Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Echar raíces en Palma: radiografía del arbolado urbano más allá de los bellasombras

Dos ingenieras agrónomas marcan la pauta de la gestión y el cuidado de los más de 60.000 árboles que crecen en las calles y parques de la ciudad

Hablan de la introducción de especies más resistentes al cambio climático, de la progresiva desaparición de otras, de sombras y cuidados

Melias en la calle Villalonga, ‘elefantes’ que requieren de frecuentes podas para no interferir en los edificios.

Melias en la calle Villalonga, ‘elefantes’ que requieren de frecuentes podas para no interferir en los edificios. / B. Ramon

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

Palma contabiliza 64.200 árboles entre los que viven en vías urbanas y en parques, un patrimonio verde diverso y complejo de gestionar. Durante la última década el municipio ha sumado unos seis mil ejemplares más. Con una población de 484.039 personas, toca a un árbol por cada siete residentes. Aunque lo más llamativo que ha sucedido estos últimos años es la apertura de la ciudad a nuevas especies: de las 95 que había en 2014 a las 275 que existen en la actualidad.

Dos ingenieras agrónomas marcan la pauta de la gestión del arbolado de Palma. Inma Gascón, jefa de estudios y proyectos de jardinería y paisajismo del Ayuntamiento; y Elisabet Sintes, jefa del servicio de Parcs y Jardins. Se citan con DIARIO de MALLORCA junto con los responsables del área de Infraestructuras de Cort: la regidora, Belén Soto; el coordinador general, Juan José Lemm; y el jefe del Departamento, Urbano Sánchez.

Hace un mes y medio que están en el punto de mira de vecinos y ecologistas por la polémica tala de diecisiete bellasombras de la plaza Llorenç Villalonga que justificaron por el mal estado de los ejemplares y el riesgo de caída de ramas sobre los peatones. Prefieren no volver sobre una decisión que, consideran, ha sido explicada y respaldada por informes técnicos, y la conversación fluye hablando de sombras, adaptación al cambio climático y el progresivo cambio del paisaje urbano con la sustitución de unas especies por otras.

Urbano Sánchez, Elisabet Sintes, Inma Gascón y Belén Soto.

Urbano Sánchez, Elisabet Sintes, Inma Gascón y Belén Soto. / B. Ramon

A finales del siglo pasado Gascón puso en marcha las herramientas y metodologías que hoy se aplican para gestionar el arbolado del municipio. Esos más de 60.000 ejemplares (no se incluyen los del bosque de Bellver ni los del parque de Son Quint) cuyo cuidado exige una importante cantidad de recursos económicos y humanos.

"Cuando empecé en el servicio Palma había crecido muy rápido, del Eixample hacia afuera, con la plantación de muchos árboles de golpe que habían crecido a la vez. Y de aquellos polvos, estos lodos: ahora la ciudad tiene ejemplares que presentan complicaciones porque la amplitud media de las calles es pequeña, muchos edificios tienen voladizo [balcones] y el árbol tiene poco espacio para trabajar. Los llamamos 'elefantes', ejemplares de gran porte como olmos y plátanos que nos obligan a trabajar bien con la poda", explica Gascón.

"Pero los mantenemos porque ofrecen cobertura de sombra. El objetivo principal es la conservación del arbolado en las mejores condiciones. Esos 'elefantes' suponen gastar muchos recursos para limitar interferencias con los edificios, invisibilidades o posibilidad de que suban a robar a las casas. Pero lo hacemos para cortar el menor número posible de ejemplares", añade.

Los plátanos dan sombra, pero también provocan alergias y solo se plantan en determinadas calles.

Los plátanos dan sombra, pero también provocan alergias y solo se plantan en determinadas calles. / Manu Mielniezuk

Las especies más predominantes son los 'lledoners', plátanos, sóforas y melias, árboles de sombra y de crecimiento rápido. Pero la lista de variedades con más presencia en la ciudad va cambiando, han desaparecido algunas y han entrado otras como moreras y olivos.

El cambio climático ha obligado a cambiar la foto. "Hemos introducido muchas especies de origen tropical y subtropical porque aguantan mejor la subida de la temperatura y tienen menos necesidades hídricas", valora Sintes.

"Desde que empecé hace ocho años regamos mucho más. Recuerdo especialmente el verano de 2023, tuvimos entre 37 y 40 grados desde final de mayo a octubre", señala la jefa del servicio de Parcs y Jardins, que también lamenta que cuando hace tanto calor "hay árboles que mueren por mucho que riegues".

