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Entre recogimiento y silencio: la Seu acoge al Crist de la Sang a las 2:30 de la madrugada

En el interior de la Catedral, el ambiente solemne marcó el final de la procesión, con el canto gregoriano del Credo y el regreso de las cofradías a sus iglesias de origen

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

La procesión del Crist de la Sang del Jueves Santo en Palma vivió su tramo final en torno a la Catedral de Mallorca, donde, desde las 21:00 horas, comenzaron a abrirse las puertas para recibir a las cofradías que iban concluyendo su recorrido por las calles del centro histórico, que habían iniciado a las siete de la tarde en la iglesia de l'Anunciació de Maria. No todas las imágenes llegaron hasta el templo: algunas regresaron antes a sus parroquias, al llegar a la calle Conqueridor, de modo que solo los cofrades, portando sus estandartes, accedieron al interior de La Seu. Otras, sin embargo, sí alcanzaron la catedral con sus tallas, que quedaron esperando en el exterior sin entrar en el templo.

En el interior, el ambiente era de recogimiento absoluto. Las 33 cofradías, en riguroso orden de antigüedad, avanzaban por el pasillo central en completo silencio y con paso pausado. Ante el altar mayor, donde aguardaban el deán Antoni Vera y los canónigos Pere Oliver y Toni Dols, los cofrades realizaban una breve reverencia con el estandarte, lo depositaban y abandonaban la catedral por el lateral derecho, mientras numerosos fieles seguían la escena con emoción contenida.

En los momentos previos a la llegada del último paso, el Crist de la Sang, la expectación entre los fieles era máxima. La penúltima en entrar fue la cofradía de la Calatrava, seguida de la Dolorosa -la Virgen de los Dolores-, cuyo paso fue el único que accedió al interior antes del venerado cristo y quedó aguardando en el templo.

Fuera, durante el recorrido, las principales autoridades de las islas habían participado en las tradicionales ofrendas florales. La presidenta del Govern, Marga Prohens, el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y el alcalde de Palma, Jaime Martínez, realizaron sus homenajes al paso del Crist de la Sang frente a las sedes institucionales, en un itinerario especialmente iluminado hasta la madrugada para acompañar el discurrir de la procesión.

Finalmente, a las 2:30 de la madrugada, el Crist de la Sang hizo su entrada en La Seu, acompañado de un séquito religioso del que formaba parte el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, quien se adelantó al paso para recibir al cristo desde el interior de la catedral. El templo, completamente lleno de cofrades, quedó sumido en un silencio solemne mientras la imagen avanzaba hasta el altar, donde fue depositada. Allí, junto al obispo y el cabildo catedralicio, se vivió uno de los momentos más sobrecogedores de la noche: el canto del Credo en catalán, de carácter gregoriano, entonado al unísono por toda la catedral.

Concluido el canto, cada cofradía inició el regreso a su iglesia de origen, dando por finalizada la procesión, aunque todavía entrada la madrugada algunos cofrades continuaron acompañando a sus imágenes por las calles de Palma, prolongando así el recogimiento y la devoción que marcaron la noche. El Crist de la Sang regresó a l'Anunciació de Maria a las 3:45 horas de la madrugada.

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