Naturaleza
El ganador al mejor huerto creativo de ASIMA da las claves para comenzar a cultivar: "Constancia, que te guste y un poco de trabajo"
Julio Vázquez, que se ha llevado la tercera edición del Concurso de Huertos Sociales de la entidad: «La zanahoria de aquí sabe a antiguo, a toda la vida. La de las grandes superficies tiene el mismo gusto que otras verduras»

B. Ramon
En el huerto de ASIMA en Palma, Julio Vázquez tiene su parcela para sembrar verduras y hortalizas. Está jubilado. Acude unos cuatro días a la semana para cuidar sus cultivos. «Lo que más me gusta es que paso el tiempo aquí», reconoce el gallego que hace más de 40 años que vive en Mallorca y que ahora disfruta de su más que merecida jubilación.
Vázquez comienza a caminar por su huerto y enumera todas las verduras y hortalizas que tiene plantadas: «Lechugas, espinacas, zanahorias, cebollinos, coles mallorquinas, ajos, cebolletas, acelgas, rúcula, kale. Tengo mucha variedad: col lombarda, puerros, apio, patatas...». En ese preciso instante un compañero, que tiene su parcela a escasos metros, lo interrumpe. «El campeón de los huertos. Lo que te diga, hazlo», cuenta, mientras Vázquez sonríe y acaba su lista de productos: «Habas y judías».

Verduras en el mejor huerto creativo de ASIMA. / B. Ramon
Huertos en Palma
Ganó el viernes de la semana pasada el premio al mejor huerto creativo en la tercera edición del Concurso de Huertos Sociales ASIMA (Asociación de Industriales de Mallorca): «No contaba con vencer ni mucho menos. Cuando me llamaron no sabía exactamente cómo reaccionar». «Lo sembré a mi manera con muchas variadades», reconoce Vázquez.
Esta iniciativa de la Fundación ASIMA cuenta con 120 beneficiarios de 30 empresas de los polígonos de Son Castelló y Can Valero, así como de diversas entidades como Cruz Roja, Fundación Aldaba, Fundación Balcat, CCOO, la Asociación Española Contra el Cáncer, Serveis de Cultura y Amics de la Terra. «Trabajé en Sol Meliá, ahora ya estoy jubilado. Era jefe de sector en el comedor del Hotel Guadalupe en Magaluf», recuerda y añade cómo ha cambiado el turismo: «Cuando empecé era todo servido en mesas. Empezaron a poder bufets primero al mediodía, luego dos días y después ya fue definitivo: quitaron servir en mesa».
El premio que se lleva es una noche con desayuno incluido en cualquier hotel del Grupo Barceló. Julio Vázquez tardó alrededor de un mes en plantar el huerto. «Vengo unos cuatro días a la semana. Lo más importante para un huerto es tenerlo cuidado. Lo que más me gusta es que paso el tiempo aquí. Para entretenerse no es lo mismo hacer cuatro cosas y cogerlas, que ir a dar un día una vuelta–que está bien también–, pero aquí lo paso mejor», apunta.

Verduras en el mejor huerto creativo de ASIMA. / B. Ramon
Sabor de toda la vida
«Cuando no tengo nada que hacer vengo aquí. Paso el rato y me gusta. Además, tiene un doble sentido porque llegas y decides llevarte unas cuantas habas, puerros, cebollinos o coles», señala y explica la diferencia con el sabor de sus productos en relación a los comprados en grandes superficies: «Se nota. La zanahoria la compras y no sabe a nada. Tiene el mismo gusto que el tomate. Sin embargo, lo cogido aquí te recuerda a lo antiguo, al sabor de toda la vida. Cuando le pido a mi hijo si quiere llevarse algo responde que sí muy rápido sin pensarlo», cuenta entre risas.
Trabajar la tierra para Vázquez es también un ejercicio de memoria. «Cuando era pequeño mis padres cultivaban y me acuerdo de de esa época. Hacer esto no es una cosa nueva para mí. Volver a tocar la tierra con las manos me gusta. A veces llego a casa con las manos manchadas y pienso que quizás me tendría que haber puesto guantes, pero en ese momento haces una cosa y luego ya no te los pones», explica con una sonrisa.

Julio Vázquez posa para este diario en su parcela en el huerto de ASIMA. / B. Ramon
Llegar a Mallorca
Llegó hace más de 40 años a Mallorca. «Vine muy joven, con 18 años. Quitando la mili y una temporada que volví a mi pueblo, regresé aquí. Fui a la aventura, a la hostelería y esto. Un amigo mío con el que trabajé en Galicia vino a la isla y me pidió si quería ir a Mallorca, le dije que sí y así llegué desde Pontevedra», señala.
Los consejos que él da para quien se plantea cultivar un huerto son sencillos, pero complicados al mismo tiempo. «Primero te tiene que gustar. Conozco gente que llega, los jóvenes sobre todo vienen como fieras, y el primer día empiezan a cabar. El segundo, caban, pero no tanto. Y donde trabajaron siembran cuatro lechugas y cebollas. Cuando te das cuenta, se les ha secado y dejan el huerto. Tienes que ser constante, que te guste y dedicarle un poco de trabajo. Esas son las claves», confiesa.
En la entrega del premio, la directora de ASIMA, Ana Reguera, destacó que este certamen busca «poner en valor la creatividad como parte fundamental del huerto, convirtiéndolo no solo en un espacio productivo, sino también en un lugar inspirador identidad propia y atractivo para toda la comunidad», cerró.
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