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Nochevieja en Palma: Así se vio el estallido de fuegos artificiales sobre la ciudad para festejar el Año Nuevo

A la fiesta pirotécnica se sumaron todos los barrios de la ciudad con similar entusiasmo desde la calle o también desde terrazas y azoteas

Algunos ciudadanos con bengalas marinas caducadas aprovecharon la ocasión para prenderlas, en una noche en la que también se vieron los peligrosos farolillos voladores

Nochevieja en Palma: El vídeo del estallido de fuegos artificiales sobre la ciudad para celebrar el Año Nuevo

Miguel Vicens

Miguel Vicens

Miguel Vicens

Palma

No habían terminado todavía las campanadas de Año Nuevo y el cielo de Palma se llenó de fuegos artificiales, un estallido colorista y atronador para festejar la entrada de 2026 que se prolongó, sin tregua, durante casi 30 minutos y que alcanzó a todos barrio de la ciudad, del Terreno al Molinar y de Son Rapinya a sa Calatrava.

Las recomendaciones de prescindir de la tradición para preservar el bienestar de perros y otros animales domésticos no sirvieron de nada. El festival pirotécnico cada vez menos espontáneo llegó puntal a la cita, con una contribución coral de silbidos y detonaciones y con calles, azoteas y balcones utilizados como rampas de lanzamiento, no siempre con el éxito requerido en la maniobra para desgracia de los vecinos del edificio de enfrente.

Los fuegos artificiales sobre Palma vistos desde la calle Andrea Doria

Los fuegos artificiales sobre Palma vistos desde la calle Andrea Doria / Miguel Vicens

Farolillos y bengalas marinas se suman a la fiesta

Como cada año, algunos se sumaron a la fiesta con todo tipo de tracas y otros ciudadanos prendiendo bengalas marinas caducadas o a punto de hacerlo. También se unieron al jolgorio pirotécnico los poco recomendables farolillos, peligrosos porque llevan en su interior una pastilla inflamable que puede llegar al suelo antes de consumirse completamente.

También desde la calle o desde los balcones de los edificios los ciudadanos premiaron los fuegos más luminosos y con más ruidosas detonaciones con aplausos y vítores, mientras los más pequeños de la casa ansiaban que aquello no terminara jamás. Pero lo hizo, pasadas las doce y media de la madrugada, entre abrazos de Año Nuevo y brindis. Y el cielo de Palma volvió a recobrar su tranquilidad nocturna, mientras la fiesta continuaba en la calle.

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