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Palma revive la leyenda de Sant Sebastià con la segunda edición del 'Día de la Peste'

Más de 2.300 personas se han congregado en Cort y en la plaza Llorenç Bisbal para participar en una representación que recuerda la historia del patrón de Ciutat y su milagrosa intervención en el siglo XVI

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

Palma deja atrás la Navidad para sumergirse de lleno en las fiestas de Sant Sebastià. A las cinco y media de la tarde, mientras en Ramblas todavía desmontaban y recogían las casetas navideñas, más de 2.300 personas se han congregado en la plaza de Cort para vivir la experiencia de la segunda edición del 'Día de la Peste', una representación teatral desarrollada por las calles de Ciutat cuyo objetivo es dar a conocer la leyenda de la reliquia de Sant Sebastià que en el siglo XVI salvó milagrosamente a la ciudad de la epidemia.

A media tarde, con el sol cayendo y el frío empezando a apoderarse de las calles de Palma, cientos de personas empezaban a congregarse frente al Ayuntamiento, lugar que esta mañana ha acogido el 'sus' de las fiestas del patrón de Ciutat. Entonces Cort se teñía de negro, pues uno de los requisitos para formar parte del 'Día de la Peste' era venir vestido del color que históricamente ha representado a esta enfermedad.

El primero en hacer acto de presencia ha sido el 'médico'. Iba acompañado de un carro presidido por un cuervo en el que portaba ajos, pebres y otros elementos para hacer frente a la peste negra. Uno a uno ha ido revisando el estado de los niños presentes, escoltado en todo momento por dos ratas con mal aspecto que le perseguían por todos lados. Tras un breve recorrido por la plaza, el curandero y su séquito se han marchado por la calle Colom.

Acto seguido, entre el público empezaba a emerger la peste. Hombres, mujeres y niños vestidos de negro han empezado a tiznar la cara de todos los presentes para 'contagiarles' de la epidemia. Hasta el alcalde de Palma, Jaime Martínez, ha acabado con la cara llena de rayones oscuros.

El público se empezaba a agolpar frente a una de las puertas del Ayuntamiento, buscando el mejor hueco para presenciar el inminente espectáculo. La multitud ha terminado por ocupar toda la plaza y ha acabado por modificar el escenario escogido para la representación, dejando únicamente un pasillo entre una de las puertas de Cort y la calle Colom. Precisamente por esta arteria, ya pasadas las seis de la tarde, los médicos de la ciudad llegaban a caballo para pedir auxilio al Jurat de Ciutat para hacer frente a la epidemia de peste. Desde el balcón del Ayuntamiento se les ha garantizado la ayuda, dando comienzo al verdadero espectáculo.

La peste y Sant Sebastià

La puerta que había captado la atención de todos los presentes por fin se abría. Una luz verdosa envuelta en humo dejaba ver a contraluz las máscaras del llamado 'médico de la peste' que los curanderos de refuerzo llevaban puestas. Poco a poco y acompañados de una batucada han salido de Cort para dirigirse hasta la plaza Llorenç Bisbal, donde ha tenido lugar el último acto de la tarde.

La comitiva, escoltada por gran parte del público presente, se ha desplazado hasta la ubicación final, donde, sobre un escenario, se ha explicado la historia que une Palma con Sant Sebastià. Según la leyenda, un monje recaló en Ciutat desde Roma en 1523 con una reliquia del santo, en concreto uno de sus brazos, la cual tras ser venerada hizo desaparecer la epidemia de peste negra de la ciudad. Una vez cumplido su cometido, el monje intentó salir hasta tres veces de Mallorca por mar, pero un fuerte temporal se lo impidió. Lo intentaba una y otra vez, pero no lo conseguía.

Entonces, el monje comprendió el mensaje y decidió no marcharse. Interpretó la situación como una señal. La reliquia debía quedarse en Palma, y Sant Sebastià debía convertirse en el nuevo patrón de la ciudad, algo que ocurriría poco más de un siglo después. Desde entonces, la festividad quedó fijada el 20 de enero.

Contada la leyenda, la representación del 'Día de la Peste' terminaba con un "¡Viva Sant Sebastià!", y los pañuelos de colores, también imprescindibles para esta cita, por los aires. El confeti y la música de Antònia Font daban comiendo al 'tardeo' con DJ organizado para culminar la tarde y animar el primer fin de semana de Sant Sebastià en Palma.

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