Cuánto cuesta vivir en el nuevo barrio de moda en Palma: alquileres de hasta 4.000 € y un proceso de selección para acceder a una vivienda
En los últimos años se han instalado algunos servicios, como una clínica de ortopedia o un estudio de yoga; también, cadenas internacionales han detectado el potencial de la zona y de su nueva clientela, entre ellas, Rossmann, Lidl y Aldi

FOTO: G. Bosch | VÍDEO: Redacción Digital
Simone Werner
Es, sin duda, el barrio de Palma que más ha cambiado en los últimos años. En Nou Llevant, una urbanización de lujo se levanta junto a otra. Sobre todo en la zona norte, prácticamente cada solar vacío se está urbanizando. El contraste con los bloques de viviendas más antiguos, donde vive población con menos recursos, sigue siendo evidente. Hasta hace pocos años, el barrio no tenía precisamente buena reputación, pero la transformación está siendo rápida.
Desde pocos puntos de la ciudad se llega tan rápido al mar, al centro de Palma o al aeropuerto, y además está muy bien conectado con el resto de la isla. Varias promotoras lo detectaron hace tiempo: Gestilar, Metrovacesa, Xojay y AvantEspacia son algunos de los grandes impulsores de la zona. Salvo por carreras ilegales nocturnas de coches o botellones de jóvenes en el parque, los residentes, entre ellos muchos extranjeros, viven en general con bastante tranquilidad.
Un barrio con potencial… pero todavía sin vida de barrio
Esa tranquilidad también tiene su precio: apenas hay cafés, bares o restaurantes en el barrio. En los últimos años se han instalado algunos servicios, como una clínica de ortopedia o un estudio de yoga. También cadenas internacionales han detectado el potencial de la zona y de su nueva clientela. Entre ellas, Rossmann, Lidl y recientemente Aldi.
Precios de compra: de cientos de miles a más de dos millones
Los precios de las viviendas varían considerablemente según la zona y el tipo de inmueble. Según el portal inmobiliario Idealista, actualmente la vivienda más cara en venta cuesta 2,43 millones de euros. Se trata de un ático de lujo de obra nueva en el complejo Xojay Residences, con 190 metros cuadrados distribuidos en dos plantas. El inmueble cuenta con dos dormitorios y dos baños en cada planta, ascensor privado, una terraza en la azotea de 50 metros cuadrados con cocina exterior y jacuzzi privado. La plaza de garaje subterránea cuesta 30.000 euros adicionales.
En el complejo, de alta eficiencia energética, los residentes también tienen acceso a gimnasio, piscina en la azotea y cafetería comunitaria. Otras viviendas del barrio también se acercan a la barrera de los dos millones de euros, especialmente en la zona de nueva construcción alrededor de la Avinguda de Mèxic. La mayoría de los pisos cuestan menos de un millón de euros, aunque muchos rondan los 800.000 euros. Si uno se acerca hacia Carrer Manacor, el barrio de La Soledat o el Parque Krekovic, los precios bajan algo. En los bloques más antiguos se encuentran viviendas de entre 242.000 y 565.000 euros.
Alquileres elevados y muchos inquilinos extranjeros
Entre los propietarios e inquilinos del barrio, a menudo comercializado también como Nou Portitxol, hay muchos extranjeros, entre ellos bastantes alemanes. Uno de los primeros inquilinos de su urbanización en la Avinguda de Mèxic 17 fue, según explica, Sven Bergerhausen. Tras separarse de su pareja, el residente pasó tres meses buscando una vivienda asequible cerca de la Playa de Palma, donde regenta un local de brunch. Su piso de 70 metros cuadrados con dos dormitorios y plaza de garaje se anunciaba a finales de 2024 por 1.480 euros al mes.
También llegan propietarios de segundas residencias
El padre de familia recuerda un largo proceso de selección online que duró varias semanas. “Una de las condiciones era que los inquilinos vivieran y trabajaran aquí. Los primeros residentes éramos solo españoles y yo”, explica. Para su sorpresa, pocos meses después también empezaron a llegar no residentes, como propietarios de segundas viviendas procedentes de Rusia, Inglaterra o Alemania.
“Imagino que, si no, no habrían conseguido llenar el edificio”, comenta Bergerhausen, que asegura sentirse muy cómodo allí, entre otras cosas porque solo tarda cinco minutos en coche en llegar a su trabajo. Actualmente paga unos 1.550 euros de alquiler. “Aun así, creo que por ese precio no hay nada mejor en la zona”, afirma el empresario de hostelería, que en el pasado intentó sin éxito buscar viviendas en el barrio para sus empleados. Los estudios que costaban unos 1.100 euros al mes desaparecieron rápidamente del mercado.
Temor a nuevas subidas del alquiler
A pocos metros de Bergerhausen vive desde hace más de un año Mareike Gerber (nombre cambiado por la redacción), lectora del Mallorca Zeitung. Le preocupa que su casero alemán suba pronto el alquiler, actualmente de 1.100 euros por un piso de solo 50 metros cuadrados. “Tenemos un contrato de once meses. En el sureste de la isla, donde vivíamos antes, teníamos una casa de 260 metros cuadrados por 1.400 euros”, explica. Al menos reconoce algunas ventajas: los gastos de electricidad son bajos y las viviendas modernas no tienen problemas de humedad. “Si el alquiler sube pronto, como ya les ha pasado a muchos vecinos, tendremos que buscar otra vivienda, aunque nos dé pena”, afirma.
Alquileres de hasta 4.000 euros
Un vistazo al portal Idealista confirma que Bergerhausen y Gerber todavía pagan alquileres relativamente bajos para la zona. Actualmente, apenas hay diez pisos en alquiler en el barrio. El más barato cuesta 1.440 euros al mes por un piso de 84 metros cuadrados con tres dormitorios. Los interesados deben demostrar unos ingresos netos conjuntos superiores a 4.000 euros al mes, lo que deja fuera a muchas parejas con salarios medios en España.
La mayoría de los alquileres de viviendas modernas de unos 100 metros cuadrados rondan los 2.500 euros mensuales. El precio más alto anunciado actualmente alcanza los 4.000 euros al mes por un ático con dos dormitorios, dos baños y una terraza privada de 40 metros cuadrados con vistas al mar. “Cerca de todo, pero lejos del bullicio”, señala el anuncio de esta vivienda de lujo. El agua caliente se genera mediante un sistema central de aerotermia, las ventanas tienen doble acristalamiento, las persianas son eléctricas y la puerta del edificio puede abrirse mediante una aplicación móvil.
El precio incluye dos plazas de aparcamiento y un trastero. “El barrio de Nou Llevant se ha convertido en el nuevo centro de ocio de la ciudad, un distrito animado durante todo el año”, afirma el anuncio inmobiliario. Aunque, por ahora, esa afirmación parece algo optimista.
La oferta seguirá creciendo
En cualquier caso, la oferta del barrio seguirá ampliándose. Los empresarios Valiere, Kelly y Michael Winzer quieren contribuir a que los vecinos pronto puedan comprar pan y pasteles al estilo alemán. Los propietarios del local colombiano Mangobiche en el barrio de Pere Garau tenían hasta hace poco una vivienda en Nou Llevant, pero se mudaron cerca del velódromo de Palma. “En aproximadamente un mes abriremos el primer café de verdad del barrio, además de un spa”, explica Valiere Winzer, que se muestra encantada de seguir vinculada al antiguo barrio donde vivía, al menos por motivos de trabajo.
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