Terrazas sin control en el centro de Palma con más denuncias que sanciones
Los ciudadanos que denuncian se quedan con la sensación de que su esfuerzo es inútil, la Policía Local se ausenta de las labores de inspección y la patronal defiende que una ordenanza más flexible mejoraría la calidad de las instalaciones

Plaza Joan Carles I / Miguel Vicens

Bares, restaurantes y hasta hoteles de Palma incumplen sistemáticamente la ordenanza municipal de ocupación de la vía pública con sus terrazas. Y lo hacen a diario y en variadas zonas de la ciudad: en la plaza de Cort, frente a la sede del gobierno municipal, en la plaza Santa Eulàlia, en las peatonales calle Fàbrica y Blanquerna, en el histórico Passeig del Born, que tiene una normativa específica desde 2024, en la calle Unió, en la plaza del Mercat y también en el Passeig Mallorca, según ha podido constatar este diario las pasados 25 y 26 de marzo desde la medianoche y hasta pasadas las dos de la madrugada. En ninguna de las calles hizo acto de presencia la Policía Local para comprobar el cumplimiento de la ordenanza.
El principal incumplimiento es la obligación de retirar los elementos de la terraza al cierre del establecimiento o en su límite horario, un punto que el pleno de Cort reforzó hace menos de un año al rechazar la propuesta de Vox para que los restauradores pudieran apilar los elementos de la terraza junto a la fachada del local al cierre del establecimiento .

Bar Bosch, en la calle Joan Carles I de Palma / Miguel Vicens
Los incumplimientos a veces son discretos. Apenas una o dos sombrillas arrimadas junto a la fachada del local. Y en otras ocasiones, contundentes, como en la plaza Joan Carles I, donde coinciden tres locales: el Bar Bosch deja tras el cierre de puertas diez sombrillas, un conjunto de mesas plegadas, redondas y cuadradas, escondidas tras los parasoles, dos hileras de mamparas grandes, una de 16 módulos y otra de 11, más otras dos pequeñas. El restaurante McDonald’s, por su parte, deja en el espacio anexo cuatro sombrillas. Y la cafetería Cappuccino, cinco sombrillas y cuatro mamparas en la superficie de acera siguiente.
En el Passeig del Born los tres bares también dejan mobiliario en la calle, incluso durante la procesión del Domingo de Ramos. La cafetería Siesta desmonta la terraza, pero deja dos sombrillas junto a su fachada. Y los bares restaurantes Terra y Born 8 desmontan sus terrazas a partir de la medianoche, pero a las dos de la madrugada todavía no ha terminado y la mayoría de las piezas de su mobiliario a las dos aún no están guardadas, sino arrimadas en el lateral del histórico paseo, lo que está expresamente prohibido por la ordenanza y la regulación específica del Born de 2024.

Plaza del Mercat de Palma, fotografiada a la 1.30 horas / Miguel Vicens
La patronal de Restauración CAEB querría cambiar la ordenanza para que Cort fuera más flexible y permitiera no desmontar las terrazas cada noche, un proceso que puede llegar a ser muy laborioso y que considera que evita que las terrazas de la ciudad sean de más calidad, como en otras ciudades, opina. Pero la normativa no solo no lo contempla, sino que en teoría lo sanciona.
En la plaza de Cort los hoteles Cappuccino y Cort ya han desmontado sus terrazas cuando el reloj del Ayuntamiento marca las 12.15 horas y el camión cisterna de Emaya riega la calle Colom. Pero el primero ha dejado fuera tres sombrillas, dos mamparas y dos macetas. Y el segundo, dos sombrillas rojas arrimadas a su fachada. Igual que en la plaza de Santa Eulàlia, donde dos locales apilan cada uno de ellos dos sombrillas junto a sus fachada, el Bar Plaça y el Bar Santa Eulàlia.
En la plaza del Mercat lo hace el restaurante asiático Bi Bap, que deja en el exterior tres sombrillas con ruedas, mientras los bares Gibson y Nicolás mantiene sus terrazas pasada la una de la noche y no las retiran hasta casi dos, dejando las sombrillas junto a la fachada.
La peatonal calle Fàbrica es por la noche el paseo de las sombrillas de todos los tamaños y colores, con un total de doce locales que no las retiran al cierre de los establecimientos. En Blanquerna, por su parte, ocurre lo mismo, pero son ocho los locales que dejan a su cierre parte de su mobiliario en el paseo, con un solo caso que apila, además de las sombrillas, sillas y mesas en el exterior más allá de la una y media de la madrugada, Baum Blanquerna, aunque mantiene abiertas sus puertas.
En el Passeig Mallorca más allá de la una solo quedan dos locales, Gimbo y Chapeau. Y el primero termina retirando todos los elementos exteriores. En la calle Unió tres locales dejan en el exterior parte de su mobiliario: el Bar Central, Tapas Palma y la cafetería de Caixafòrum Palma, que arrima mesas y sillas a a su fachada, bajos los arcos de la planta baja. Como también lo hace el bar La Trastienda en la renovada plaza Ecce Homo, en la zona de la Rambla.

El mobiliario del Passeig del Born, pasada la una de la madrugada, todavía en pleno desmontaje / Miguel Vicens
"La percepción ciudadana es de descontrol e impunidad"
"La sensación que te queda si denuncias incumplimientos de la ordenanza de ocupación de la vía pública en Palma es que no sirve de nada, que el expediente se queda en nada", revela a este diario un ciudadano que ha pasado por esta experiencia y prefiere no desvelar su identidad.
En un escrito sobre la gestión y el control de las terrazas publicado por la Defensora de la Ciudadanía, en noviembre de 2025, Anna Moilanen señala que "la percepción ciudadana continúa siendo de descontrol e impunidad, ya que el número de actas sancionadoras no es proporcional al volumen de quejas recibidas".
Y detalla que entre las 1.600 terrazas de la ciudad solo 25 actas por incumplimiento fueron levantadas de julio a noviembre de 2025, terminando solo 14 en sanción. Concluyendo que las molestias derivadas de las terrazas son "un problema estructural" de la ciudad, que la falta de señalización actualizada y de recursos materiales para llevarla a cabo "provocan situaciones de inseguridad", que el régimen sancionador actual "puede no cumplir con el principio de proporcionalidad, ya que en algunos casos es económicamente más ventajoso incumplir la norma que cumplirla", añadiendo que "es necesario reforzar el personal y los recursos técnicos de la inspección y señalización", así como la coordinación entre las áreas implicadas".
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