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Comercio local

Neus Aguiló, de la juguetería La Industrial de Palma: "Hay mucha diferencia entre que nos quieran y nos vengan a comprar"

Agradece que la juguetería La Industrial guste a los clientes, pero asegura que de eso «no comen»

Francisca Comas y Amalia explican cómo ha cambiado el barrio durante los casi 50 años que llevan despachando: «Lo ha hecho a peor. Hay muchos problemas para venir»

Palma

«Sé que la gente nos quiere mucho, pero hay mucha diferencia entre que nos quieran y nos vengan a comprar. Todo el mundo te dice que no cierres. Cada dos por tres alguien abre la puerta y nos cuenta lo mismo: qué bien que estéis aquí. No cerréis. Pero a este señor no lo he visto, no lo conozco. Nunca ha venido. Me gusta que nos lo digan, pero de eso no comes», explica Neus Aguiló copropietaria de la juguetería La Industrial de Palma, que ha sacado a la luz a través de una publicación de Instagram el pasado esplendoroso de la Travesía Comercial Cort-Born. Solo aguantan 5 de los 63 negocios mallorquines con una antigüedad de, como mínimo, 55 años.

"Ya ni se hacen"

Tienen entre 60 y 70 años. Vienen del País Vasco. «Tenéis cosas de nuestra época que ya ni se hacen», le cuentan a Neus, que les va enseñando toda la gama de puzles. Cambian al otro lado de la tienda, «¿Quieren verlo funcionar?», les pide Neus. Pone las pilas y ven cómo funciona el regalo para su nieta de un año. Se intercambian los teléfonos y el lunes pasarán a buscar los regalos que se llevarán.

En unos quince minutos, ha recomendado, ha acompañado y ha vendido: ha atendido.

Cliente fiel en La Pajarita

A tan solo unos metros, Francisca Comas despacha en La Pajarita, el segundo de los cinco comercios que aguantan. «Este año hará 47 que trabajo aquí. El barrio ha cambiado mucho», cuenta, pero la conversación se para porque Diego entra a comprar: «Quiero el queso de oveja, el que siempre me llevo».

«Soy un cliente fiel. Por la calidad que tienen, lo bien que atienden y porque, al abrir la puerta, me siento como en casa. No iría a un supermercado donde no te conoce nadie», apunta. Francisca, al darle la bolsa, le recuerda que a partir de la semana que viene «ya tendré panades». Y continúa explicando la evolución del barrio: «La gente tradicional que vivía aquí ya no lo hace. Se ha convertido en una zona de paso. Nuestros clientes habituales son cada vez más mayores. Y los jóvenes van más a los supermercados, pero por falta de tiempo. También hay muchos problemas para aparcar: solo hay dos parkings. Y lo que te cuesta...», subraya.

VÍDEO | La Juguetería Industrial recupera un mapa de la antigua Travesía Comercial Cort-Borne

B. Ramon

Comercios emblemáticos

Al final de la calle, Amalia atiende a los clientes del Forn del Santo Cristo desde hace 48 años. Reconoce que le da «pena» ver cómo ha cambiado el barrio. «Las tiendas abren tarde y, cuando acaba Navidad, no reabren hasta mitad marzo. Con la peatonalización del Born y con el Acire, si no pueden venir, no vienen», añade.

Calzados Ndongo y Joyería Alejandro Forteza son los otros dos comercios con más de 55 años que todavía aguantan en la Travesía Comercial Cort-Born. El resto, salvo alguna excepción, son negocios recientes, sin arraigo y enfocados a un público más extranjero. De lo que fue el barrio, solo aguantan cinco.

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