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Detectan grupos que «pugnan» por el control de la antigua cárcel de Palma y cobran por acceder

El informe de Cort que justifica el desalojo de la instalación se refiere a un aumento de los conflictos, la «formación de guetos por nacionalidades» y «montañas de basura que alimentan a ratas y gatos»

VÍDEO | La Policía Local establece un control en los accesos de la antigua cárcel de Palma

Manu Mielniezuk

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

Un aumento de la conflictividad, un elevado riesgo de incendio, la acumulación de basura y numerosos desperfectos en la estructura. Son los principales argumentos de un informe de los Servicios Jurídicos del Ayuntamiento de Palma para iniciar el proceso de recuperación posesoria de la antigua cárcel y el desalojo de sus 206 ocupantes censados.

«Los niveles de ocupación se han visto incrementados de manera considerable en los últimos meses, aumentando los conflictos entre diferentes grupos que pugnan por el control de los espacios, alcanzándose niveles de salubridad que comprometen seriamente la salud de las personas», señala el documento, que se hace eco de informes de los Bomberos de Palma: «Hay un alto riesgo de incendio, habiéndose incrementado la vulnerabilidad estructural y funcional del conjunto».

Estos riesgos, indica el Consistorio, «son especialmente acusados en la zona de los módulos de la antigua cárcel ya que su estructura fue diseñada para la contención de personas, lo que imposibilita una evacuación rápida y segura en caso de incendio».

El cambio en el perfil de los residentes de la antigua cárcel también es motivo de preocupación. «Parece existir un efecto llamada que ha provocado el agrupamiento y la formación de guetos en función de las nacionalidades. Estas agrupaciones son fuente constante de conflictos entre los diferentes grupos que pugnan por el control de los espacios, llegándose al punto de existir zonas controladas por una persona que admite o no a nuevos residentes y les cobra un alquiler».

En este sentido, el informe pone como ejemplo que «la antigua zona de celdas central se halla en su totalidad ocupada por personas de origen argelino».

Fuegos "premeditados"

Este ecosistema aumenta el riesgo de «incendios intencionados» cono consecuencia de peleas «que se originan debido a conflictos entre las diferentes bandas que conviven en las instalaciones». Se trata de fuegos «premeditados» que buscan «causar un perjuicio en una persona contraria ya sea quemando de manera material el aposento y pertenencias o bien físicamente», indica el documento.

Cort también pone de relieve un aumento de la suciedad en el recinto.: «Las montañas de basura se acumulan en casi cualquier rincón, sirviendo de alimento y refugio para ratas y gatos que proliferan de forma incontrolada», relata el informe municipal.

Y advierte de «numerosos desperfectos en muros, cierres, pavimentos, forjados, barandillas y escaleras».

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