Gascón apunta una consecuencia de la subida de los termómetros: "Ahora a los plátanos se les cae la hoja en enero, pero cuando empecé a trabajar se les caía en noviembre. Eso ha trastornado incluso la programación de Emaya para retirar las hojas".

Utilizan agua regenerada y desde hace unos años, cuando se renueva una calle, se instala una franja de aparcamiento con pavimento permeable para que los árboles aprovechen más el agua de lluvia y reciban un mayor aporte de oxígeno.

"Árbol digno"

Desde 2008 el documento que guia la planificación del arbolado de la ciudad es la Carta de Barcelona, que "habla del árbol digno, bien cuidado y bien inventariado", subraya Gascón. Hay todo un análisis detrás de la decisión de plantar un árbol en una calle: que no sea anulado por otro de mayor tamaño, que no impida la accesibilidad de un cochecito y una silla de ruedas, o que no tape una ventana.

Los residentes siempre piden árboles que den sombra. "Esa es también nuestra idea, pero no puede ser el único criterio porque nuestra filosofía es plantar el árbol que cabe en el sitio que toca. Sabemos que los árboles grandes y que dan mucha cobertura tienen más beneficios ecosistémicos y los promovemos, siempre que no haya conflictos o interferencias", destaca jefa de estudios y proyectos de jardinería y paisajismo del Ayuntamiento.

Sánchez apunta que a la hora de renovar aceras, en las esquinas se hacen 'orejas', espacios más amplios para facilitar la accesibilidad de los peatones. "Y si debajo no hay servicios enterrados [redes de agua o de electricidad], puedes poner árboles. Antes se hacía un agujero de 1x1x1 y se ponía tierra. Pero el árbol ha tenido que buscar oxígeno y ha levantado aceras y calzadas, incluso se meten por las casas", destaca el jefe de Departamento de Infraestructuras.

El vivero de Palma apenas produce árboles y la gran mayoría se compran en viveros comerciales.

El vivero de Palma apenas produce árboles y la gran mayoría se compran en viveros comerciales. / Cort

Los característicos plátanos de sombra son incompatibles con personas alérgicas en primavera, un factor que hace décadas no se tenía en cuenta y ahora sí. "Se han dejado de plantar excepto en la calle 31 de Desembre, Ramblas y el Born. La elección de especies es complicada. En todo caso, el árbol perfecto no existe. O dañan el pavimento, o generan suciedad o provocan alergias. Elegimos la mejor opción posible para cada calle, pero siempre va a haber alguna pega", manifiesta Sintes.

Palma intenta aplicar la regla Cecil Konijnendijk, que se utiliza como referencia para la planificación del arbolado. El objetivo es que haya tres árboles visibles desde cada hogar, un 30% de cobertura arbórea en cada barrio y 300 metros hasta el espacio verde más cercano. "Trabajamos desde el criterio de justicia social y promovemos que haya árboles en todas las calles que sea posible. La evidencia científica dice que si tienes un árbol cerca mejora tu salud desde un punto de vista psicológico", indica Gascón.

Son Quint, una finca con "mucha problemática"

La compra del parque de Son Quint por el Ayuntamiento en 2024 "va a incrementar enormemente el servicio», aventura Sánchez. Cort tiene previsto incorporar a un ingeniero forestal para gestionar esta enorme finca de 280 hectáreas entre Son Vida y La Vileta. "Por lo que hemos visto tiene bastante problemática. Hay mucha afectación de procesionaria, cuando fuimos parecía que te llovían orugas. Y los árboles estaban sin hojas, el tratamiento será complicado. También ha habido incendios y requerirá mucho trabajo", manifiesta Sintes.

Palma tiene un vivero, pero en la actualidad produce una cantidad de árboles residual. "Los ejemplares que vemos aquí se traen de fuera. Pasa en casi todas las ciudades, ninguna produce árboles de calibre 16-18. El 95% del arbolado que se planta en las urbes procede de viveros comerciales de la península", explica Gascón.

Soto expresa su "plena confianza" en estas dos responsables. "Las cosas se estudian al detalle y tengo plena confianza en este equipo. Además ha habido la mayor inversión que se ha hecho nunca en este Ayuntamiento para sombrear y plantar árboles en cada parque o plaza siempre que sea posible", zanja la regidora de Infraestructuras.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents