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Orígenes

La historia del Amanecer de Palma: de Son Pardo al barrio de las ‘queridas’

Gabriel Alomar Garau y Lluis Gené se llevaron el Premi Ciutat de Palma por la investigación que describe el origen y la evolución de una barriada con «una gran originalidad urbanística, arquitectónica y social», todo comenzó con un paseo

VÍDEO | La historia del barrio Amanecer de Palma: de pertenecer a Son Pardo al barrio de las ‘queridas’

Manu Mielniezuk

Palma

Miles de personas ven cada día cómo asoman algunas casas del Amanecer de Palma desde la Carretera de Sóller. A simple vista, sus chalets unifamiliares describen una zona residencial más, como muchas otras de reciente creación en la ciudad, pero lo que parece se aleja de lo que realmente es. Un barrio casi centenario que comenzó a construirse durante la Segunda República Española, que guarda secretos entre sus paredes y que, al adentrarse entre sus calles, muestra personalidad propia y una gran originalidad urbanística, arquitectónica y social.

Con un paseo. Así, de una forma improvisada, comienza el germen de la investigación de Gabriel Alomar Garau y Lluís Gené con el que lograron el Premi Ciutat de Palma 2023 por su trabajo: Amanecer: gènesi i originalitat d’una urbanització dels 30.

Un paseo, el inicio de la investigación

«Surgió de los paseos que yo hacía por zonas apartadas de Palma en contacto con el campo. Un día entré en el Amanecer sin conocerlo, y enseguida vi que se trataba de un barrio muy singular, con identidad propia: mucho espacio, calles anchas y arboladas, y unos chalets con jardín diseñados según el estilo moderno de los años 30 del siglo pasado. Empecé a fotografiarlos y a situarlos en un plano. Con este material hice una primera cartografía, a modo de radiografía arquitectónica y urbanística del Amanecer. Luego contacté con el arquitecto y amigo Lluís Gené, y le propuse un proyecto de investigación que luego presentamos a los premios Ciutat de Palma», explica Alomar, profesor de Geografía en la Universidad de Barcelona.

Para Gené, también fue todo un descubrimiento el valor patrimonial que guarda el barrio. «Mis padres viven en frente del Conservatorio, mi infancia estuvo en Sóller y es un camino que tengo muy naturalizado. Solo había visto los chalets que llaman la atención desde la carretera, pero no me había adentrado nunca. Gabriel me dijo que aquí había un vacío investigador que debíamos llenar. En temas de urbanismo nos complementamos y nos pusimos a investigar», subraya.

Un barrio de Palma de 500 habitantes

El Amanecer es un barrio con medio millar de habitantes y es el segundo menos poblado de la ciudad. A menudo pasa desapercibido y su interés, más allá del uso residencial, es inexistente porque no cuenta con comercios más allá de dos cadenas de supermercados que aglutinan la vida del barrio.

Cuando comenzó a construirse, en la década de los 30, Palma tenía una población de 88.000 habitantes y el número comenzaba a aumentar. «Las primeras actuaciones de urbanización son de 1934, y por tanto bajo una administración republicana, aunque rápidamente fue substituida por la franquista. Para entender el origen y evolución de la barriada hay que situarse en el contexto social, arquitectónico y urbanístico del momento. Con la construcción del ensanche de Calvet a partir de 1901, Palma se está expandiendo, y en ese contexto se promueve la parcelación de algunos predios rurales con la intención de urbanizarlos. Uno de ellos es Son Pardo. Las casas de esta antigua ‘possessió’ todavía las vemos detrás de la Vía de Cintura, proyectada en el año 1968, y que supuso la desconexión casi total del Amanecer y de otros barrios con el mundo rural», sostiene Alomar.

El descubrimiento de quién impulsó la creación de la urbanización despejó algunas cuestiones de su investigación. «Uno de nuestros hallazgos ha sido el proyecto original de parcelación que presenta su propietario, Abdón Bordoy. Su idea es publicitar una urbanización según un modelo urbanístico de moda, como era la ciudad-jardín. El nombre «Amanecer» evoca precisamente esto, un nuevo estilo de vida urbano y moderno, autosuficiente y junto al campo. Por eso en los chalets residenciales originales del Amanecer siempre vemos espacios con jardín, que a veces también hacen de huerto. La trama urbana también es moderna, en el sentido de que sigue los postulados urbanísticos de la planta cuadricular de calles anchas que se cruzan en ángulo recto. Cerdà lo hizo con el magnífico ensanche de Barcelona, pero en Palma era algo insólito», explica Alomar.

Relevancia arquitectónica

Las casas y los chalets que se construyeron desde 1937 han seguido diferentes estilos, aunque el que domina es el racionalista, que en el Amanecer alterna con el tradicionalismo de la casa popular y el regionalismo. «Los primeros residentes fueron gente de buena posición económica, que además contratan a buenos arquitectos del momento para que diseñen las casas del Amanecer según el llamado «estilo internacional», que era racionalista y funcionalista, y por tanto muy moderno. Aunque sean unos chalets racionalistas de una factura arquitectónica más sencilla, todos corren el peligro de desaparecer porque ninguno aparece en el catálogo municipal de patrimonio de Palma», alerta Alomar y Gené añade: «Está presente el estilo de la época que quita de las fachadas cualquier tipo de ornamentación, pero el racionalismo mallorquín no tenía los medios técnicos que había, que básicamente era hormigón».

En su investigación, verificaron una relación de 99 casas construidas entre los años 1934 y 1990. 25 de estas son de la década de los 30 y todas ellas firmadas, casi todas, por dos únicos arquitectos: Vicente Valls Gadea y José de Oleza Frates. En la década de los 40 se construyen 23 casas más con una autoría más variada: Guillem Forteza Piña, José de Oleza Frates, Guillermo Muntaner Vanrell, Francisco Casas Llompart y Carlos Garau Tornabells. En cambio, en la década de los 50 no se construyó ninguna casa y se reprende en los 60.

El barrio de las ‘queridas’

Uno de los aspectos más llamativos del Amanecer es su elemento social. «Entrevistamos a residentes del barrio para que nos los describieran desde de sus propias vivencias. Si hablas con la gente mayor de Palma, la mallorquina de toda la vida, y mencionas el Amanecer, muchos lo recuerdan como el barrio de las «queridas». Esto es porque ciertos potentados de la época, casados, compartían su casa en el Amanecer con una amante. Entonces era algo hasta cierto punto normalizado y tolerado. Al ser un barrio en el extrarradio de Palma, se prestaba bien como lugar discreto donde convivir ocasionalmente con otra mujer. De todas formas, el fenómeno no era exclusivo de Palma sino que también se conocía en la «part forana», donde a algunos «amos» de predios rurales se les conocía una «querida». Como fenómeno social también lo hemos recogido en nuestra investigación», cuenta Alomar.

«La propiedad de Son Pardo pensó que era un lugar estratégico y tardó años en estar integrado con el resto de la ciudad», señala Gené, de un barrio que llegó a tener bar, colmado y reparto de leche y que ha cambiado completamente lo que fue y lo que es ahora mismo.

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