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Estendard 2025: Pep Llambías evoca la Palma de su juventud en el pregón y lamenta que hoy "la ciudad ha perdido carisma"

El artista, autor de la icónica escultura 'Palma', ha rememorado las calles, locales y exposiciones que le vinculan con Ciutat

Pep Llambías pronuncia el pregón en presencia del alcalde Martínez.

Pep Llambías pronuncia el pregón en presencia del alcalde Martínez. / Guillem Bosch

Jaume Bauzà

Jaume Bauzà

Palma

El recuerdo de una Palma que ya no existe (o casi) ha protagonizado el pregón de l'Estendard pronunciado este lunes en el salón de plenos de Cort por Pep Llambías, autor de la icónica escultura 'Palma'. El artista, nacido en Alaró en 1954, ha recorrido los espacios vitales de la ciudad de su juventud y también los de la cultura que le condujeron a la creación artística.

Ha hablado de la Palma de su infancia y juventud, una ciudad vista a través de sus exposiciones y espacios vitales. Ha recordado Casa Bonet, "una tienda que abrió las puertas en 1892 y que cerró en 2007 víctima de una desmesurada especulación inmobiliaria que nos ha llevado a perder buena parte del tejido comercial que nos diferenciaba como ciudad".

El cierre de tiendas 'de toda la vida', ha señalado el escultor, "han convertido Palma en una ciudad sin carisma, en una urbe que ha perdido parte de su fisonomía, de su personalidad".

Llambías, durante su intervención en Cort.

Llambías, durante su intervención en Cort. / Guillem Bosch

Ha recordado su barrio "de calles viejas, de humedad y tiniebla, cerradas por la muralla". Y la apertura años más tarde de su primer estudio en la calle Miramar. En esa época el Casc Antic "estaba lleno de bares y librerías, de lugares mágicos como Kenya o la Imprenta Soler".

En la plaza Santa Eulàlia, "estaba el Modern, todavía abierto, y el Ciutat, hoy oficinas municipales, donde se organizaban buenas tertulias". Y el bar Tony, "donde he comido muchos y suculentos bocadillos".

Llambías también ha recorrido espacios culturales como el Àngel Blau, la galería Ariel, el Centro de la Guitarra o la galería Xavier Fiol, recordando a personas y vivencias relacionadas con esos locales.

El escultor ha rememorado la plaza de Atarassanes de los años 70, cuando "no era un barrio lleno de bares y restaurantes para guiris como es hoy, casi de cartón piedra". Entonces "todavía se respiraba el ambiente portuario tradicional".

De esos años Llambías ha rescatado de su memoria el bar s’Estudi, "uno de los epicentros culturales y sociales más vibrantes de la ciudad en los años 70". Y punto de encuentro de "artistas, intelectuales y figuras políticas en plena transición postfranquista". O El Lima, del artista Ñaco Fabré, donde "se tomaban las primeras copas antes de ir a la entonces ya decadente Gomila, donde estaban los míticos La Polilla, El Chotis, La Polka y, en Can Barbarà y El Garito".

La nostalgia ha seguido conduciendo al artista por aquella ciudad: la tienda de bellas artes Pomar Flores; el Moka -"un espacio de libertad creativa y amistad que hoy es una franquicia"-; Ràdio Borne, "sustituida por una multinacional de ropa"; el Niza -"pasé muchas horas sentado detrás de aquellos grandes vitrales observando pasar la vida"-; o el bar Cristal, en cuyo edificio el artista tuvo su estudio.

Llambías ha enfocado entonces a la cultura y ha celebrado "la suerte" que ha tenido Mallorca porque Joan Miró quiso tener su estudio en la isla. Asimismo, ha elogiado una Fundació Miró "que es un espacio vivo de creación, de memoria y de inspiración artística".

Un numeroso público ha escuchado el discurso del artista en el salón de plenos.

Un numeroso público ha escuchado el discurso del artista en el salón de plenos. / Guillem Bosch

El artista ha avanzado hasta la Universiada de 1999 y las esculturas que se instalaron por la ciudad para la ocasión. Una de ellas, su popular escultura 'Palma', en el Passeig Sagrera, donde multitud de turistas se fotografían todos los años. "He sido pionero en pocas cosas, pero si viajáis veréis que hoy en día, en todas las ciudades con un poco de turismo, el nombre está en letras bien grandes sobre algún parterre. Eso lo promoví yo. Debería haber registrado la idea", ha apuntado.

Llambías ha recordado algunas de sus exposiciones como ‘L’Abecedari de les imatges deixades’, en la Llotja; la instalación 'Septem' para el Aljub de es Baluard; 'El peso de la luz', en el patio del Casal Solleric; o ‘Domar la sombra’, el la sede del COAIB.

Entonces el escultor ha regresado de nuevo a la Palma de su juventud, esta vez a los escaparates de jugueterías como La Industrial y Arlequín, la galería Latina o las tiendas de tejidos de Can Juncosa i Company. "Disfrutaba entrando en la galería Pelaires. Me colaba en silencio, sin llamar la atención, como un intruso. A menudo encontraba a Pep Pinya sentado detrás de la mesa del despacho", ha evocado.

Años después inauguró la exposición ‘Las mentiras de la luna’ en el Centre Cultural Contemporani Pelaires.

"El arte es una necesidad vital"

"El arte es mi mundo, mi pasión... A veces digo, incluso, que es mi 'tranquimazin', porque hace mi vida más llevadera. El arte, en cualquiera de sus formas, tiene la capacidad de suavizar las aristas de la vida. Cuando todo pesa, crear un cuadro, un poema visual, una escultura me abre una rendija de luz. No resuelve los problemas, pero los hace más soportables", ha expresado Llambías.

"El arte no es evasión, sino una conquista personal con lo que creo y con lo que siento. Es reconectar con lo que es esencial, con la belleza, con lo que da sentido a todo. Para mí el arte no es un lujo, sino una necesidad vital", ha añadido.

El artista ha concluido con un llamamiento a todas las instituciones públicas para que no olviden el arte y la cultura. "La cultura nunca es un gasto, sino una inversión: una inversión en la sociedad, una inversión en el futuro. La cultura puede parecer únicamente un símbolo, pero lo es todo. No la dejéis morir. Es la identidad de un pueblo", ha finalizado.

Jaime Martínez: "Un pregón brillante y honesto"

El alcalde de Palma, Jaime Martínez, ha agradecido el pregón de "uno de nuestros artistas más reconocidos a nivel internacional". En este sentido, ha elogiado "su intervención brillante, original y honesta".

"Todos hemos recordado las calles y bares de tu geografía emocional y cultural. Y como has dicho, una ciudad sin cultura es una ciudad sin alma, ni memoria", ha señalado el primer edil. "Como alcalde tenemos la responsabilidad de acompañar a los creadores y a garantizar que la cultura siga formando parte de nuestro espacio", ha añadido.

Martínez también ha agradecido a Llambías su "emblemática 'Palma'", y ha recordado que el Ayuntamiento da a las personas nombradas embajadoras de la ciudad una reproducción de la escultura.

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