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Más de 40 entidades se unen en defensa de los cruceros: «Los únicos que pasean por el centro cuando hace mucho calor son los cruceristas»

La portavoz de 'Sí a los cruceros', Alex Fraile, defiende la importancia de las navieras para Baleares y advierte sobre el «peor invierno de la historia del archipiélago» por la falta de cruceros en la isla

«Vivimos del turismo, nos guste o no, y a quien no le guste, que se vaya a otro sitio»

La plataforma de Sí a los Cruceros

La plataforma de Sí a los Cruceros / Pere Morell

Pere Morell

Pere Morell

Palma

A contracorriente del clima social y político actual se mueve la plataforma «Sí a los cruceros». Frente a las movilizaciones contra el exceso turístico y los sorprendentes anuncios de contención realizados por el Partido Popular, el colectivo mantiene su particular cruzada en defensa del sector, alertando de la pérdida de escalas y del impacto que, a su juicio, puede tener en el pequeño comercio

Más de 40 entidades, empresas y representantes de trabajadores firmaron este martes un manifiesto en apoyo a la actividad crucerística y reclamaron a las administraciones, en una rueda de prensa celebrada ante el Ayuntamiento de Palma, una gestión «consensuada y proporcionada» que permita mantener la actividad durante todo el año.

La portavoz de la plataforma ciudadana «Sí a los cruceros», Alex Fraile, subrayó que la reivindicación «no es una cuestión política, sino de supervivencia». Frailes advirtió de que las Baleares atraviesan «el peor invierno de su historia por la falta de cruceros».

Fraile recalcó que la movilización responde a la necesidad de «garantizar el pan de nuestros hijos y la supervivencia de muchas empresas, autónomos y comercios». Asimismo, sostuvo que el diálogo social «se ha aplacado y prácticamente extinguido» y consideró que actualmente existen «problemas mucho más urgentes, como la inseguridad o la falta de vivienda».

Por su parte, la presidenta de Pimeco, Carolina Domingo, trasladó la «enorme preocupación» del pequeño comercio ante la práctica desaparición de escalas en temporada baja. «Las restricciones han dejado al comercio sin el apoyo que necesitaba en invierno para sostener gastos y plantillas», afirmó. Según explicó, algunos establecimientos ya se plantean cerrar durante los meses más fríos para poder asumir los costes del local.

Cierre pequeños comercios en Palma

En los últimos años han cerrado decenas de pequeños comercios tradicionales en Palma. Sin embargo, a diferencia de lo que sostiene Domingo, ninguno de los negocios que han bajado la persiana ha señalado la falta de cruceristas o turistas como causa principal. La mayoría apunta al encarecimiento de los alquileres como el factor determinante. De hecho, algunos comerciantes hablan de un cambio de paradigma en el consumo y aseguran que el turista actual gasta mucho menos que hace unos años.

Domingo insistió en que el sector no reclama desregulación, sino «que se cumpla la normativa existente y que haya una gestión correcta». Defendió además que el turista de crucero «viene unas horas, compra y se marcha, no genera residuos significativos», y sostuvo que, en los días de más calor, «son los cruceristas quienes mantienen vivo el centro». «Vivimos del turismo, nos guste o no, y a quien no le guste, que se vaya a otro sitio. No podemos cerrar la puerta a quienes quieren venir, respetar nuestra cultura y consumir en nuestro comercio», recalcó.

El Instituto de Estadística de las Islas Baleares (Ibestat) publicó el año pasado la encuesta de gasto turístico de los pasajeros de cruceros (Egatur Cruceros), donde se apunta que el crucerista que llega a Mallorca y la recorre unas horas deja de media 33,7 euros por persona. Mientras, el que se aloja en un hotel en la isla (antes o después de iniciar un crucero) desembolsa unos cien euros por día.

Sin embargo, Domingo también cuestionó los informes que apuntan a un bajo gasto de estos visitantes: «Las cifras que dicen que no gastan no son ciertas». En la misma línea, señaló que durante los episodios de mayor saturación estival «los únicos que pasean por el centro cuando hace mucho calor son los cruceristas», a quienes atribuye un comportamiento respetuoso con la ciudad y su cultura.

La presidenta de Pimeco defendió la necesidad de mantener estos ingresos en un contexto de elevada presión fiscal sobre autónomos y pequeños empresarios. «¿Cómo vamos a subir salarios si se restringe la entrada de ingresos?», planteó.

Por su parte, el presidente de Pimem, Jordi Mora, aseguró que el sector de cruceros «es el único que ha reducido su capacidad de manera pactada y voluntaria», en referencia al 25% menos de escalas desde 2019. «Es impensable plantear nuevas reducciones si el resto de la oferta turística, como el alojamiento hotelero, no contempla ajustes similares», sostuvo.

A su juicio, la contención debe abordarse «de forma global y equilibrada, sin señalar a un único segmento». Mora añadió que la economía balear «necesita actividad durante todo el año» y advirtió de que restringir aún más la llegada de cruceros en invierno supone «cerrar la puerta a ingresos que sostienen a muchas pequeñas empresas y autónomos».

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