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Más de 200 personas forman una cadena humana contra el macroproyecto de GESA al grito de “¡Parque sí, cemento no!”

Las asociaciones vecinales de Ses Veles y Parc Sí reclaman a Cort una fachada marítima verde con el único edificio de Ferragut y rechazan la construcción de un gran aparcamiento y otros dos equipamientos

“Nadie quiere este macroproyecto, llevamos más de veinte años luchando por esta zona verde”, indica uno de los participantes en la movilización de este mediodía

B. Palau

B. Palau

Palma

Más de 200 personas han formado este mediodía una gran cadena humana que ha rodeado la zona verde de la calle Joan Maragall, en Palma, como protesta al macroproyecto de GESA y reivindicando un gran parque público para la ciudadanía.

Tras lograr circundar la zona enlazando las manos de unos y otros, los participantes han gritado al unísono: “¡Parque sí, cemento no!”. La convocatoria ha sido un éxito y todos han roto en aplausos.

Las asociaciones vecinales de Ses Veles y Parc Sí, organizadoras de la movilización, reclaman a Cort una fachada marítima verde con el único edificio de GESA, del reconocido arquitecto Josep Ferragut, y rechazan la construcción de un macroaparcamiento subterráneo y de otros dos equipamientos.

“Nadie quiere este macroproyecto, llevamos más de viente años luchando por esta zona verde”, asegura un vecino del barrio, junto a su mujer y su hija. Los tres familiares han formado varios eslabones de la gran cadena humana desplegada sobre la hierba.

La jornada ha continuado con actividades infantiles organizadas por la agrupación escolta Ramon Llull, una recogida de firmas, una consulta popular con propuestas de nombres para el parque y los congregados también han podido colgar lazos verdes en uno de los lados de la explanada.

Lourdes Martín, presidenta de la asociación de vecinos de Ses Veles, ha indicado cuál es el objetivo de la movilización de este mediodía: “Queremos que esto sea un gran parque público, no queremos más cemento. No queremos el aparcamiento y los dos nuevos equipamientos proyectados porque nos quedamos sin esta zona verde. Con el edificio de GESA y con la oficina municipal ya tenemos suficientes equipamientos. Este enclave es la única zona verde que tenemos en el litoral de Palma”.

El Ayuntamiento anunció a finales del pasado año que la reforma integral de GESA costará 90 millones de euros y estará acabada en 2030. Además de la construcción de un aparcamiento subterráneo de más de 700 plazas y de dos equipamientos, se prevé reformar el edificio de Ferragut, prolongar la calle Joan Alcover hacia el Passeig Marítim y hacer una zona verde en la cubierta. El próximo miércoles 1 de abril acaba el plazo para presentar los proyectos arquitectónicos en el concurso de Cort.

Fachada marítima

“Reivindicamos que este espacio de la fachada marítima sea un parque abierto a la ciudadanía, que no se hagan más construcciones ni un macroaparcamiento. Con el edificio de GESA es suficiente, no se tiene que destrozar el parque, es el único espacio verde que nos queda en el Passeig Marítim desde donde podemos contemplar el espejo del mar”, ha subrayado Maribel Alcázar, presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Palma.

“El Ayuntamiento se tendría que haber reunido antes con los vecinos para saber cuáles son las necesidades del barrio y del conjunto de la ciudadanía”, ha criticado Alcázar.

Las asociaciones vecinales que han convocado la cadena humana han leído un manifiesto en el que reclaman a Cort “una participación real y efectiva, que permita a los vecinos ser escuchados y no tener que conocer las decisiones que afectan al barrio a través de los medios de comunicación”.

También han pedido que la participación ciudadana no se limite “a una presencia simbólica en órganos de valoración técnica”, como por ejemplo formar parte del jurado del concurso y de la comisión técnica, una vez ya se han definido unos criterios previamente, “criterios que no coinciden con el modelo que los vecinos hemos defendido de manera sostenida a lo largo de los años”.

Además, solicitan una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana de 2023 para trasladar los dos nuevos equipamientos previstos en la zona verde a otra ubicación dentro del barrio, así como que el edificio de GESA, de unos 15.000 metros cuadrados, se destine a usos formativos, culturales y de desarrollo comunitario, “al servicio de la ciudadanía”.

Según han destacado, preservar este espacio verde “no es una opción, sino una obligación, tanto por motivos medioambientales como de sostenibilidad”.

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