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Palma ignora la resolución del Gobierno para retirar el monumento de sa Feixina y lo cataloga con los votos del PP y Vox

"Los tribunales ya han hablado", argumenta el regidor Óscar Fidalgo en alusión a las sentencias judiciales que avalan su protección

El pleno de Palma ha catalogado definitivamente sa Feixina.

El pleno de Palma ha catalogado definitivamente sa Feixina. / Guillem Bosch

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

El pleno del Ayuntamiento de Palma ha aprobado este jueves la catalogación del monumento de sa Feixina con los votos de PP y Vox, pese a que esa misma mañana el Gobierno central ha incluido el monolito en el Catálogo de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática y ha ordenado su retirada del espacio público. El debate ha tenido lugar minutos después de que la Secretaría de Estado de Memoria Democrática firmara la resolución.

El PSOE de Palma ha pedido retirar el punto del orden del día tras conocerse este acuerdo. El regidor Francesc Dalmau ha reclamado la retirada inmediata de la propuesta para "dar cumplimiento a la legalidad" y ha subrayado que la resolución, firmada esta misma mañana, "no aprecia razones artísticas o arquitectónicas suficientes que justifiquen mantener el monolito y ordena su retirada". A su juicio, la decisión del Gobierno "da la razón a todas las entidades y personas que defienden la memoria democrática" y sitúa al Ejecutivo de Pedro Sánchez "en el lado adecuado de la historia".

Dalmau ha llegado a comparar la protección del monumento con la hipotética conservación de vestigios totalitarios en otros países. "Sería impensable que un país como Alemania protegiera un elemento de exaltación del nazismo", ha afirmado en el pleno.

El regidor de Urbanismo, Óscar Fidalgo, no ha aludido en su intervención a la resolución del Gobierno y ha tratado de llevar el debate al terreno judicial. El edil ha recordado que el TSJIB concluyó que no procedía la demolición del monumento y ha insistido en que el proceso de resignificación de 2010, impulsado bajo la alcaldesa socialista Aina Calvo, eliminó la simbología de exaltación franquista. Según Fidalgo, "jurídicamente el monumento ya no encaja en los supuestos de retirada obligatoria".

El regidor popular ha advertido además de las consecuencias de apartarse de ese criterio. "Los tribunales ya han hablado y cuando hablan la política responsable escucha y cumple", ha afirmado, antes de avisar de posibles recursos, indemnizaciones y responsabilidades patrimoniales si el Ayuntamiento de Palma actuara en contra de las sentencias.

Desde Unidas Podemos, Lucía Muñoz ha cargado con dureza contra el monolito y contra quienes defienden su conservación. La edil ha asegurado que fue levantado "para alabar a quienes persiguieron y mataron a inocentes" y ha denunciado que "cada piedra de este monumento glorifica el franquismo y los crímenes cometidos". Muñoz ha advertido además de que la batalla política y social continuará: "Sa Feixina caerá, pero esta lucha no es solo contra el monumento sino contra todo lo que representa".

Vox: "Están instalados en el guerracivilismo"

En la misma línea, Kika Coll, de Més per Palma, ha afirmado que "este marzo lo recordaremos como el de la cruzada contra la memoria" y ha acusado a PP y Vox de proyectar una imagen de Palma como una ciudad que "blanquea el franquismo y glorifica la violencia". La regidora ha insistido en que el monumento "despierta controversia" y "no ayuda a las víctimas ni a sus familias", por lo que ha defendido de nuevo su retirada por una cuestión de "derechos humanos". También ha reprochado al gobierno municipal que proteja sa Feixina mientras mantiene sin protección centenares de edificios patrimoniales de la ciudad.

Frente a esas críticas, Vox ha reivindicado sin matices la conservación del monumento. Fulgencio Coll ha acusado a la izquierda de seguir instalada en el "guerracivilismo" y en la "manipulación histórica", y ha defendido que sa Feixina es "un bien patrimonial, artístico y cultural que debe protegerse". El portavoz de Vox ha sostenido además que el monolito estuvo "a punto de ser derribado" por "su sectarismo propio de talibanes" y ha agradecido "profundamente a los que se opusieron al derribo".

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