de dueño tras varios años en manos de la misma familia: “Es una etapa que ya he cumplido”

El negocio ha pertenecido a la familia Arbona durante varias décadas, pasando por tres generaciones

El propietario actual, Pere Arbona, deja claro que traspasa el comercio por asuntos personales y no por problemas económicos

Palma

Después de muchas décadas en manos de la misma familia, la mercería La Veneciana cambiará de propietario. El actual dueño, Pere Arbona, ha decidido traspasar el negocio familiar, poniendo fin a una etapa marcada por tres generaciones de su familia. No obstante, su intención es que el comercio continúe abierto y siga siendo una mercería.

Arbona explica que su familia lleva vinculada al negocio desde mediados del siglo pasado. “Nosotros somos la tercera generación: mi abuelo empezó, luego continuó mi padre y después lo he llevado yo”, relata el empresario. Antes de que la familia lo adquiriera, la mercería pertenecía “a una pareja de hermanos ya mayores que la gestionaban hasta que su padre consiguió comprarla en los años 60, y desde entonces el establecimiento ha permanecido en manos de la misma familia”.

Arbona reconoce que el comercio y los hábitos de consumo no son los mismos que hace décadas, pero asegura que las necesidades de los clientes no cambian. “La gente continúa viniendo a buscar botones, encajes o cosas para arreglar prendas”, explica. Incluso, cree que ahora muchas personas vuelven a interesarse por estos detalles, en parte por la influencia de las redes sociales, ya que “hoy en día se cuida mucho la imagen y la gente lo comparte por internet”.

Muchas tendencias, pero la mercería continua

Por otra parte, según Arbona, el negocio funciona “por ciclos que van cambiando con el tiempo, ya que, en determinadas épocas del año, se venden unos materiales y en otros momentos aparecen nuevas modas". Por ejemplo, “ahora con la Semana Santa hay cosas que funcionan más, pero luego llega la feria de abril y la cosa cambia”. Además, señala que “con las redes sociales, las modas se mueven cada vez más rápido, especialmente entre la gente joven”.

Aun así, el propietario está convencido de que la mercería sigue teniendo futuro. Para él, “siempre habrá alguien que necesite un botón o un encaje para darle su toque personal a algo”, afirma. Además, insiste en que sigue teniendo clientes cada día.

Por otra parte, Arbona deja claro que la decisión de traspasar la tienda “no tiene que ver con problemas económicos, sino con una cuestión personal”. “Es una etapa que ya he cumplido y que prefiere dar la oportunidad a alguien con más ganas e ilusión”, explica el propietario.

Varias generaciones de clientes

A pesar de ello, el actual propietario tiene claro que la tienda debe seguir siendo una mercería. Según él, el negocio no es tan fácil de sustituir como otros comercios, como un horno. “Siempre puedes comprar ensaimadas en otro sitio, pero muchas de las cosas que hacemos aquí no se encontrarían en ningún otro lugar”, comenta.

Por otro lado, aunque la tienda no esté situada en una calle transitada de Palma, cuenta con “una clientela muy fiel que acude porque conoce el establecimiento desde hace años”. Esto se debe a que “varias generaciones de una misma familia han pasado por la mercería, desde una niña que aprende a poner sus primeros botones hasta que llega a ir con sus nietos”, afirma el dueño.

Durante los últimos días antes del traspaso, la tienda seguirá funcionando con normalidad y no habrá rebajas ni liquidaciones, ya que la intención es que todo continúe como siempre.

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