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Opinión

Sa Feixina, monumento del PSOE

El monumento de sa Feixina.

El monumento de sa Feixina. / GUILLEM BOSCH

Matías Vallés

Matías Vallés

Vox/PP es un partido neofranquista que gobierna Balears, y que no pierde ocasión de expresar la devoción por el dictador. Su protección entusiasta del mamotreto paleofranquista de sa Feixina es tan coherente como la apasionada defensa de Arca, aunque en este caso bajo la mentira sonrojante de que «no es un monumento fascista». Entonces, los cuatro mil civiles masacrados por el crucero ‘Baleares’ durante la ‘Desbandá’ andaluza eran cadáveres de atrezzo.

Saltando del siglo XX al XXI, el PSOE y la izquierda a sus órdenes convirtieron a sa Feixina en su monumento franquista favorito. Primero con la resignificación pacifista de Aina Calvo, equivalente a maquillar a Franco de Marilyn Monroe y que permitiría reinterpretar la cruz gamada como símbolo de armonía. A continuación, con ocho años de propaganda estéril de Francina Armengol, que se inventó todos los vericuetos para dilatar el derribo, hasta que llegaron las sentencias protectoras de los jueces ad hoc.

Tras asegurarse de que no tiene la mínima posibilidad de derribar sa Feixina, el PSOE anuncia su incompatibilidad democrática, Armengol y Calvo deben apresurarse a salir en defensa del pedrusco. Aunque se odian a muerte, ambas son todavía hoy maestras en desviar la atención de los problemas reales sin solucionar los ficticios.

Sa Feixina es un monumento a la concordia entre Vox/PP y PSOE, sin olvidar a Més. Es inconveniente recomendar la solución brusca adoptada en Ondarroa con la cruz dedicada al ‘Baleares’, derribada con una radial sin contemplaciones ni consecuencias resignificativas. Ahora bien, se impone coronar el adefesio con una leyenda magrittiana y fosforescente, «esto es un monumento franquista, y a mucha honra».

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