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Barrio de Palma

La transformación de Pere Garau en Palma

El barrio más poblado de la ciudad está cambiando con la llegada de negocios enfocados a un público menos local y con solares destinados a viviendas de alto standing

La gentrificación comenzó en 2008

Solar en la calle Pere d’Alcàntara Penya número 8 en Palma. Las viviendas están planeadas para ofrecer una experiencia de «alto standing».

Solar en la calle Pere d’Alcàntara Penya número 8 en Palma. Las viviendas están planeadas para ofrecer una experiencia de «alto standing». / B. Ramon

Palma

Desde las Avenidas del centro de Palma solo se puede acceder a Nuredduna caminando. Es una calle que después de su peatonalización ha variado mucho, no solo porque las terrazas y las jardineras han ganado espacio, sino porque conviven dos mundos diferentes a tan solo unos metros. El ejemplo más significativo son los dos gimnasios que hay: uno popular y otro exclusivo muy cerca el uno del otro, prácticamente fachada con fachada. Esa semejanza se puede extrapolar a diferentes zonas-pocas todavía- del barrio de Pere Garau, el más poblado de Palma con 32.474 habitantes. Y al que solo lo superan cinco municipios de Mallorca: Manacor, Marratxí, Calvià, Inca y Llucmajor. Está en proceso de gentrificación, aunque no se ha consolidado como en otras zonas de la ciudad como Santa Catalina, pero sí hay síntomas que alertan su futuro.

Nadie puede negar que Pere Garau está cambiando y que se está produciendo una elitización progresiva, sobre todo cerca de Nuredduna, con solares destinados a vivienda de alto standing. También se percibe en la Plaza de las Columnas donde sigue habiendo «incivismo», afirman los vecinos, y donde desde hace varios meses hay una cafetería de especialidad, que es una multinacional con varios establecimientos por toda España, y un hotel, que atrae a más turismo.

La gentrificación empieza en 2008

Se tiende a pensar que la peatonalización de Nuredduna es el factor desencadenante de su gentrificación, pero, como aseguran Jesús M. González Pérez, Catedrático de Geografía de la Universitat de les Illes Balears (UIB) y Sonia Vives, profesora Distinguida de Geografía de la UIB, comienza en 2008. «Después de la crisis económica, Pere Garau era uno de los barrios que tenía más desahucios por alquiler y ese es uno de los síntomas de la gentrificación», afirma Vives.

«La gentrificación es un proceso que podemos resumir con dos variables principales: ascenso social y revalorización inmobiliaria», explica González, que añade: «Hay indicadores que nos habla de gentrificación pero no como el caso de la Calatrava, sa Gerreria o el de Santa Catalina relacionada con la población sueca».

No es la misma, porque la ola de gentrificación que sufre Pere Garau es «la quinta». «La diferencia está en el proceso de financiación y de transnacionalización del capital privado. Que sea un fondo de inversión o que compren las casas las socimis es el carácter de esta ola», subraya Vives.

Población mallorquina

Otro de los indicadores de la transformación del barrio en el que quiere hacer hincapié González es la llegada de población de clases media, medio-altas y de nivel de formativo alto, pero no solo extranjeros. «Hay mucha población mallorquina que ante los elevadísimos precios que pueden tener barrios más atractivos desde un punto de vista patrimonial o del centro histórico, lo que hacen es irse hacia barrios del ensanche. En este caso a un barrio popular muy activo y dinámico socialmente. Y además este tipo de población siente una atracción por el carácter multiétnico y multicultural de Pere Garau, que lo hacen muy atractivo».

El papel de la peatonalización de Nuredduna

En base a estas tesis, González no niega que la peatonalización de la calle Nuredduna haya influido, pero no ha sido el elemento decisivo. «No creo que haya sido el factor determinante ni mucho menos. Es verdad que peatonalizaciones y humanizaciones de calles como pueden ser los ejes cívicos de Nuredduna y Blanquerna producen cambios comerciales de la zona y determinadas revalorizaciones en el suelo en el sector inmobiliario, pero por otro lado estos ejes cívicos, estas humanizaciones las entiendo, en general, como algo positivo».

«Todos tenemos en cuenta que han sido barrios que no han tenido las atenciones urbanísticas necesarias durante décadas y estas mejoras del paisaje urbano las entiendo como positivas. ¿Que puede tener impactos negativos en el aumento del precio de la vivienda y en la gentrificación? Es posible. Pero bueno, pensemos que es un lugar del ensanche que prácticamente no tiene zonas verdes más allá de donde está el mercado y dar un lugar donde pueda haber paseo y cierto, no mucho, pero algo de espacio verde hay que entenderlo como positivo para la población del barrio», incide González.

El futuro del barrio

"No por riesgo a una posible gentrificación hay que dejar de intervenir en los barrios. No soy partidiario de eso, hay que humanizar, mejorar los espacios públicos de todos los barrios, pero también de aquellos donde vive población más desfavorecida o de clases medias o bajas. Pere Garau está en proceso de transformación, hay signos de gentrificación pero todavía se mantiene un carácter popular de clases medias y el multiétnico con poblacion de muchas nacionalidades. Este carácter multiétnico y multicultural es atractivo para determinadas clases sociales, sobre todo para la clase media con un alto nivel formativo que no puede acceder a una vivienda en el centro histórico, en el Molinar, Ciudad Jardín o Santa Catalina porque los precios están desorbitados y en Pere Garau, aunque no son muy económicos, hay más opciones para acceder a una vivienda en alquiler o en propiedad”.

Eso sí, la advertencia de Sonia Vives para que se mantenga la esencia es clara: “Si no pones una medida para que personas que pagan 1.000 euros por el alquiler no deban pagar 2.000, por ejemplo, se expulsará a la población”.

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