Nuevo bar Pesquero de Palma: así era en sus inicios el histórico local del Moll de sa Llotja que se renovará por 2,9 millones de euros
El emblemático establecimiento del puerto, con más de seis décadas de historia, afronta una transformación integral tras una nueva concesión de 16 años otorgada por la Autoridad Portuaria

Nuevo bar Pesquero de Palma: así era en sus inicios el histórico local del Moll de sa Llotja que se renovará con 2,9 millones de euros / Archivo

El bar Pesquero de Palma, uno de los locales más reconocibles del Moll de sa Llotja, se prepara para iniciar una nueva etapa. La Autoridad Portuaria de Baleares ha adjudicado recientemente la concesión del espacio a la empresa Coliving Puig de Alaró, que invertirá 2,9 millones de euros en una renovación completa del edificio y su terraza, manteniendo su uso como bar, cafetería y restaurante.

La pérgola del nuevo bar Pesquero se convierte en su elemanto más simbólico. / Jordi Herrero/Arquitecto
Un proyecto arquitectónico inspirado en la tradición marítima
La intervención, firmada por los arquitectos Jordi Herrero y Eduardo García Acuña, propone un edificio marcado por una gran pérgola de madera laminada, inspirada en los antiguos barcos en construcción de los astilleros, con las cuadernas a la vista como elemento principal. La estructura se cerrará hacia el Passeig Sagrera y se abrirá al mar.
Sobre la pérgola se instalará un sistema de placas solares fotovoltaicas, destinado a reducir la demanda energética del establecimiento. Bajo ella, el proyecto plantea un pavimento organizado en rombos delimitados con mármol de Binissalem, que combinará madera en las zonas de restaurante y espacios verdes en los límites, extendiéndose visualmente hacia el muelle y dialogando con el cercano secadero de redes.
La zona cubierta del restaurante contará con vidrios plegables, lo que permitirá mantener el espacio abierto durante buena parte del año. El edificio incorporará además un sótano de servicios, donde se concentrarán vestuarios, almacenes, cámaras frigoríficas y dependencias técnicas, liberando espacio en la planta principal.
La superficie total del conjunto será de 732,9 metros cuadrados, de los cuales 268,2 metros corresponderán a edificaciones y 464,7 metros a terrazas al aire libre dentro del dominio público portuario.
De cantina de pescadores a icono del puerto de Palma
El Pesquero ha vivido muchas vidas. Antes de la apertura del bar en 1956, el espacio estuvo ocupado por el Real Club de Regatas, fundado en 1891, que funcionó durante décadas como punto social del barrio y de los pescadores de Santa Catalina y el Puig de Sant Pere. Tras el derribo de la muralla, la zona se convirtió en una gran explanada con terraza donde se celebraban bailes y encuentros populares.
Con la apertura del bar en los años cincuenta, el Pesquero se consolidó como cantina de pescadores y marineros, un local sencillo, sin grandes comodidades, pero muy frecuentado por trabajadores del mar y vecinos del barrio. Durante los años setenta y ochenta, su amplia terraza frente a los pantalanes atrajo también a numerosos palmesanos que acudían a descansar o a tomar algo junto al puerto.

Imagen del Club de Regatas y los llaüts amarrados justo enfrente. / Archivo DM
Transformaciones y cambios de gestión
La crisis de los años noventa y la reducción progresiva de la flota pesquera marcaron un punto de inflexión. El local original desapareció tras un concurso convocado por la Autoridad Portuaria y, en 1996, Miquel Dolç y Llorenç Rus obtuvieron la concesión, iniciando una nueva etapa bajo el nombre de Café Port Pesquer. Apostaron por una estética marinera, con ojos de buey, madera y referencias constantes al entorno portuario.
Con el paso del tiempo, el establecimiento fue orientándose hacia una oferta más turística y de restauración. La última gran reforma llegó hace apenas tres años, cuando se amplió el espacio y se potenció la carta, recuperando el nombre de El Pesquero.

Las vidas del Pesquero / Archivo DM
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