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Antonio, el vecino de Palma que bendice las fotos de sus perros fallecidos en las 'Beneïdes': "Eran mi familia"

El hombre, de 71 años, mantiene la tradición por Sant Antoni pese a haber perdido a sus tres mascotas en los últimos años

Antonio Hernández, de 71 años, va a las 'Beneïdes' para bendecir las fotografías de sus perros fallecidos: "Eran mi familia".

Antonio Hernández, de 71 años, va a las 'Beneïdes' para bendecir las fotografías de sus perros fallecidos: "Eran mi familia". / Guillem Bosch

Irene R. Aguado

Irene R. Aguado

Palma

Las 'Beneïdes' de Sant Antoni de Palma han dejado esta mañana algunas escenas poco habituales, más allá del desfile de perros y todo tipo de mascotas, como periquitos o cobayas, que cada año acuden con sus dueños a recibir el agua bendita. Entre los asistentes estaba Antonio Hernández, un vecino de Palma de 71 años, que se ha acercado hasta la capilla de Sant Antoniet con algo entre las manos que ha llamado la atención: las fotografías de sus tres perros fallecidos.

Como el resto de participantes, Hernández ha esperado su turno para que el vicario de la parroquia de Sant Sebastià, Pep Roca, lance con su hisopo agua bendita sobre las imágenes, enmarcadas en dos cuadros. "Venía todos los años a bendecirlos cuando estaban vivos y sigo viniendo ahora, aunque ya no estén conmigo", ha comentado. Los perros se llamaban Niebla, Beethoven y Betty y, según relata, han ido falleciendo en los últimos tres años. "Eran una familia entera de perros, mi familia", resume.

Antonio Hernández, de 71 años, en las 'Beneïdes' con las fotos de sus perros.

Antonio Hernández, de 71 años, en las 'Beneïdes' con las fotos de sus perros. / Irene R. Aguado

Antonio cuenta que llegaron a su vida en circunstancias difíciles: "A uno lo querían sacrificar y lo rescaté. Vino muy enfermo", recuerda. Desde entonces, la cita con Sant Antoni es una tradición para ellos. "Ahora solo me quedan las fotografías, que es el recuerdo que tengo. Las traigo para que bendigan a mis perros allí donde estén", añade.

El hombre tiene ahora otro perro, adoptado hace dos años en la perrera municipal de Son Reus, pero no puede llevarlo al desfile de Sant Antoni: "Se asusta mucho con la gente y prefiero dejarlo en casa", explica. Aun así, no ha querido faltar a la tradición.

Las 'Beneïdes' de Sant Antoni, una celebración muy querida tanto en Palma como en la part forana, reúne cada año a centenares de personas que acuden a bendecir a sus animales y mascotas de compañía. En Ciutat la gran mayoría de asistentes llevan perros, pero también es habitual ver otros animales domésticos e incluso objetos simbólicos.

Para Antonio Hernández, es un ritual ineludible, porque aunque sus compañeros de su vida ya no están, sigue ocupando su lugar en la fila de las 'Beneïdes' con las fotografías entre las manos: "Siempre he pensado que los perros son ángeles enviados del cielo. Pero estos, en concreto, eran mi familia".

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