Patrimonio
La recuperación del Passeig de la Riba, el guiño a la historia del futuro puerto de Palma
La reforma del puerto de Palma que la Autoridad Portuaria ha sacado a concurso prevé la recreación de lo que fue su paseo más singular hasta 1965, incluido el faro original que diseñó el ingeniero Juan Malberti en 1899

El Far de la Riba, ahora en los muelles comerciales, será trasladado hasta su nueva ubicación piedra a piedra / DM

Con el traslado de los astilleros y toda la actividad industrial del Puerto de Palma al Dique del Oeste, así como con la concentración de todos los ferris en los muelles de Poniente, Pelaires y el propio Dique del Oeste, la Autoridad Portuaria de Balears se ha propuesto recuperar el histórico Passeig de la Riba, aprovechando todo el espacio liberado.
Es el guiño al pasado y a la historia de la ciudad de una remodelación definida como «sólida, compartida y ampliamente consensuada, fruto de un proceso de diálogo con más de 60 grupos de interés económicos, sociales e institucionales», tal como subrayó Javier Sanz, presidente de la Autoridad Portuaria. A partir de las grandes líneas definidas por el Plan Maestro y tras el concurso, el diseño se espera adjudicar en 2026. Y las obras se ejecutarán hasta el año 2036, con un presupuesto de 240 millones de euros.
El antiguo Passeig de la Riba
El Passeig de la Riba, de unos 200 metros de longitud, «una escollera para sentarse y tomar la luna», tal como la definió Santiago Rusiñol, era el antiguo paseo del Puerto de Palma del siglo XIX y primera mitad del XX. Y su trazado seguía el dique del Moll de Llevant, el más antiguo. Se construyó sobre una especie de muralla de piedra, formando parte de la obra de prolongación del mencionado dique, con pavimento de asfalto y bancos para descansar en todo su trazado, contemplar el paisaje y disfrutar de la entrada y salida de los barcos en la entonces despejada ensenada del puerto de Palma, en la que la vista alcanzaba hasta Portopí.
El Passeig de la Riba, centro de gran parte de la vida ciudadana, estaba dividido en dos tramos: el bajo, entre el Moll Vell y el espigón exterior; y el alto, entre este espigón y el faro, una singular construcción de piedra de base circular y dos plantas del año 1899, que fue diseñada por el ingeniero Juan Malberti Rigo, director de la Junta del Puerto de Palma entre los años 1874 y 1912.

Vista de lo que fue el Passeig de la Riba y su faro desde Portopí. / DM
La construcción original todavía se conserva en un extremo de los muelles comerciales, ya sin ninguna función, donde quedó después de la demolición del Passeig de la Riba, que empezó en 1965 y terminó cuatro años después.
El nuevo Passeig de la Riba
Aunque todavía con un amplio margen para introducir los cambios que surjan del proyecto que resulte ganador del concurso, el nuevo Passeig de la Riba del siglo XXI arrancará su trazado tras lo que hoy es el bar Varadero, en el extremo de los antiguos muelles comerciales. Y lo hará como una pista plana, sin ninguna elevación, que permitirá al paseante contemplar la bahía de Palma y evolucionará entre la vegetación de la nueva zona verde hasta el extremo de los hoy muelles comerciales.
Dejará a un lado la nueva Escuela Municipal de Vela y evolucionará hasta el extremo de la escollera de Llevant, dejando a un costado una zona ajardinada de unos 40.000 metros cuadrados y un poco más allá la nueva Escuela Náutica Pesquera y otros edificios centrados en la investigación y la innovación todavía por definir, denominados Sandbox, Centro de Transferencia de Conocimiento y Centro de Innovación Náutica. En el extremo del Passeig de la Riba volverá a situarse el antiguo faro diseñado por ingeniero Juan Malberti Rigo, que será trasladado piedra a piedra a su nueva ubicación.
A diferencia del Passeig de la Riba original, el paseante podrá contemplar desde su trazado la bahía de Palma, pero difícilmente la ensenada del interior del puerto tal como se veía en aquel entonces hasta Portopí y casi sin interrupciones. Principalmente por el propio desarrollo que ha tenido el puerto durante los últimos 60 años desde la destrucción del Moll de la Riba y la creación del Real Club Náutico de Palma, el Passeig Marítim, el Dique del Oeste, el Club de Mar y todas las marinas privadas desarrolladas desde entonces, así como los muelles de Poniente y Pelaires. Hoy el tráfico portuario solo es posible contemplarlo a distancia en la bahía, no dentro del puerto.
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