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La ilusión vence al frío en la cabalgata de los Reyes Magos de Palma

Miles de personas se han concentrado en las calles de Ciutat para dar la bienvenida a Sus Majestades de Oriente, que han protagonizado una macrocabalgata que se ha salvado de la lluvia

VÍDEO | La ilusión echa a andar en Palma con la llegada de los Reyes Magos

Ana B. Muñoz

Jordi Sánchez

Jordi Sánchez

Palma

Palma ha vuelto a entregarse este lunes a la ilusión de los Reyes Magos en una tarde de invierno marcada por el frío y por un cielo traicionero que había dejado caer algo de lluvia horas antes de la llegada de Sus Majestades de Oriente. La Cabalgata arrancó alrededor de las 18 horas en el Moll Vell, donde Melchor, Gaspar y Baltasar hicieron su esperada aparición ante miles de familias que, bien abrigadas, se habían congregado desde primera hora de la tarde a lo largo del recorrido.

Los fuegos artificiales anunciaron la llegada de los Reyes Magos, que hicieron su entrada en el Moll Vell a bordo del velero Rafael Verdera. Atracaron bajo un cielo amenazante y fueron recibidos por cientos de niños y niñas que les esperaban pese a la llovizna que había caído instantes antes. El frío no pudo con la ilusión ni con Sus Majestades, que saludaron sonrientes antes de recibir, de manos del alcalde de Palma, Jaime Martínez, las llaves de la ciudad para que nadie se quedara sin regalo en Ciutat.

El Ayuntamiento de Palma ha apostado este año por una cabalgata de grandes dimensiones, una auténtica macrocabalgata que ha contado con 22 carrozas de nueva creación -cinco más que el año pasado- y más de 50 vestuarios completamente renovados. El despliegue se ha dejado notar desde los primeros minutos del desfile, que ha avanzado por la avenida Antoni Maura rumbo al paseo del Born, con un séquito real que repartió a lo largo del recorrido más de 4.000 kilos de caramelos, parte de ellos sin gluten, para garantizar que todos los niños y niñas pudieran disfrutar del momento.

El itinerario ha llevado a la comitiva por algunos de los puntos más céntricos y concurridos de Palma, como la plaza Juan Carlos I, la calle Unión, Ramblas, la avenida Jaume III o el paseo Mallorca, antes de regresar hacia el Born y la plaza de la Reina. Durante toda la tarde, las principales arterias de la ciudad han estado a rebosar de padres, madres, familias y, sobre todo, de niños y niñas expectantes por recibir un saludo de los Reyes Magos y por buscar sus regalos entre las 22 carrozas que han formado parte de la cabalgata de este año.

Entre las carrozas, varias referencias a la tradición y a la identidad local han despertado especial entusiasmo entre el público. No han faltado las carrozas con neules y ensaimades ni la dedicada a un telar, que se ha convertido en una de las más aplaudidas a su paso, así como la clásica carroza del correo real, una de las más esperadas por los más pequeños. Palma ha ganado al frío en una tarde en la que la ilusión se ha impuesto a las bajas temperaturas.

Los espectáculos intercalados entre el séquito real también han levantado el ánimo del público. El ball de bot, la batucada y las bailarinas acompañadas de un llamativo tragafuegos se han ganado a los asistentes con su destreza y buen hacer. No obstante, entre la multitud también se han escuchado algunas voces críticas que han echado en falta una cabalgata más tradicional, con mayor presencia de villancicos y la ausencia de la estrella que guía a los Reyes.

La comitiva real ha puesto el broche final a su recorrido en Cort. Desde el balcón del Ayuntamiento de Palma, Melchor, Gaspar y Baltasar han saludado a los asistentes y se han despedido de la ciudad, cerrando una cabalgata marcada por el frío, la expectación y una ilusión que, un año más, ha vuelto a llenar las calles de Palma.

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