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Llonguets, caparrots y música para abrir boca antes de Sant Sebastià

La 'llonguetada' de Orgull Llonguet vuelve a llenar bares y plazas en un ambiente festivo y multitudinario

La ciudad se ha movido de bar en bar en una ruta de una decena de establecimientos que ha reunido a colectivos, cofradías y centenares de vecinos

También ha habido lugar para las exposiciones artísticas y la música en directo

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

La víspera de la víspera de Sant Sebastià ha vuelto a tener sabor a 'llonguet'. Palma se ha echado a la calle esta noche para la ‘llonguetada’ de Orgull Llonguet, una cita ya consolidada en el calendario de fiestas alternativas que ha vuelto a reunir a centenares de personas de bar en bar, entre música, caparrots, xeremiers y bocadillos que se sirven a toda velocidad.

La decena de establecimientos que han participado han empezado a llenarse desde las siete de la tarde. A la hora de cenar la mayoría de locales ya tenían cola, y bien entrada la noche el ambiente era multitudinario. Camareros y cocinas trabajaban sin tregua mientras se despachaban llonguets de todo tipo: de sobrasada, camaiot, pollo al ast, berenjena, 'porcella' o versiones vegetarianas, casi siempre acompañados de cerveza, vino o refrescos.

Como es habitual, los jóvenes de Orgull Llonguet han recorrido los locales en comitiva, subidos en sus coches descapotables y acompañados de los 'caparrots' y los 'xeremiers'. Con música, bailes y cabezas gigantes (las de Miquel, Bel Rotlet y Pep Toni Rubio) han ido animando cada parada y agradeciendo a los bares su implicación en esta fiesta popular que ya es marca de la casa.

Uno de los puntos más concurridos ha sido, un año más, el bar Mónaco, donde la música, la xaranga y un DJ han convertido el local en una auténtica fiesta. Pero el resto de locales no se han quedado atrás. El bar Clandestí estaba a rebosar y apenas se podía avanzar entre el gentío. Los llonguets eran de berenjena con tap de cortí, de camaiot a la brasa o de pollo al ast, y se podía ver una exposición fotográfica de Miquel Julià para culminar la propuesta cultural de la noche.

El Clandestí estaba a rebosar de vecinos y ha ofrecido una exposición fotográfica.

El Clandestí estaba a rebosar de vecinos y ha ofrecido una exposición fotográfica. / Irene R. Aguado

En el Pigalle, la fiesta la han organizado la Penya mallorquinista Abdón Prats y la Confraria de la Salut, con llonguets de sobrasada con miel o camaiot con queso mahonés. El local acogía además una muestra artística de Inger Roverd, con ilustraciones sobre Mallorca y novelas.

La calle Blanquerna se ha llenado por completo frente a al bar Suquía, que además de la oferta gastronómica tenía una exposición solidaria con Palestina. La cola para pedir llegaba hasta fuera del local, donde además había música en directo. La Policía Local ha acudido por el volumen de la música pero, pese al percance, no ha hecho falta detener la fiesta.

En el bar Suquía hubo música en directo y un ambientazo con centenares de vecinos.

En el bar Suquía ha habido música en directo y un ambientazo con centenares de vecinos. / Irene R. Aguado

En la calle Cazador, los 'dimonis' de Trabucats han montado una barra y una fiesta al aire libre con batucada incluida. Allí se servían llonguets de 'porcella' con cebolla y mayonesa y una opción vegetariana con pimientos asados, lechuga y queso de cabra, en una de las paradas más animadas de la noche.

Ha habido mucho espacio para la cultura popular y la música en todos los puntos del mapa de la 'llonguetada'. En Ben Trempat se ha combinado una exposición artística de Luchopaint con sesiones musicales y baile con vinilos, mientras que en la sede de Més per Palma, en la calle Isidoro Antillón, se ha celebrado un combate de 'glosats' a cargo de Mateu Matas ‘Xurí’ y Maribel Servera ‘Servereta’. En el Ateneu Popular La Fonera, En Dani ha presentado su último disco en directo. La Tortillería también ha reunido a una multitud, entre ellos muchos políticos.

La ‘llonguetada’ ha vuelto así a cumplir su función: calentar motores antes de Sant Sebastià y ofrecer una forma distinta de vivir las fiestas, más cercana, descentralizada y con el llonguet como excusa perfecta para llenar Palma de vida en la antesala del día grande. La lluvia, que ha respetado tanto las Beneïdes como esta cita gastronómica, deja ahora en el aire si también permitirá celebrar sin sobresaltos las fiestas del patrón de la ciudad.

Toque de campanas en la Catedral

Por otro lado, las campanas de La Seu sonarán mañana en la Revetla para honrar el patrón, tal y como se hacía antiguamente y se recuperó hace unos años a petición de la Obrería de Sant Sebastià. Será este lunes a partir de las siete de la tarde.

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