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Sant Sebastià

El obispo de Mallorca insiste en la acogida "digna de los inmigrantes" y celebra la solidaridad con Cordóba en una misa sin políticos

En su homilía en la misa de la Catedral de Palma Sebastià Taltavull vuelve a hacer una encendida defensa de la integración de los recién llegados y lanza una plegaria por las víctimas y familiares de la tragedia del accidente ferroviario en Adamuz

Myriam B. Moneo

Myriam B. Moneo

Palma

En esta lluviosa festividad de Sant Sebastià, el obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, tan reivindicativo como siempre en lo referente a la inmigración, ha aprovechado la homilía de la misa con motivo del patrono de Palma en la Catedral para reclamar la acogida de los recién llegados y el despliegue de "todas las condiciones" para una vida digna. Precisamente en una entrevista esta semana censuraba la negativa de PP y Vox de Calvià de destinar un convento para inmigrantes. Además, ha lanzado este martes una plegaria por todos los que están sufriendo por la tragedia del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) y destacaba la solidaridad en estos momentos de conmoción.

En una celebración litúrgica diferente, con la Seu a medio gas de público y con la ausencia anunciada del alcalde de Palma, Jaime Martínez, y sus regidores (a pesar de lo cual el obispo no ha dejado de pedir por ellos), en señal de duelo y solidaridad con las víctimas del accidente de Córdoba, hoy el estandarte de Sant Sebastià lucía un crespón negro.

El estandarte de Sant Sebastià lucía un crespón negro en señal de duelo por la tragedia ferroviaria de Córdoba

Tras finalizar la misa el obispo ha encabezado la procesión interior en el templo en la que la reliquia de Sant Sebastià se ha llevado hasta la capilla del santo. Al finalizar esta celebración, Taltavull también presidía otra misa en la parroquia de Sant Sebastià de Palma. Las dos celebraciones se ofrecían por las víctimas mortales y los desaparecidos en el trágico accidente ferroviario del domingo. También el obispo ha pedido a todas las iglesias de Mallorca que dediquen sus oraciones a las víctimas.

Profesionales en el rescate

Durante la misa Taltavull se ha sumado a las condolencias expresadas por la Conferencia Episcopal Española y por el papa León XIV. Recordaba que el lunes habló con el obispo de Córdoba, Jesús Fernández González. Taltavull ha tenido un especial recuerdo además de por las víctimas y sus familiares y amigos por todos los profesionales que han colaborado ante el accidente, como policías, bomberos, personal sanitario y voluntarios.

"Una vez más, la solidaridad" ha sido lo que más se ha escuchado estos días con el pueblo "que se ha unido para paliar el dolor de tantos que se han visto afectados". "Es cuando —-así lo dice el papa Francisco— la vida se nos complica maravillosamente y vivimos una intensa experiencia de ser pueblo, la experiencia de pertenecer a un pueblo", recordaba el obispo en una homilía que ha estado trufada de menciones al difunto papa.

Arrancaba antes recordando al profeta Isaías, «abrid las puertas» de la ciudad, y clamaba por la solidaridad con los inmigrantes y que se “facilite el acompañamiento y la integración social” y respetar “su dignidad”, criticando así las posturas más radicales de la extrema derecha de Vox y haciendo un llamamiento también al PP para estar a la altura ante la problemática de la inmigración.

Por otro lado, Taltavull recordaba el viaje con 200 peregrinos a Roma del pasado noviembre cuando visitaron las catacumbas y celebraron la eucaristía en la basílica de San Sebastià, donde está enterrado. Daba cuenta así de “la persecución que sufrieron los primeros cristianos, entre ellos San Sebastià” que “se respiraba dentro de aquellas galerías de tumbas donde enterraban los mártires”.

“La historia de la persecución se repite”, advertía el obispo y aludía a un reciente informe revela que entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, más de 4.800 cristianos han sido perseguidos y asesinatos en todo el mundo por razón de su fe, más que el año anterior. “Actualmente, más de 388 millones de cristianos sufren altos niveles de discriminación y rechazo social, siendo la religión cristiana la más perseguida”, lamentaba.

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